COMPARTIMOS CON USTEDES UNA EXPERIENCIA DE TRABAJO EN EDUCACIÓN EMOCIONAL EN EL NIVEL INICIAL ,CON LA CERTEZA DE QUE SERÁ INSPIRADORA PARA SEGUIR RENOVANDO NUESTRAS PRÁCTICAS.

Después de muchos años de acercarme a la inclusión de contenidos de educación emocional y social en mis alumnos, descubrí que más allá de la teoría, cada idea, recurso y actividad planeada y pensada en base a estas competencias, permitiría que los chicos se las apropiaran con total naturalidad.

      Partí trabajando la importancia de reconocer las emociones básicas (alegría, enojo, miedo y tristeza), primero en cada uno para después interiorizar aquellas señales que nos brinda el cuerpo, los gestos, las miradas, las entonaciones, y desde allí… comprenderlas en los demás y poder interactuar con empatía con ellos, buscando modos aceptables de transmitir lo que se siente y legitimando la idea que no hay ninguna emoción mala en sí misma, que depende de lo que uno haga con ella, el modo que la reciban los demás y cómo podremos abordarlas. Esta parte, la de la regulación emocional, resultaba muy compleja en el grupo con el compartí mi sala de 5 años durante este ciclo.

      En función de esto y mi interés de probar y descubrir estrategias que los ayudaran a vincularse de un modo positivo y rico, dejando de lado los golpes, insultos o descalificaciones para poder reconocer las capacidades personales de cada uno, que sin dudas vienen a completar las propias, es que se planteó este proyecto. En él, los modos de comunicarse, fueron un gran eje, priorizando formas de decir, tiempos de espera y distintos lenguajes expresivos.

Me centré en el trabajo con las competencias emocionales

  • Conocer, controlar y expresar sus sentimientos y emociones.
  • Representar sentimientos y emociones
  • Comprender las intenciones y sentimientos de otros niño y adultos
  • Tolerar la frustración y el fracaso.

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      Partí del trabajo corporal, con distintas propuestas con música previamente elegida y accesorios diseñados según la emoción a representar (tela blanca para fantasma, globos y tiras brillantes para alegría, por ejemplo), donde después de un espacio de exploración, se orientaba la participación a través de consignas generales que buscaron modelar los movimientos y en cada oportunidad, se reservó un espacio para la relajación guiada (a veces con masajes o mimos con algún accesorio y otras sólo conducida por la música).

      Compartimos cuentos y leyendas, algunos simplemente para inspirar confianza y hablar de las emociones que se comparten con todos los niños del mundo y otras para dar pie a producciones artísticas –con la Leyenda indígena de los atrapasueños y la Leyenda Guatemalteca de los quitapenas.

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      Jugamos con los dados de emociones de Editorial Proyecto Cepa y observé cómo en el transcurso del proyecto, fueron logrando dar nuevas respuestas, cómo diversificaron las opciones y ganaron confianza en compartir sus experiencias.

      Se realizaron distintas lectura de imágenes de pintores para disparar emociones a través del arte. Se usaron “Stenographic Figure” (Pollock), “The She Wolf” (Pollock), “Mujer pelirroja” (Ceballos) y “Boy in a blue shirt” A. Modigliani. Con ellas intentamos destacar el uso de colores, los rasgos faciales en las emociones, los trazos, la combinación de formas. Y cada uno de los chicos, con diversos materiales (témperas, pinceles, acuarelas, recortes de tela y papeles, pegamento, marcadores, lentejuelas, lanas, etc.) fue produciendo sus propias obras inspiradas en las observadas (por supuesto que una a la vez). El modo de trabajar de Jackson Pollock, les interesó tanto que nos decidimos a investigar y luego, con el acompañamiento de los padres enviando ropa “manchable”, pudimos recrear en la sala, para armar nuestra cartelera y rincón de la alegría.

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      Se realizaron rondas de emociones… enfocando en cada una… y compartiendo en qué oportunidades las sentían, cómo hacían para dejar de sentirse así, qué podíamos hacer para ayudar a otro… Se valoraron las ideas más alocadas (como patear las puertas para ver que atrás no había nadie) y se pusieron en común las más frecuentes (buscar un abrazo de mamá, dormir con una luz prendida). Lo que nos llevó a armar nuestro propio maletín de emergencias emocionales.

 

En el maletín se incluyeron ideas para cada una de las 4 emociones:

  • Fotos y Música para sostener la alegría (habíamos armado un mural con las que trajeron de casa de sus momentos más alegres)
  • Un quitapenas para la tristeza (con palitos de helado, recortes de tela y lanas).
  • Un atrapasueños para el miedo (armado con un aro de mimbre, hilo encerado, plumas y cuentas que enhebraron)
  • Dibujos con abrazos para vencer al enojo.

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Y como cierre del proyecto, se realizó una Fiesta… “La Fiesta de las Emociones”, donde la propuesta central fue el Juego del Paquete… al ir abriendo papeles, aparecían cejas representando alguna emoción que tenían que reconocer, caras que tenían que relacionar con una vez que se sintieron así, qué cosas se pueden hacer para dejar de sentirse triste, etc. En el último papel, había una imagen de una torta “emocionante” que había preparado con las distintas expresiones, para compartir en el baile final… donde recorrimos brevemente las músicas que usamos a lo largo del proyecto.

Escuchar, comprender, compartir, identificarse, aceptar, modelar, respetar, fueron motores de esta propuesta, que tanto crecimiento reflejó en el grupo, en su modo de comunicarse entre ellos, de aguardar a lo que dicen los demás sin juzgarlo, de expresarse y estar junto con el otro.

Como maestra, sentí gran satisfacción en el resultado y en la flexibilidad del proyecto, que logré ir modificando en función de los intereses y demandas que iba observando en el grupo.

 

Laura Mariana Bosio

 

Es Profesora de Educación Preescolar en el ISPEI Sara Ch. de Eccleston y Profesora de Educación Especializada en Discapacitados Mentales en el ISPEE.

Trabajó en distintos jardines maternales y de infantes. Hace 16 años trabaja en el Colegio San Agustín, donde comenzó a interesarse y descubrir el mundo de las emociones dentro de las salas de nivel inicial.

Con el paso de los años, fue probando distintas propuestas, secuencias y proyectos, que día a día se van estructurando en planes más definidos en función de cada grupo y retroalimentan la formación académica sobre la educación emocional.

Es coautora del libro Click de Emociones.