Compartimos con ustedes un recurso muy sencillo y concreto para enseñar a los niños a ser concientes de sus emociones y evitar actuar impulsivamente

Fundamentación

  Enseñarles a los niños a no actuar impulsivamente sino con calma  y conciencia es una de las mejores y más importantes enseñanzas que podemos brindarles para desenvolverse en un mundo cada vez más caótico y violento.

  Linda Lantieri, en su libro Inteligencia Emocional Infantil y Juvenil nos habla de cultivar la fortaleza interior en los niños, lo que los ayudará a actuar de un modo tranquilo y atento.

  Una de las primeras tareas, será hablar con los niños acerca de cómo nos sentimos cuando estamos ansiosos o enojados. Ayudarlos a reconocer las señales que les da su cuerpo, como por ejemplo:

“¿Sienten que el corazón late rápido?”

“¿Sienten calor en las mejillas? ¿y en las orejas?”

“¿Sienten que el cuerpo se pone tenso?”

“¿Sienten que la cabeza está llena de ideas y no pueden parar de pensar?

  Eline Snel , en su libro Tranquilos y Atentos como una rana, dice que Para aprender a surfear las olas, primero hay que observar la situación.

  Esta autora reflexiona sobre la necesidad de enseñar a los alumnos a parar para actuar con más suavidad y evitar reacciones agresivas que nos dejan con sentimientos desagradables y pueden provocar daños en nosotros, en los demás y en los vínculos.

Sugerencias para su aplicación

Explicamos que cuando veamos que algún miembro del grupo, necesita recuperar la calma (incluido el maestro), vamos a recordar los tres pasos del semáforo:

  1. Paro-Luz roja presto atención a mi cuerpo, siento mi respiración, tomo aire suavemente por la nariz contando mentalmente hasta cuatro y lo soltamos lentamente soplando muy suave por la boca. Hacemos esta respiración varias veces.
  2. Pienso-Luz Amarilla Una vez que mi cuerpo y mi mente se han serenado, voy a pensar en lo que necesito decir o pedir.
  3. Actúo- Luz Verde Recién entonces voy pedir o hacer lo que necesito.

 

María Cecilia Marino