Mindfulness es un término que no tiene una traducción exacta al español. Algunas de las traducciones que se han utilizado en la bibliografía son  “consciencia plena” o “atención plena”.

Mindfulness es la consciencia que emerge del hecho de prestar atención. Simplemente eso.  Pero implica prestar atención de una manera particular:

  • Deliberadamente,
  • Al momento presente y
  • Sin juzgar.

Esta definición, acuñada por Jon Kabat Zinn, nos muestra un camino relativamente sencillo de entender, pero bastante complejo de transitar.

¿Es sencillo prestar atención?

¿Y…. nos resulta fácil mantener dicha atención centrada y deliberada adonde uno decida posarla?

O preguntando lo mismo de otro modo:

¿Usted suele estar con su atención donde decide estar?, ¿o se descubre tomado por los estímulos que captan o secuestran su atención y queda entonces preso de rumiaciones mentales, cadenas de ideas, sonidos, escenas cotidianas….?

¿Cómo es la experiencia cuando usted está plenamente donde decide estar con toda su consciencia? ¿Cómo se viven las cosas cuando logra concentrarse? ¿Cómo se sienten las cosas de la vida cuando el cuerpo y la mente están en el mismo sitio?  ¿Suele usted estar donde ya esta?

Donde está la atención es donde verdaderamente estamos.  Si sólo tenemos una vida y esa vida está llena de momentos, uno tras otro, puede entonces comenzar a entrever lo importante que resulta aprender a dirigir la atención intencionada al momento presente.

¿No se torna así la vida en una vida plena?  ¿No logramos de ese modo llenar nuestra verdadera vida de presencia total?

Con atención plena, recuperamos un centro, estable, sereno y ecuánime con el que enfrentar las tempestades de la vida.

La práctica sostenida en el tiempo nos devuelve un lugar de serenidad y calma en el medio de nuestro trajín.  ¿No nota usted que va perdiendo eje a medida que pasa el día?

Mindfulness nos entrena en detenernos y recuperar nuestra interioridad en un mundo plagado de “haceres” en detrimento del “ser”.  Nos ofrece una serie de prácticas diarias para volver a nuestra naturaleza más clara, cristalina y fluida varias veces en el día.  Las más que podamos.

Entre los resultados más resonantes encontrados con sólo 8 semanas de práctica están:

  • El desarrollo de habilidades para manejar de manera más efectiva situaciones de estrés y ansiedad a corto y largo plazo junto a una mayor habilidad para relajarse.
  • Una disminución sostenida de síntomas físicos y psicológicos y una mayor habilidad para mantener el equilibrio bajo situaciones de estrés.
  • Una disminución en los niveles de dolor y una mayor habilidad para afrontar síntomas de dolor crónico o irreversible.
  • Un mayor nivel de entusiasmo y energía y una mejoría en la respuesta inmunológica.
  • Una mayor activación cerebral en el área pre frontal izquierda; asociada a una respuesta más adaptativa frente al estrés.

¿Mindfulness es mágico?

Cultivar nuestra plenitud de presencia no es un producto fácil e inmediato.  Precisa de procesos.

Las cualidades que menciono en la nota aparecen con una práctica sostenida en el tiempo.  Si dejamos de practicar, empezamos a perder muchos de los frutos recogidos.

No hay magia aquí. 

Hay un trabajo de consciencia. 

Hermoso, lleno de frutos, pero cultivado en el tiempo.

 

Lic. Javier Cándarle