“La mejor respuesta contra la violencia es la educación en valores”

Entrevista entre Marcelo Lorenzo del diario El Dia Online y el Lic. Alejandro Castro Santander.

 

– Usted dirige un observatorio de la convivencia escolar. ¿Cuál es la tarea de estos espacios institucionales?

Alejandro Castro Santander:- Son proyectos de investigación, de formación y de capacitación. En mi caso por ejemplo estamos más abocados a lo que llamamos en general clima escolar, que definiríamos como las percepciones que tienen todos los individuos sobre un clima de relaciones. Es decir se trata de saber cómo me siento en el lugar en dónde estoy. Investigamos eso. Yo dirijo un observatorio que ya tiene once años, que estuvo primero en la Universidad Católica Argentina y ahora está en la Universidad Católica de Cuyo. Pero además he trabajado algunos años en México. Colaboro actualmente con el gobierno mexicano y he apadrinado observatorios en Colombia, Bogotá, Chile, Perú, Paraguay, y estuve haciendo cosas también en Brasil.

– La percepción que tenemos es que a diferencia de lo que ocurría en el pasado la escuela se ha convertido en un lugar peligroso ¿Cómo ha sido esto posible? 

– Reconozco que la problemática está algo potenciada por los medios también. ¿Pero qué es lo que aparece en ellos? En lugar de millones de chicos sentados estudiando y miles y miles de  profesores dando clases, lo que muestran es una niñita de nueve años que se tomó 10 pastillas de Clonazepam, o un chico con armas de guerra en la escuela, o una maestra que tuvo sexo con un alumno.

– ¿Usted dice que está más mediatizado el tema?

– Mediatizado mal. ¿Qué es lo que dicen los medios respecto de la violencia en la escuela? Los medios dicen bullying. Pero nosotros decimos que eso es una parte, algo que tiene una magnitud menor dentro del ámbito de la institución educativa ¿Es peligroso? Sí. Hay un bullying duro que es peligroso.Y esto porque la mayoría de las veces está protagonizado por uno o dos individuos que tienen conductas muy disociables. Pero en general lo que más conocemos es el bullying blando, que está más naturalizado, al que los chicos toman como un juego. Es lo más habitual, pero al mismo tiempo lo más fácil de corregir, si se trabajara en el desarrollo de habilidades socio-emocionales, algo que no hacemos.

– Hay un relato de los medios que tergiversa el problema, entonces.

– Lo manejan mal. No es que lo que estén diciendo no exista. Lo que pasa es que destacan unas cosas sobre otras realidades. Lo resumo, en el caso del bullying, en una frase: el árbol del bullying no nos está dejando ver el bosque de la convivencia, que es muchísimo más complejo.

– ¿Cuándo hablamos de convivencia de qué hablamos?

– Hablamos de todo lo que pasa. De todas las relaciones. Imagínese un triángulo ¿Abajo qué es lo que más hay? Conflictos. Y el conflicto no es ni bueno ni malo. El conflicto en todo caso es una oportunidad para destrabar un desencuentro, asociado a indisciplinas, transgresiones a la norma, violencias esporádicas, que en nuestras investigaciones es lo más frecuente. El problema es que nos desentendemos de estas cosas, que ocurren por debajo, porque sólo estamos viendo el bullying, el cual estalla como consecuencia, justamente, de no haber trabajado previamente los desencuentros en la convivencia. ¿Y qué pasa cuando uno encuentra en una institución un caso de bullying? Pues hay diez más que no veo. Porque el bullying no es una cosa visible, evidente. Todo esto nos lleva a la conclusión de que hay que trabajar en prevención. Sobre todo en prevención primaria y secundaria. O sea, antes de que pasen las cosas hay que trabajar con los chicos mucho el tema del respeto, el valor, la empatía, la asertividad, la comunicación, la autoestima, el desarrollo moral. A partir de entonces uno va disminuyendo las posibilidades de que ocurran casos de bullying. Porque cuando este tipo de hostigamiento aflora resulta que ya tengo muchos más casos y ya llegué tarde porque tengo víctimas y victimarios.

LA VIOLENCIA SE DESAPRENDE

– ¿Cómo definiría la violencia?

– La violencia es daño voluntario. Así en grande: daño voluntario. En distintas formas. Daño voluntario que puede ser al otro o a uno mismo en el caso del suicidio. El suicidio está considerado como violencia autoinflingida y ha crecido muchísimo.

– Hay una vieja tradición en el pensamiento filosófico que dice que la violencia es algo inherente a la condición humana.

– Pero eso quedó desacreditado ya. Hay un trabajo muy interesante a nivel científico que es el Manifiesto de Sevilla, difundido por la UNESCO, que intenta desmitificar la violencia como formando parte de la naturaleza humana. Se apoya mucho en los trabajos de la antropóloga Margaret Mead, que realizó investigaciones científicas entre los pueblos de los Mares del Sur. Mead descubrió que estas poblaciones no tenían la menor idea de lo que era hacer una guerra. Eran pacifistas por naturaleza. Esta antropóloga, entonces, es una de las que empieza diciendo que la guerra es una construcción del hombre, el cual también puede ser capaz de construir la paz.

– La violencia sería, por tanto, una invención humana…

– Si excluimos la patología, mayormente es una conducta aprendida. Así sería. Algo parecido dice Albert Bandura, en su concepto de aprendizaje social. Ahora bien, ¿qué es lo que sí forma parte de la naturaleza humana y no solamente humana sino de cualquier organismo vivo? Pues lo que llamamos la agresividad. Porque la agresividad es la forma que tienen los organismos vivos de defenderse, de protegerse. Pero el ser humano es el único que a esa agresividad la puede utilizar no ya como defensa sino como algo para dañar a otro. Es la fuerza aplicada contra otro, y a veces sólo para divertirse.

– Si la violencia fuese algo natural, la única solución sería el control social…

– No quedaría otra, efectivamente. Es decir habría que  esperar que salte el chip de la violencia en algún momento y controlar. Pero si decimos que la violencia es mayormente una conducta aprendida, entonces la puedo prevenir temprano, puedo intervenir de manera adecuada y puedo lograr que se desaprenda. La respuesta a la violencia escolar es por tanto educativa. No tengo ninguna duda que es así

EL ANTÍDOTO: EDUCAR PARA LA CONVIVENCIA

– ¿Pero qué contenido educativo? ¿Alcanza con aprender matemática para ser menos violento?

-Yo digo que hay que aprender matemática, lengua, pero sobre todo hay que aprender a convivir bien, aunque este último programa no está. ¿Cuándo hay que aprender a convivir? Temprano. Una madre le preguntó alguna vez a Napoleón cuándo debía empezar a educar a su hijo y él le respondió: 20 años antes de que nazca. Es decir, le dijo a esa madre que la educación de su hijo empezaba en ella, ya que sería su modelo más importante, la que más influiría en su vida como modelo. La pregunta aquí es cómo nos comportamos los adultos, quiénes somos los que hacemos el mundo.

– El sociólogo francés Alain Touraine plantea que lo decisivo hoy es saber si podemos vivir juntos.

– No hay otra. Tenemos que aprender a convivir. Se trata de estar con el otro. Superar en este sentido la palabra tolerancia. Tolerar en definitiva es decir “te soporto”. ¿Cómo hacemos para ser solidarios con el otro? (…) Ahora bien, no hay convivencia sin valores. La respuesta educativa pasa por acá. ¿Qué es lo que estoy priorizando? ¿Qué es lo valioso para mí? El tema de los valores está en la base, absolutamente, de toda la continuidad o el cambio que queramos darle a la educación. Y se necesita, al respecto, tener un proyecto educativo nacional. Para que después pueda haber proyectos educativos provinciales y proyectos educativos institucionales.

– Usted en su charla insistió mucho en la empatía, como base para desaprender la cultura de la violencia. ¿Cómo la definiría?

– Como la capacidad de ponerme en el lugar del otro, entender al otro y a partir de ahí ver cómo hacemos para mejorar. Es un aprendizaje. A propósito, en el libro “Triple Focus”, escrito por Daniel Goleman y Peter Senger, se dice que hay que trabajar en tres frentes, para ayudar a los estudiantes a vivir en un mundo complejo. Hay que trabajar con uno mismo, en la relación con el otro, y en la relación con el mundo. Eso es convivencia: convivir conmigo mismo, convivir con el otro y convivir con todo lo que me rodea, con el mundo.

Extraído del diario El día online en su publicación del día 22 de octubre de 2017.


Proyecto: “Conociendo mis Emociones, ¿Cómo me siento Hoy?”.

Mi nombre es Verónica Anahí Favero y hace unos meses participé de una charla- taller a cargo de María Cecilia Marino que me motivó a poner en marcha este sencillo proyecto que hoy está dando frutos en el Jardín donde me desempeño como docente de Nivel Inicial, hace ya unos cuantos años..
Fue reconfortante sembrar esta semilla, presentando el proyecto a las familias y luego a los niños. Es notable como poco a poco comienza a aparecer una sonrisa que ilumina el rostro de aquellos niños a los que siempre veía en actitud de enojo y llega la calma para aquellos que no podían controlar su furia.
Quiero dejarles mi proyecto para que se animen a ponerlo en marcha o crear el propio con nuevas ideas.  Les dejo también fotos del material utilizado y registros realizados.
Para que la tarea docente siga dando frutos con generaciones más seguras y personas dispuestas a vivir en paz, armonía y solidaridad.
Les dejo fotos de algunos registros tomados y del material utilizado.
Sigamos educando con creatividad.

Instituto San Antonio María Gianelli.

Proyecto: “Conociendo mis Emociones, ¿Cómo me siento Hoy?”.

           Ciclo lectivo 2017.          Tercera Sección A y B.

 Docentes: Silvia Maestrojuan y Verónica Favero.

FUNDAMENTACIÓN:

Al igual que en otros procesos, los niños van aprendiendo a manejar sus emociones de manera paulatina y progresiva. Si bien, es importante  que los docentes estemos atentos no sólo a lo que enseñamos sino también a lo que hacemos es decir a cómo nosotros manejamos nuestras emociones y lo que hacemos o dejamos de hacer cuando nuestros niños tienen alguna emoción en curso), el aprendizaje también se puede potenciar a través de ciertas actividades, como la lectura de cuentos, el juego, el teatro y el dibujo.

         Cada una de las emociones básicas tiene un función adaptativa y conocerlo ayuda a aceptar la emoción y aprender a regularla.

Temor te cuida del peligro y te prepara para enfrentarlo.

Desagrado te ayuda a rechazar elementos que pueden ser dañinos

Furia Aparece cuando algo o alguien te impide cumplir tus metas.

Alegría te ayuda a ver, a darte cuenta y a disfrutar las cosas que te gustan y te hacen bien, junto con darte la energía necesaria para moverte y enfrentar dificultades.

Tristeza te ayuda a procesar pérdidas y experiencias dolorosas. Te ayuda a aprender de lo vivido, a pedir ayuda, a darte cuenta de lo que querés y necesitas para estar bien.

 

PROPÓSITOS :

  • Favorecer en cada niño el desarrollo de la propia identidad y de la confianza y seguridad en sus capacidades, para actuar con iniciativa y autonomía, para aprender, para defender sus derechos y para expresar pensamientos, sentimientos y emociones.
  • Desarrollar competencias para la verbalización de sentimientos, necesidades, emociones, problemas y la resolución de conflictos a través del diálogo.

CONTENIDOS:

  • Independencia y autonomía en el accionar cotidiano.
  • Creación y/o aceptación de normas, pautas y límites.
  • Integración al grupo y a la institución, asumiendo actitudes solidarias.
  • La exploración de las posibilidades del juego y de elegir diferentes objetos, materiales e ideas, brindando igualdad de oportunidades a niñas y niños.
  • La manifestación de sus emociones y el aprendizaje de la tolerancia de sus frustraciones.
  • La construcción cooperativa de normas a partir del diálogo sobre situaciones cotidianas que ocurren en el jardín de infantes y manifiestan prejuicios y/o no cuidado en las relaciones interpersonales.
  • La adquisición progresiva de un lenguaje apropiado para expresar opiniones, formular preguntas, manifestarse, relacionarse con los demás en el marco del respeto a sí mismos y a los otros/as y para nombrar adecuadamente las partes de su cuerpo.

PROPUESTAS DE TRABAJO CON PADRES Y ALUMNOS:

  • Presentación del proyecto a las Familias a través de taller formativo para padres, mostrando la importancia d enseñar a los niños habilidades para que establezcan relaciones positivas con los demás.
  • Presentación a los niños de las las 5 emociones básicas : ALEGRIA, TRISTEZA, FURIA, MIEDO, DESAGRADO con diferentes partes de la película de PIXAR “Intensamente”.
  • Análisis de cada uno de estos personajes que definen las emociones relacionándolos con nuestras emociones diarias.
  • Continuar proponiendo variadas situaciones de juegos durante todo el ciclo lectivo por ejemplo el semáforo de las emociones, descubro con tarjetas qué emoción es y la represento para que mis pares la descubran.
  • Jugar en el sector de juegos de descarga de emociones.
  • Colorear tarjetas con los personajes de PIXAR y entregarlas a las familias, docentes y pares de otras secciones contando como podemos descubrirlas y expresarlas en palabras.

CIERRE Y SOCIALIZACIÓN:

  • A través de folletos y representaciones.

 

Registros de las expresiones de los niños diferentes días.

 

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TA TE TI de las emociones

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Inclusión Escolar: Un SI entre tantos no

Abrir la escuela a la inclusión es hablar fundamentalmente de la diversidad, pensando una escuela plural, donde se dé a cada alumno lo que necesita, de la forma que lo puede aprender. Es un claro SI al reconocimiento del derecho a la diferencia y al respeto de la singularidad de cada persona.  Incluir no es borrar las diferencias, sino aprender con otros que son diferentes.

1La inclusión escolar es una toma de decisiones y un cambio de paradigma en lo que respecta a la educación. Implica tener una visión diferente de los alumnos, de sus aprendizajes y de la diversidad como valor humano.

El actor principal de la inclusión escolar es el niño, ya que sin su participación el proceso no sería posible.

Para poder incluir a un niño en la escuela se necesita:

  • Entender en primer lugar, que un niño siempre es un niño. Esto quiere decir que más allá de su discapacidad, las características que presente serán acordes a la niñez (o juventud) y lo que debemos ofrecerles como adultos en el contexto escolar deberá estar en relación a esta etapa de la vida. El niño tiene el derecho de gozar de las mismas oportunidades que los demás.
  • Cuidar el vínculo. En cualquier relación humana lo importante es el vínculo que se construye entre las personas. De la calidad del mismo dependerá el resultado que podamos cosechar con los alumnos e influirá en sus aprendizajes.

La confianza es la esencia que debemos incluir cuando conocemos a un niño en inclusión escolar. El niño integrado debe sentir que puede apoyarse en los adultos, contar con ellos y saber que estarán para ayudarlo en todo lo que requiera, sin juzgarlo y sobretodo, sin excluirlo. De esta forma es que se sentirá parte de la vida escolar.2

  • El niño no es su discapacidad. Esto es primordial para todos aquellos que trabajan en inclusión escolar. La discapacidad del alumno nos plantea ciertas características, sin embargo esto no lo condena, ni permite prejuzgarlo ya que a pesar de que dos niños puedan tener el mismo diagnóstico, no son iguales.

Por todo esto lo primero que debe hacer un adulto al conocer al niño, es justamente conocerlo, independientemente de su discapacidad y en muchos momentos, olvidándose de ella.

Todos los que estamos implicados en el proceso de inclusión escolar estamos llamados a desarrollar caminos para que las potencialidades de los alumnos encuentren un lugar en la escuela en donde desarrollarse plenamente, cambiando la cultura y, tal vez, las formas de funcionamiento escolar.

Rescatar los rasgos fundamentales del ser humano presentes en todo y en todos los niños, es una apuesta fuerte a trabajar a favor de la inclusión escolar. Significa tener en cuenta los distintos puntos de partida para generar mejores condiciones de vida y establecer un compromiso en cuanto a la valoración y aceptación de todas las personas por lo que son y por  lo que pueden llegar a ser.

“El efecto mariposa es una teoría que señala el poder de lo pequeño sobre los grandes sistemas. Una mariposa es insignificante si la comparamos con las fuerzas que influyen en la atmósfera y el clima. Sin embargo el aleteo de las pequeñas alas de una mariposa es un extremo del mundo puede producir un ciclón en el lado opuesto del planeta, luego de múltiples transformaciones del ecosistema, originadas por la levedad del acto. Dado que esta influencia sutil no está aislada del conjunto sino forma parte del mismo.

En lo humano ocurre algo similar: cada una de nuestras acciones, sentimientos y pensamientos, por mínimos que nos parezcan, inciden en los demás. Cada cual, por modesta que sea su

contribución, tiene así la oportunidad de construir un mundo mejor”

(Párrafos finales de Prevenir la violencia. Convivir en la diversidad. Gladys Brites de Vila y Marina Muller)

 

Lic. Cecilia Alejandra Donadío           3ç                       Lic. Luciana Montero

 

Para ver información del curso que estarán dictando la Lic. Cecilia Donadío y la Lic. Luciana Montero en nuestra editorial podes hacer CLICK AQUÍ


Jornada sobre Educar en Tiempos Revueltos

El pasado 10 de Agosto se llevó a cabo en el salón principal de la Universidad del Museo Social Argentino, una nueva Jornada Educativa organizada por Editorial Proyecto Cepa. La charla, dirigida a docentes de todos los niveles, directivos y educadores en general tuvo como protagonista al español Miguel Ángel Santos Guerra, reconocido por sus innumerables trabajos en educación.

Autor de más de setenta libros y Doctor en Ciencias de la Educación, Miguel Ángel le habló a más de 350 asistentes sobre “Educar en tiempos revueltos”, un desafío nada fácil en contextos muy cambiantes con escuelas poco abiertas al cambio, padres problemáticos y mucha incertidumbre respecto del futuro. Con su particular estilo, alternando entre argumentos académicos y divertidas metáforas el malagueño puso en jaque al sistema educativo actual. ¿Realmente la escuela educa a los chicos de hoy para el mundo del mañana? De forma unánime los educadores que asistieron presencialmente al curso (y quienes siguieron la charla de forma online) coincidieron en que el modelo educativo no está cubriendo la necesidades de los alumnos.

El denominador común durante el transcurso de la charla fue la excesiva carga teórica que reciben los chicos, sumada a la rutina y burocracia propia de las instituciones educativas frente a un contexto que pide más el “saber hacer” que el “saber” académico. Quedó muy claro con el original ejemplo de un imaginario alumno para la escuela de “nadadores” que, habiendo aprobado todas las materias de su año, cuando se tiró al mar con olas enormes se dio cuenta que no sabía nadar. Cómo explicó Miguel Ángel, los niños están siendo preparados para un mundo que se parece más a un mar peligroso con olas muy grandes y no están teniendo un aprendizaje a través de la experiencia que les sirva para nadar en ese contexto (corriendo el riesgo de ahogarse).

En una innovadora propuesta de CEPA, Santos Guerra abrió el juego a docentes de distintos lugares de Argentina para pensar cómo hacer para brindarles a los chicos herramientas que los preparen de la mejor manera para lo que viene. Una motivadora charla para pensar a la educación como una tarea difícil, optimista, compartida, mejorable y sobre todo importante para las personas y las sociedades.

Para ver las fotos del evento podes dar CLICK AQUÍ.


Educar en tiempos revueltos es ir contracorriente

Si querés participar (Presencial u Online) del curso de Miguel Angel Santos Guerra – Educar en Tiempos Revueltos el 10 de agosto de 2017 Click Aqui

“Vivimos inmersos en la cultura neoliberal que contradice casi todos los presupuestos de la educación”. Con esa imagen el pedagogo español Miguel Angel Santos Guerra tienta a pensar qué significa hoy “Educar en tiempos revueltos”. Santos Guerra es doctor en educación y catedrático de la Universidad de Málaga, un reconocido referente en el mundo de los debates pedagógicos.

Mientras las escuelas promueven los valores de la solidaridad y el compromiso, desde otros ámbitos ocurre todo lo contrario. “Individualismo, competitividad, obsesión por la eficacia, relativismo moral, privatización de bienes y servicios, olvido de los desfavorecidos, hipertrofia de la imagen, imperio de las leyes del mercado, reificación del conocimiento son presupuestos que contradicen los postulados básicos de la educación. Porque la educación consiste en el desarrollo de la solidaridad, la compasión, el respeto a la dignidad humana, la atención a los procesos, la preocupación por los valores”, propone pensar sobre qué demanda enseñar en esta realidad.

Opina que los maestros y las maestras “tienen competidores importantes que, por la vía de la seducción, ofrecen a los alumnos modelos que la educación trata de contrarrestar por la vía de la argumentación”: “Nosotros —continúa— les proponemos ser ciudadanos trabajadores, cumplidores de sus deberes, respetuosos con los demás, solidarios y comprometidos, pero ellos quieren ser como Lionel Messi, que llega a la cumbre de la fama cargado de millones”.

“Educar en estos tiempos —profundiza — significa ir contracorriente. Y es más difícil ir contracorriente que dejarse llevar por ella. Ahora bien: solo a los peces muertos los arrastra la corriente. Me decía una docente argentina que me había oído plantear esta idea «Profesor, hay muchos peces que bajan muertos y dificultan todavía más el avance». Le respondí que eso nos obliga a remontar con más dificultad, en zigzag, pero no nos obliga a dejarnos arrastrar”.

A esa caracterización de los tiempos revueltos, suma la tarea pendiente: “La educación exige la crítica de lo que hay en la sociedad porque no todo es bueno en ella y el compromiso con lo que es bueno. La educación no se puede confundir tampoco con el adoctrinamiento porque este no respeta la libertad del educando. Y todo valor que se impone por la fuerza deja de ser un valor”.

Por la Argentina

Santos Guerra ha visitado en varias oportunidades por igual las ciudades como las pequeñas comunidades de la Argentina, de alguna manera lo autoriza a considerar que “la cultura institucional de las escuelas argentinas tiene también unas peculiaridades que hacen compleja la tarea del docente: muchos alumnos y alumnas en el aula, muchas horas de trabajo, medios insuficientes, escasos salarios… Tiempos revueltos, en suma”.

—¿Qué problemas definen estos tiempos que llama revueltos?

—Vivimos en tiempos revueltos. Hay muchas cosas que cambian con celeridad, muchas ideas que se ponen en cuestión, muchas costumbres que se transforman a una velocidad asombrosa. Lo que hasta ayer era bueno, hoy ha dejado de serlo. Todo se hace presente en pocos segundos. Sabemos al instante lo que pasa en el otro extremo del mundo. Tenemos un conocimiento de la realidad que antes era impensable. Ahora bien, mucha información está adulterada por intereses políticos, religiosos, económicos, publicitarios. Los medios de comunicación, especialmente la televisión, nos ofrecen una mezcla curiosa y compleja de realidad y ficción. Si encendemos el televisor y vemos unas imágenes de disparos, no sabemos de inmediato si se trata de una película o de un atentado. El conocimiento no está solo en la escuela, está en muchas partes. Más que transmitir hace falta ofrecer criterios para encontrar el conocimiento y, sobre todo, para saber cuándo se trata de conocimiento riguroso o conocimiento adulterado. Los niños y jóvenes de hoy están inmersos en la cultura digital, navegan con facilidad y rapidez y se comunican a una velocidad vertiginosa. Los conflictos y escándalos se nos ofrecen en la sobremesa con una frialdad y contundencia espectacular: atrocidades sin límites como la violencia terrorista, asesinatos, secuestros. No podemos digerir tanto en tan poco tiempo. La corrupción política es hoy una lacra insoportable; porque, en una democracia, la corrupción es doblemente dañina. Aquellos en quienes el pueblo deposita su confianza son quienes lo desprecian, roban y engañan. Si los grandes triunfadores del sistema educativo, que son quienes gobiernan los pueblos, no están muy preocupados porque desaparezca del mundo la desigualdad, la injusticia, el hambre, la opresión y la guerra sino que ellos mismos están instalados en la corrupción, ¿por qué hablamos de éxito del sistema educativo? Las desigualdades aumentan en el mundo. Los ricos son cada vez más ricos y los pobres más pobres. No todo es maldad y podredumbre. Hay también en la realidad muchos motivos de esperanza: ahí están las ONGs repartiendo generosidad de forma gratuita, el feminismo que está causando una revolución en las relaciones de género, el ecologismo que quiere salvar el planeta, los pacifistas que se oponen a cualquier signo de violencia.

—¿En esta realidad, qué desafíos tienen entonces por delante los educadores?

—Los educadores tenemos una tarea de enorme dificultad. Porque no se trata de que los alumnos piensen como nosotros sino de que piensen por ellos mismos. Tenemos que ayudarles a convertirse en aprendices autónomos y entusiastas, es decir, despertar el deseo de saber y de ser mejores. Lo que nos dicen es: “Ayúdame a hacerlo solo”. La tarea educativa es tan difícil como importante. Por eso hacen falta para desarrollarla las personas más valiosas y más capacitadas del país; por eso es necesario mejorar su formación inicial y permanente. Es preciso dignificar la profesión docente. Seleccionar a los mejores y formarlos de una manera adecuada para realizar esta tarea tan compleja y decisiva. Una vez en la profesión, el docente debe seguir formándose porque no se hace uno maestro o maestra de una vez para siempre.

—¿Y a la escuela qué papel le toca?

—La escuela ha de ser hoy “El Arca de Noé”. Así he titulado un libro publicado en México: “El Arca de Noé. La escuela salva del diluvio”. La historia de la humanidad es una larga carrera entre la educación y la catástrofe. La escuela es el lugar privilegiado de la educación. Porque en ella hay un proyecto educativo institucional, profesionales especializados, tiempos organizados para el aprendizaje, medios específicos, dirección pedagógica, comunidad cooperadora. He de añadir, sin embargo, que la escuela no es el único espacio que alberga procesos educativos. La familia es un escenario fundamental en el que la educación se desarrolla. Sin la familia, es imposible. Y no solo la familia. También los medios de comunicación, las organizaciones, las instancias políticas tienen que contribuir a la educación. Hace falta un pueblo entero para educar a un niño, a una niña. Nadie está excluido de este compromiso, de este reto, de este gran desafío. A través de la educación podemos mejorar a las personas y a las sociedades. En las escuelas tenemos que educar hoy no a los mejores del mundo sino a los mejores para el mundo. Es decir, personas capaces de construir una sociedad mejor.

Sobre las dimensiones críticas y éticas de la tarea de educar

Para entender cómo hacerle frente a estos tiempos que define revueltos y complejos, el pedagogo Miguel Angel Santos Guerra distingue a la educación como un proceso diferente a la mera instrucción. “Si el conocimiento que se adquiere en las escuelas y las universidades sirviera para dominar, engañar y explotar al prójimo, más nos valdría cerrarlas. La educación tiene dos pilares fundamentales: la dimensión crítica que nos hace conocer y entender el mundo, las causas y los efectos, el porqué de las cosas y la dimensión ética que hace que nos comprometamos con la vivencia de valores”, dimensiona sobre los fines y valores que debe perseguir la educación.

También recuerda que las tecnologías de la información y de la comunicación inciden de manera clara en las formas de relacionarnos, de enfrentar la vida de todos los días. “Vivimos inmersos en la cultura digital” dice para recordar que eso no pasa sin consecuencias para las personas, sino que cambian la manera en que se accede y distribuye el conocimiento, y también la forma de ser, donde aparecen nuevas exigencias, otras formas de relaciones: “Ha cambiado, en definitiva, nuestra forma de ser y de estar en el mundo. Ahora es más compleja y está plagada de incertidumbres”.

Extractado de la nota en el diario La Capital de Rosario – Setiembre de 2016 – Nota de Marcela Isaias.

 


INFANCIAS ENTRE PANTALLAS: JUEGOS, JUGUETES Y NUEVAS TECNOLOGÍAS.

El análisis de la relación entre los niños, las niñas y los juegos exige la construcción de una mirada amplia. Por un lado, la presencia de las nuevas tecnologías en y para los juegos pero, por otro, la relación que los más chicos tienen con el mundo que los rodea, con sus docentes y con los adultos. Es por ello que la propuesta de la capacitación se orienta hacia dos grandes ejes: los juegos y los vínculos significativos de los niños y niñas con el mundo.

Respecto de los juegos es clave construir una mirada amplia que incluya las nuevas formas de jugar y las pantallas con las que niños y niñas se vinculan cotidianamente. Comprender los usos y las apropiaciones que existen de los dispositivos permite correrse de dicotomías tales como es bueno/es malo; es positivo/es negativo, y ampliar la mirada para profundizar en los significados que tienen los juegos para los más chicos. Jugar es una actividad muy significativa durante la infancia y debe ser comprendida en el contexto en el que ocurre: no hay forma de abordar el juego deshistorizadamente. La ubicación de toda práctica cultural en el contexto que acontece es la primera clave para un análisis posible que dé cuenta de la forma en la que los sujetos sociales -niños, niñas, pero también adultos- se relacionan con los discursos, temáticas y dinámicas que los rodean.  Finalmente, la relación con el mercado de bienes que ofrece juegos y juguetes a los más chicos completa las dimensiones de análisis para profundizar este eje.

Los vínculos que los más chicos establecen con sus pares y con los adultos son también claves para comprender de qué manera se estructuran y construyen las interacciones (lúdicas y no lúdicas) cotidianamente. En este sentido, es crucial desarrollar una propuesta de intervención por parte de los adultos que jerarquice y comprenda los significados que para los niños y las niñas tienen sus acciones y las formas en las que se relacionan con pares, adultos y con las instituciones y espacios en los que transcurren sus vidas.

Es fundamental reflexionar, en este momento cultural e histórico, sobre los roles de los docentes, de los padres y de las instituciones en las que se enmarcan estas prácticas y significados.

 

Dra. Carolina Duek

Investigadora Adjunta del CONICET

Docente de la Universidad de Buenos Aires


¿Qué es MINDFULNESS?

Mindfulness es un término que no tiene una traducción exacta al español. Algunas de las traducciones que se han utilizado en la bibliografía son  “consciencia plena” o “atención plena”.

Mindfulness es la consciencia que emerge del hecho de prestar atención. Simplemente eso.  Pero implica prestar atención de una manera particular:

  • Deliberadamente,
  • Al momento presente y
  • Sin juzgar.

Esta definición, acuñada por Jon Kabat Zinn, nos muestra un camino relativamente sencillo de entender, pero bastante complejo de transitar.

¿Es sencillo prestar atención?

¿Y…. nos resulta fácil mantener dicha atención centrada y deliberada adonde uno decida posarla?

O preguntando lo mismo de otro modo:

¿Usted suele estar con su atención donde decide estar?, ¿o se descubre tomado por los estímulos que captan o secuestran su atención y queda entonces preso de rumiaciones mentales, cadenas de ideas, sonidos, escenas cotidianas….?

¿Cómo es la experiencia cuando usted está plenamente donde decide estar con toda su consciencia? ¿Cómo se viven las cosas cuando logra concentrarse? ¿Cómo se sienten las cosas de la vida cuando el cuerpo y la mente están en el mismo sitio?  ¿Suele usted estar donde ya esta?

Donde está la atención es donde verdaderamente estamos.  Si sólo tenemos una vida y esa vida está llena de momentos, uno tras otro, puede entonces comenzar a entrever lo importante que resulta aprender a dirigir la atención intencionada al momento presente.

¿No se torna así la vida en una vida plena?  ¿No logramos de ese modo llenar nuestra verdadera vida de presencia total?

Con atención plena, recuperamos un centro, estable, sereno y ecuánime con el que enfrentar las tempestades de la vida.

La práctica sostenida en el tiempo nos devuelve un lugar de serenidad y calma en el medio de nuestro trajín.  ¿No nota usted que va perdiendo eje a medida que pasa el día?

Mindfulness nos entrena en detenernos y recuperar nuestra interioridad en un mundo plagado de “haceres” en detrimento del “ser”.  Nos ofrece una serie de prácticas diarias para volver a nuestra naturaleza más clara, cristalina y fluida varias veces en el día.  Las más que podamos.

Entre los resultados más resonantes encontrados con sólo 8 semanas de práctica están:

  • El desarrollo de habilidades para manejar de manera más efectiva situaciones de estrés y ansiedad a corto y largo plazo junto a una mayor habilidad para relajarse.
  • Una disminución sostenida de síntomas físicos y psicológicos y una mayor habilidad para mantener el equilibrio bajo situaciones de estrés.
  • Una disminución en los niveles de dolor y una mayor habilidad para afrontar síntomas de dolor crónico o irreversible.
  • Un mayor nivel de entusiasmo y energía y una mejoría en la respuesta inmunológica.
  • Una mayor activación cerebral en el área pre frontal izquierda; asociada a una respuesta más adaptativa frente al estrés.

¿Mindfulness es mágico?

Cultivar nuestra plenitud de presencia no es un producto fácil e inmediato.  Precisa de procesos.

Las cualidades que menciono en la nota aparecen con una práctica sostenida en el tiempo.  Si dejamos de practicar, empezamos a perder muchos de los frutos recogidos.

No hay magia aquí. 

Hay un trabajo de consciencia. 

Hermoso, lleno de frutos, pero cultivado en el tiempo.

 

Lic. Javier Cándarle


Prevenir la violencia en la escuela, enseñando a resolver los conflictos cotidianos.

 

“Hoy no quiso sentarse conmigo”, “me gastó toda la plasticola”, “siempre me pide hojas y cuando yo necesito no me presta”, “nadie me deja jugar”, “siempre tengo que dar a la soga”, “cuando no están conmigo me critican”, “todos se burlan de mí”, “en el patio me quedo solo”, “siempre me mandan al arco”…

Estas son algunas de las situaciones cotidianas que muchas veces representan para los chicos un motivo de conflicto con sus compañeros en el ámbito de la escuela. Empiezan a surgir tímidamente en los primeros grados (y a veces en las salas de nivel inicial), se van acentuando y cuando llegan a mitad de la primaria las peleas son moneda corriente, para ir cambiando rápidamente de “plataforma” pero no de fondo, y perseguirlos en la vida real desde el mundo virtual.

Hace casi veinte años la realidad particular de un grupo de alumnos se me presentó como un desafío educativo concreto, y fue sólo el comienzo de un camino a recorrer. Al mirar hacia atrás me pregunto qué aprendí en estos años, no sólo de mi experiencia profesional sino, sobre todo de mis alumnas, de sus maestros y padres.  Comparto con ustedes algunos de esos aprendizajes:

  • La convivencia con otros es una experiencia maravillosa que está llena de oportunidades de interactuar y, por lo tanto, de tener conflictos con los demás, y esto no es algo excepcional, sino cotidiano en la vida social.
  •  Frente a estos conflictos los chicos suelen hacer lo que saben o simplemente lo que pueden. Algunos prefieren pasarlos por alto, aunque para ellos sea un problema importante, y en consecuencia se van llenando de bronca contra el amigo, hasta que finalmente “explotan” todos esos sentimientos en la situación menos pensada, dejando una herida en la relación. Esto es muy común en los chicos más inseguros, que temen perder el afecto del otro si dicen lo que les pasa o quieren evitar que el otro se enoje. Otros chicos responden ante todos los conflictos como si fueran gravísimos, se enojan de manera desmedida y actúan con agresión, peleando, insultando o pegando, con lo que no sólo no solucionan el problema sino que, además, pierden amigos. Algunos recurren enseguida al adulto (padres o maestros) para que resuelvan el problema por ellos, les digan qué tienen que hacer (¡qué tentación para nosotros!) o para poner en evidencia al amigo. Otros, los menos, saben cómo resolver los conflictos interpersonales dialogando, poniéndose en el lugar del otro y haciéndose escuchar con asertividad, buscando acuerdos, negociando soluciones que los acercan y fortalecen la amistad. Algunos, descubren pronto que hay conflictos no tienen importancia y los pueden dejar pasar.
  • Los chicos, porque son chicos y están aprendiendo todo, también necesitan aprender con nuestra guía y apoyo, a querer convivir en armonía con los demás, y a solucionar los conflictos cotidianos por sí mismos. Por eso los chicos son más felices cuando, contando con un repertorio simple pero variado de recursos y estrategias para solucionar sus conflictos interpersonales, se sienten capaces de afrontar los conflictos con sus pares. Y también necesitan aprender a diferenciar en qué situaciones deben recurrir a un adulto que los cuide y proteja.
  •  A veces no importa tanto “qué” pasó para ponderar una situación, sino sobre todo “cómo” pudo afrontarla ese chico. De otro modo, ¿cómo se explica que dos chicos puedan vivenciar la misma situación de maneras tan distintas?
  • Gestionar bien la convivencia es también generar oportunidades de afianzar vínculos interpersonales, entre risas, juegos y experiencias compartidas.
  • Desatender el sufrimiento que causan en los chicos las pequeñas violencias cotidianas entre pares, es alimentar un clima propicio para futuras situaciones de acoso.
  • Ocuparnos sólo de víctimas y victimarios, es haber llegado tarde.
  • Los mismos chicos que integran el grupo como testigos silenciosos del sufrimiento ajeno, pueden ser agentes de cambio claves de la dinámica grupal, y ellos también necesitan que les enseñemos cómo hacerlo.

 

¡Cómo me anima saber que las habilidades sociales son conductas aprendidas! Por lo tanto, educar para la convivencia no es una utopía, sino un acto lleno de optimismo basado en la confianza en la capacidad de cambio que todas las personas tenemos, y muy especialmente los chicos. Proponerles un modelo de aula, de escuela, de sociedad, donde el diálogo sea un camino de encuentro frente a los conflictos; enseñarles con el ejemplo y las palabras oportunas a ser verdaderos artesanos de comunión y de paz frente a los conflictos cotidianos, es un camino que podemos elegir todos para prevenir la violencia en nuestras escuelas.

 

 

 Cecilia Sosa Cabrios

Lic. en Psicopedagoga


Habilitar la conversación en el aula

Habilitar la conversación en el aula

Aulas que invitan a quedarse

 

¿Conversar en el aula? Imposible. Si lo que se pide a los alumnos es que permanezcan callados y en lo posible quietos en sus asientos. Los docentes hacen grandes esfuerzos “para que los chicos se callen” o se quejan “estos chicos no saben escuchar”.

¿Será que no se escuchan ó que están deseosos de interactuar con sus pares en un mundo que promueve poco los contactos cara a cara?. Los alumnos han cambiado. Los chicos que llegan a nuestras aulas son inquietos, curiosos, con intereses e información a veces lejana al mundo que los adultos les presentamos en el colegio.

También son chicos con poca práctica en el arte de la conversación. Chicos que pasan muchas horas en la escuela, donde se les pide que se callen y que en su casa no siempre encuentran en sus padres la disposición para la conversación. En un mundo apurado, la conversación está en peligro de extinción y con ella una posibilidad única de conectarse con el otro.

La profesora española María Acaso, referente de la educación disruptiva, se pregunta en su libro Reduvolution: “¿por qué los adolescentes de hoy en día prefieren mil veces reunirse con sus amigos que ir a la escuela?. La respuesta no es sencilla, pero podemos empezar a analizar cuáles son los factores que se desarrollan en las reuniones informales para reproducir en el espacio pedagógico las dinámicas que nos interesen de ese paradigma. Y creo que lo acertado es preguntarnos qué tiene una reunión que no tiene una clase…”

La autora nos propone el ejercicio de visualizar el espacio de una cafetería, un bar, una reunión como un nuevo paradigma para pensar el espacio y la dinámica de la clase.   ¿Qué pasa en una cafetería? : Las personas entran y salen con libertad, hay ruido, murmullo de múltiples conversaciones que lejos de molestar motivan a participar. El mobiliario facilita la conexión entre los asistentes. Hay bebida y comida que funcionan como conectores del relax y la diversión.

El desafío que se plantea es pasar de la clase a la reunión, utilizando de manera diferente, muchos de los recursos que tenemos (sillas, paredes, aulas, mesas)

Este nuevo paradigma, es coherente con la posibilidad de habilitar la conversación en el aula y que ésta se lleve a cabo de un modo natural y enriquecedor para todos.

Les propongo aquí algunas pistas para empezar el cambio:

  1. Repensar un espacio más acogedor, que invite a la conversación y al intercambio

 

  • Delimitar zonas dentro del aula: utilizar el piso y delimitar zonas con materiales blandos como almohadones, alfombras, planchas de goma eva, colchonetas, esterillas, haciendo que el piso sea una estructura viva que facilite la conversación y el compartir.
  • Probar distintas ubicaciones de mesas y sillas para favorecer la conversación y el encuentro con el otro y según los distintos momentos de la clase: para un debate, para una exposición, para escuchar un cuento, para trabajar en grupos grandes y pequeños.
  • Tener posibilidades de iluminar el aula de diferentes maneras, según las necesidades de los distintos momentos del aprendizaje: para hacer una exposición, para concentrarse, para relajarse.
  1. Repensar el uso del tiempo en el aula, apuntando a una vivencia más flexible del tiempo evitando los apuros y el estrés.
  • Diseñar los horarios escolares, teniendo en cuenta lo que es más apropiado con relación a lo pedagógico y no solamente lo que es más práctico para la institución. En este sentido, pueden ser objeto de reflexión: la duración de los bloques de clase, el tiempo y la organización del recreo, los horarios de las materias especiales, por mencionar algunos temas. El objetivo sería evitar las corridas, los cortes abruptos de actividades y facilitar tiempos de clase con más calma y conexión genuina.
  • Plantear preguntas y temas centrales de nuestra asignatura en la clase evitando atiborrar de información. Es preferible plantear pocas actividades y dedicarles más tiempo y profundidad que muchas actividades que aborden conceptos accesorios y nos hagan quedar con la sensación de que “nunca nos alcanza el tiempo”.

Los invito a seguir pensando la manera de hacer de nuestras aulas espacios más humanos, acogedores, que favorezcan el vínculo entre las personas y por lo tanto el aprendizaje.

 

Lic. Cecilia Marino


¿Gestionar la escuela puede ser una aventura?

Sí, definitivamente, puede transformarse en una aventura si nos atrevemos a soñar, a aprender y a compartir esta aventura con otros. Lo más importante es que puede ser una aventura para todo aquel que se anime y que esté dispuesto a aprender y a sentir un poco de vértigo y adrenalina. Porque nadie nace marinero, nadie nace capitán, pero todos podemos prepararnos para esto.

La idea de este curso es compartir algunas ideas y reflexionar sobre lo que es la gestión educativa. Le di en llamar “El Timón de la Escuela” para representar esta aventura con una metáfora.

Imagino gestionar la escuela como un viaje en barco. Un viaje donde hay un montón de tripulantes diversos, que viajan con un destino común determinado.

El lugar de la gestión es la tarea de darle dirección a ese viaje, poder anticipar las necesidades y las dificultades que puedan presentarse para salir preparados del puerto e ir aprendiendo de estas situaciones.

Es fundamental que en esta nave todos estén comprometidos trabajando en equipo para llegar a buen puerto. Pero, ¿cómo…?

El capitán/director debe saber que cada uno zarpará con su equipaje cargado de saberes, deseos, emociones, expectativas, fortalezas y mucho por aprender. Será clave entonces que pueda alinear estos bagajes en beneficio del destino común y del aprendizaje cooperativo; que sepa a quién adjudicarle cada tarea y cómo combinar los trabajos en equipo para que en esta aventura todos aprendan incluyéndolo a él.

El capitán/director es el timón y el motor de cambio, aquel que inspira nuevos proyectos y propuestas creativas para que se pongan en práctica y se concreten. Es quién debe velar por una comunicación efectiva que permita generar vínculos positivos y democráticos, reforzando los principios institucionales que son a la vez los cuatro puntos cardinales de nuestra brújula.

Es un viaje lleno de sorpresas, pues nos adentraremos en diversos mares. Las corrientes y los vientos podrán sacudirnos, y de estas dificultades podremos aprender sobre nuestro rol en esta gran aventura.

El faro del liderazgo y el trabajo en equipo nos guiará permanentemente, iluminará a cada uno de manera diferente en este recorrido, y nos ayudará a llegar a puerto, para una vez allí descansar y celebrar los logros de este viaje.

Te invitamos a este curso que te brindará herramientas fundamentales para la gestión educativa de cualquier nivel educativo, ya sea si ya estás desempeñando este rol o bien si querés formarte para ello. Un modelo de gestión orientado al crecimiento y al desarrollo institucional y profesional de todo el equipo docente para hacer de la escuela una institución que aprende de su propio camino junto a su comunidad educativa, teniendo en cuenta las necesidades y demandas de los nuevos contextos educativos.

Te animamos a sumarte a esta aventura.

Lic Gabriela Gervasio

Capacitadora a cargo del curso virtual “Gestión Educativa”, que comenzará el 6 de Marzo organizado por Editorial Proyecto Cepa. Para más info podes dar click aquí.