En el actual contexto educativo padres de familia, estudiantes, docentes, medios de comunicación y amplios sectores de la sociedad, manifiestan su preocupación ante el problema de la violencia escolar, fenómeno social que ha venido en aumento en los últimos años.

Creemos que no debemos obviar este tema en el momento actual ya que ocupa y preocupa mucho a quienes comparten contextos escolares y creen que este es un sitio idóneo desde donde enseñar a convivir a nuestros niños y jóvenes, a pesar de que no siempre es un contexto fácil para hacerlo.

Las formas de violencia tienen lugar en los espacios de la escuela o cercanos, tales como los pasillos, las aulas, el comedor, los baños, el gimnasio y los alrededores –calles o esquinas – de la institución con evidentes conductas de maltrato, intimidación, agresión verbal o física entre los mismos niños y jóvenes.

EL BULLYING….es

El acoso entre escolares, internacionalmente denominada “ bullying”, (Lowenstein, 1977; Olweus, 1978;), es una conducta de persecución e intimidación física y/o psicológica que realiza un alumno contra otro, al que escoge como víctima de repetidos ataques.  Un rasgo específico de estas relaciones es que el alumno agresor trata de forma tiránica a un compañero, al que hostiga, oprime y atemoriza repetidamente, hasta convertirlo en su víctima habitual. Los agresores o bullies suelen actuar movidos por el deseo de poder, de intimidar, dominar, aunque en ocasiones reconocen estar motivados por simple diversión o pasatiempo.

Se trata de un episodio persistente que puede durar semanas, meses e incluso años. Esta acción negativa o intencionada, sitúa a la víctima en una posición de la que difícilmente pueda escapar por sus propios medios. La continuidad de estas relaciones provocan en las víctimas efectos claramente negativos: ansiedad, descenso de la autoestima, cuadros depresivos y hasta concomitantes físicos que dificultan su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes (Olweus, 1983).

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Dado su carácter encubierto, a veces oculto para los docentes, se dificulta su detección temprana y además se acompaña del rechazo o negativa de otros alumnos el comentar esos sucesos con los docentes.

Si bien hoy han aumentado las investigaciones y estudios acerca de este tema, existe escaso conocimiento y muy escasa o casi ninguna reflexión escolar acerca de cómo afrontarlo en las escuelas. No hay políticas públicas que exijan a los colegios, un programa anti-bullying, como existen en otros países; es decir, un conjunto de medidas concretas que apunten a prevenir las acciones de intimidación, de agresión o violencia entre estudiantes y atender y realizar seguimientos de aquellos casos que lo requieran..

ALGUNOS INDICADORES PARA LA DETECCIÓN DEL BULLYING:

  • El clima de tensión permanente. Una de las señales de que en un grupo se está viviendo una situación de bullying es, o bien la tensión permanente que se vive en clase (acorde a la frecuencia de actitudes disruptivas), o bien lo que se conoce como calma tensa donde en un ambiente de aparente cordialidad se ve explícitamente cómo unos alumnos se ríen, se burlan o molestan a otro que cada vez intenta ocupar un menor espacio en la clase o en el patio, o que queda rezagado cuando se forman los grupos. La tensión suele explotar en el grupo por nimiedades y aumenta a medida que el día avanza. Es en este medio hostil cuando algunos docentes, prefieren hacer como si no pasara nada.
  • Alumnos que están frecuentemente implicados en los conflictos: Otra señal a tener en cuenta son los alumnos que se involucran a menudo en disputas, aunque el verdadero acosador no siempre es visible. Algunas veces se camufla en medio de un grupo de cuatro o cinco que se comportan como verdaderos matones, sin disimulos. En otros casos, el acosador aparece ante la mirada del docente como amigo de la víctima y la propia víctima llega por momentos a creerlo así. El doble juego del cabecilla puede hacer incluso que sus compañeros lo tengan bien considerado debido a que todo el grupo está convencido de que la víctima es dañada o molestada porque se lo merece. Este convencimiento grupal puede llevar a un acosador a mantener su estatus durante varios años, por lo que es indicado aplicar estrategias para determinar que es él y no otro el violento. En ocasiones, puede ser interesante hacer un seguimiento de quiénes son los que lo están implicados sólo de vez en cuando, pero que se mantienen a lo largo del tiempo.
  • Las ausencias reiteradas de la escuela. Cuando hay casos de bullying en las escuelas, es común que los alumnos acosados falten a clase. El control de las ausencias es muy importante para saber si en el aula hay situaciones de agresión permanente. La fobia a ir a clase y la necesidad de evitar la marginación o de hacer el ridículo frente a los compañeros son sólo algunas de las razones que llevan a un alumno a ausentarse del colegio. Pero estas ausencias no son los únicos detalles visibles, también hay cambios de humor, de conducta, un mayor nerviosismo y enfermedades fingidas.
  • ¿Qué espacios ocupan los alumnos en clase y en el recreo? Los chicos excluidos suelen estar  cerca de las esquinas del patio; en lugares apartados de los acosadores o en el primer banco en clase y suelen salir últimos o primeros cuando acaba la jornada. Es como si intentaran ocupar poco espacio, “pasar desapercibidos”

EL ROL DEL DOCENTE:

Es importante motivar a los docentes a que se sumen a una campaña para prevenir, atender y erradicar el bullying en las escuelas, puesto que este fenómeno crea un clima de temor y desconfianza que impacta directamente en los aprendizajes de los alumnos. Repetimos que no exclusivamente es el docente el único que debe preocuparse de esta situación, también los directivos, los alumnos, los padres, en fin, toda la comunidad educativa.

Sin embargo, al docente le corresponde un rol preferencial en prevenir y atender el bullying en el aula. Se debe considerar que, según estudios realizados, la mayoría de los estudiantes que son maltratados por uno de sus compañeros de curso declaran que, la casi totalidad de las amenazas se realizan dentro de las aulas. El bullying es un fenómeno que nos habla de intolerancia, discriminación, negación de la diversidad,  prejuicios, estereotipos, y altera seriamente el  clima escolar y áulico

La función del docente consistirá siempre y particularmente en estas situaciones , en enseñar a los estudiantes, técnicas de resolución de conflictos, asertividad y técnicas de habilidades sociales cuyo objetivo central será:

1) Mejorar la comunicación entre todos los miembros del grupo y con otros grupos/cursos.

2) Brindar técnicas de solución pacífica de los conflictos, a través del análisis de los problemas y la valoración de las mejores soluciones, sin emplear la violencia.

3) Permitir la expresión de cualquier evento grave en las relaciones entre los alumnos (ej: situaciones de acoso, intimidaciones, etc.).

4) Identificar a los presuntos responsables o autores de tales actos, y diseñar estrategias específicas y efectivas para anular su influencia negativa sobre el grupo de alumnos.

Extracto del libro “Nuevas familias, nuevos alumnos, nuevas escuelas” escrito por Silvia Baeza y Andrea Bertrán.

Publicado por Editorial Proyecto Cepa en 2013.

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