Abrir la escuela a la inclusión es hablar fundamentalmente de la diversidad, pensando una escuela plural, donde se dé a cada alumno lo que necesita, de la forma que lo puede aprender. Es un claro SI al reconocimiento del derecho a la diferencia y al respeto de la singularidad de cada persona.  Incluir no es borrar las diferencias, sino aprender con otros que son diferentes.

1La inclusión escolar es una toma de decisiones y un cambio de paradigma en lo que respecta a la educación. Implica tener una visión diferente de los alumnos, de sus aprendizajes y de la diversidad como valor humano.

El actor principal de la inclusión escolar es el niño, ya que sin su participación el proceso no sería posible.

Para poder incluir a un niño en la escuela se necesita:

  • Entender en primer lugar, que un niño siempre es un niño. Esto quiere decir que más allá de su discapacidad, las características que presente serán acordes a la niñez (o juventud) y lo que debemos ofrecerles como adultos en el contexto escolar deberá estar en relación a esta etapa de la vida. El niño tiene el derecho de gozar de las mismas oportunidades que los demás.
  • Cuidar el vínculo. En cualquier relación humana lo importante es el vínculo que se construye entre las personas. De la calidad del mismo dependerá el resultado que podamos cosechar con los alumnos e influirá en sus aprendizajes.

La confianza es la esencia que debemos incluir cuando conocemos a un niño en inclusión escolar. El niño integrado debe sentir que puede apoyarse en los adultos, contar con ellos y saber que estarán para ayudarlo en todo lo que requiera, sin juzgarlo y sobretodo, sin excluirlo. De esta forma es que se sentirá parte de la vida escolar.2

  • El niño no es su discapacidad. Esto es primordial para todos aquellos que trabajan en inclusión escolar. La discapacidad del alumno nos plantea ciertas características, sin embargo esto no lo condena, ni permite prejuzgarlo ya que a pesar de que dos niños puedan tener el mismo diagnóstico, no son iguales.

Por todo esto lo primero que debe hacer un adulto al conocer al niño, es justamente conocerlo, independientemente de su discapacidad y en muchos momentos, olvidándose de ella.

Todos los que estamos implicados en el proceso de inclusión escolar estamos llamados a desarrollar caminos para que las potencialidades de los alumnos encuentren un lugar en la escuela en donde desarrollarse plenamente, cambiando la cultura y, tal vez, las formas de funcionamiento escolar.

Rescatar los rasgos fundamentales del ser humano presentes en todo y en todos los niños, es una apuesta fuerte a trabajar a favor de la inclusión escolar. Significa tener en cuenta los distintos puntos de partida para generar mejores condiciones de vida y establecer un compromiso en cuanto a la valoración y aceptación de todas las personas por lo que son y por  lo que pueden llegar a ser.

“El efecto mariposa es una teoría que señala el poder de lo pequeño sobre los grandes sistemas. Una mariposa es insignificante si la comparamos con las fuerzas que influyen en la atmósfera y el clima. Sin embargo el aleteo de las pequeñas alas de una mariposa es un extremo del mundo puede producir un ciclón en el lado opuesto del planeta, luego de múltiples transformaciones del ecosistema, originadas por la levedad del acto. Dado que esta influencia sutil no está aislada del conjunto sino forma parte del mismo.

En lo humano ocurre algo similar: cada una de nuestras acciones, sentimientos y pensamientos, por mínimos que nos parezcan, inciden en los demás. Cada cual, por modesta que sea su

contribución, tiene así la oportunidad de construir un mundo mejor”

(Párrafos finales de Prevenir la violencia. Convivir en la diversidad. Gladys Brites de Vila y Marina Muller)

 

Lic. Cecilia Alejandra Donadío           3ç                       Lic. Luciana Montero

 

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