Miedo y ansiedad

“El miedo es la emoción que se experimenta ante un peligro real e inminente que se vive como arrollador y pone en peligro la salud o incluso la vida. Por ejemplo, sentarse en la barandilla de un balcón del octavo piso. Mientras que la ansiedad es consecuencia de pensar en peligros posibles pero poco probables, caracterizados “¿y si…?”: ¿y si va al campamento y le pasa algo? ¿y si corre y se cae? ¿y si se hace daño al bajar por el tobogán? ¿y si sus compañeros le rechazan? ¿y si tiene miedo de subir al columpio? ¿y si…? Fijémonos que ante el miedo hay que adoptar una respuesta que aumente las probabilidades de supervivencia. Normalmente la huida. A no ser que para salvar la propia vida o de otras personas no quede más remedio que enfrentarse al peligro. Mientras que ante la ansiedad hay que afrontarla y superarla “

RAFAEL BISQUERRA, Director del posgrado en Educación Emocional de la Universitat de Barcelona

¿Cuántas veces confundimos MIEDO con ANSIEDAD? ¿Cuántos de nuestros miedos en realidad sólo existen en nuestra mente y nos hacen evitar situaciones o vivirlas con mucha angustia? ¿Cuántas veces evitamos a nuestros hijos/ alumnos, situaciones por peligros que imaginamos y que probablemente nunca ocurran?

En nuestro Curso de Especialización en Educación emocional analizamos la diferencia entre MIEDO y ANSIEDAD, trabajando este concepto desde pequeños, hablando de los MIEDOS REALES y de los MIEDOS IMAGINARIOS.  Trabajamos la idea de que nuestros pensamientos nos pueden llevan a imaginar cosas que quizá nunca ocurran pero que actuamos como si de verdad fueran a ocurrir y cómo esas ideas nos angustian, nos paralizan, no nos dejan pensar ni disfrutar.

Enseñar a los chicos, desde pequeños, que sus pensamientos les pueden facilitar las tareas cotidianas ó se las pueden dificultar mucho, es una de las variables más poderosas de la educación emocional.

 

Lic. María Cecilia Marino

Coordina el curso de Especialización en Educación emocional en la Jurec de San Justo a partir del 2 de Octubre de 2019 (Para más info de este curso Click Aqui)


¿Podemos liberarnos de las emociones negativas?

Imagínate que te encuentras a alguien que se ha caído en un pantano de arenas movedizas. No hay cuerdas ni ramas de las que esa persona pueda echar mano. La única manera que tienes de poder ayudarle es hablándole, comunicándote con él o ella. La persona grita: “¡Socorro, sacadme de aquí!”, y empieza a hacer lo que suele hacer la gente normalmente cuando se encuentra atrapada en medio de algo a lo que teme: luchar para salir de ese lugar. Cuando la gente cae de lleno en algo de lo que preferiría verse libre –ya sea una mata de ortigas o un charco de barro– en el 99,9 por ciento de los casos, la acción más eficaz consiste en caminar, correr, brincar o saltar fuera del problema.

Pero con los pantanos de arenas movedizas no ocurre lo mismo. Para salir de un lugar es necesario levantar un pie y echarlo para delante y, luego, el otro. Cuando tenemos que habérnoslas con arenas movedizas, esa es una muy mala idea porque una vez que se levanta un pie, todo el peso de la persona atrapada descansa solo sobre la mitad de la superficie de sustentación ocupada previamente, lo cual significa que la presión hacia abajo se duplica automáticamente; además, la succión de las arenas movedizas alrededor del pie que se está levantando produce una presión aún mayor hacia abajo sobre el otro pie. Solo cabe esperar un resultado: esa persona se va a hundir cada vez más en las arenas movedizas.

Mientras observas a la persona atrapada en las arenas movedizas, puedes ver cómo todo este proceso empieza a desencadenarse. ¿Podrías decirle a gritos algo que le sirva de ayuda? Si entiendes bien cómo funcionan las arenas movedizas, podrías gritarle a esa persona para que deje de luchar y que procure tumbarse de plano, despatarrado, para aumentar el contacto con la superficie del pantano. En tal posición, la persona probablemente no se hunda y podría ser capaz de ir chapoteando hasta ponerse a salvo En el momento en que esa persona está intentando salir de las arenas movedizas, el aumentar la superficie de contacto del cuerpo con las arenas puede que vaya en contra de toda intuición. Algunos de los que luchan por salir de un pantano puede que nunca comprendan que la acción más sensata y más segura que se puede intentar es permanecer en el pantano.

Nuestras propias vidas pueden llegar a parecerse mucho a esta situación, salvo que las arenas movedizas en las que nos encontramos muchas veces son, en cierto sentido, interminables.

Steve Hayes, “Sal de tu mente, entra en tu vida”

¿Cuántas veces hemos querido quitarnos de encima las emociones “negativas” miedo, enojo, tristeza y luchamos contra ellas? ¿Se habían puesto a pensar que de esta forma su efecto se potencia?

Las emociones son reacciones psicofisiológicas que duran apenas 90 segundos en nuestro cuerpo, todos los seres humanos las tenemos. Las emociones están allí por alguna razón, cumplen un papel de protección, nos ayudan a la supervivencia. El reprimirlas o querer eliminarlas sin escucharlas, sin indagarlas, hace que sigamos hundiéndonos en el mismo pantano.

Aprender a aceptar nuestras emociones, saber que todos las compartimos baja las ansiedades y nos conecta con nuestro Ser, con los demás. El sufrimiento humano es universal.

En el Taller de Emociones trabajamos con la “aceptación”. Aceptamos que todos sentimos las mismas emociones en menor o mayor grado frente a distintas situaciones, observamos la forma en que cada uno las procesa y validamos los intentos por regularlas. Una vez aceptadas las emociones, entrando en calma, es cuando tenemos el poder de transformarlas, reencausarlas, redirigirlas. Es allí cuando desde el Taller de Emociones ofrecemos distintas herramientas para ello, tanto a nivel de poder calmar una emoción como herramientas a la hora de comunicarse de la mejor forma con los demás en determinadas situaciones.

Los invito a registrar en ustedes aquellas emociones que le generan malestar, emociones de las que quieren huir y observar quienes han pasado por su misma situación o similar. Allí encontrarán calma y su mente estará más predispuesta a tomar las acciones necesarias para seguir adelante de la mejor manera. “El sufrimiento humano es universal”, simplemente hay que aceptarlo y tomar acción.

Lic. Sofía Mezzina Iglesias

Próximo curso sobre el Taller de Emociones: Miércoles 25 de septiembre. Para más información podes hacer CLICK AQUÍ


Efectos secundarios de la tarea del docente

Los docentes tenemos un papel fundamental en la vida de las personas. Podemos sanar o enfermar. Muchos de nosotros podemos dar testimonio de docentes que han sido muy importantes en nuestra vida porque nos ayudaron a crecer como personas y de otros que nos han dejado experiencias amargas.

Un docente puede sanar cuando ayuda a sus alumnos a encontrar sus fortalezas y a plantearse sueños. También cuando enseña que todos pueden aprender, a distintos ritmos y de distintas maneras y cuando valora la conexión personal con sus alumnos. Por el contrario, un docente puede enfermar cuando contagia desmotivación, desgano, apatía y falta de pasión. También cuando descalifica y desvaloriza a sus alumnos.

La docencia es una profesión maravillosa, porque trabaja con la mente y con el corazón de las personas, y según como la vivamos puede transformarse en una pesada carga. ¿Cuáles pueden ser los efectos secundarios de la tarea docente? ¿Qué cosas sería necesario evitar y de cuáles regular la dosis? ¿A qué  debemos estar atentos para evitar efectos no deseados? Estas preguntas pueden guiarnos hacia la búsqueda de conductas, hábitos y prácticas saludables.

Entre los aspectos a evitar, podemos mencionar las lecturas simplistas de la realidad que sólo tienden a buscar culpables y leer los hechos de manera aislada sin atender el contexto ni los vínculos propios de cada situación.  La falta de respeto y el maltrato. El pesimismo, la queja y la victimización.

Entre los aspectos que será necesario regular para evitar sobredosis, podemos mencionar la omnipotencia, entendiendo la importancia de considerar los límites del rol sin renunciar a hacer todo lo que está a nuestro alcance. Otro aspecto a regular son las expectativas desajustadas, que nos impiden conectar con alumnos y grupos reales y no ideales. Otro aspecto a tener en cuenta es evitar la sobredosis de escuela. Todas las profesiones y más aún la docencia, necesitan nutrirse en otros ámbitos, con otras actividades que resulten enriquecedoras para las personas. Desarrollar hobbies, participar de actividades culturales, disfrutar de la lectura, tener actividades sociales satisfactorias, etc. En definitiva, hacer cosas para nuestro bienestar físico y mental para enriquecer nuestro ser personal y por lo tanto profesional. Es fundamental, contar con espacios de nutrición física, espiritual y emocional.

Todas las profesiones tienen el potencial de causar efectos secundarios, dependerá de nosotros estar atentos a las señales para evitar consecuencias más graves.

 

Lic. María Cecilia Marino

 

Próximo curso sobre este tema: "Habilidades emocionales de los docentes. ¿Cómo ser docente y no morir en el intento?"

Para más información del mismo podes hacer CLICK AQUÍ


Yo me calmo…tu te calmas…

Regálale Calma.

- Quiero regalarle algo a mi hijo y no sé qué.
- Regálale calma
- ¿Cómo calma?
- Como suena, así tal cual, calma: cuando tu hijo se altere, regálale calma, cuando se estrese regálale calma, cuando haya una situación difícil regálale calma, cuando pase algo grave regálale calma.

- Pero…cómo le ofrezco calma cuando yo me altero?
Por eso...es un regalo, es algo que tú te esfuerzas en obtener y no siempre tienes, no es lo que te sobra, uno a quien ama no le regala lo que le sobra. 
Uno a quien ama le regala lo más preciado, le regalamos el tiempo y la energía que invertimos en crecer como seres humanos para estar en condiciones de regalar calma cuando se avecine la tormenta.

Texto: Álvaro Pallamares

 

¿Cuántas veces como adultos durante el día sentimos que el tiempo no nos alcanza, que hay muchas actividades para cumplir, entregas que realizar, lugares a los que asistir o respuestas inmediatas que dar?

En la actualidad nuestros niños, hijos o alumnos, se ven también inmersos en este ritmo apresurado que los empuja a correr para cumplir con una agenda repleta de responsabilidades. Encontrar un momento para pensar, respirar y continuar una actividad suele resultar muy difícil. Primero porque los chicos no están habituados y segundo porque a nosotros como adultos también nos cuesta generar estos espacios tan necesarios para desenvolvernos en lo cotidiano, con mayor eficacia y bienestar.

Aprender a calmarse, a hacer una pausa, … es un regalo que primero debemos hacernos a nosotros mismos para poder transmitir, por contagio y a través de la experiencia, a los chicos.

En el Taller de Emociones trabajamos con diferentes estrategias para encontrar la calma. Aprendemos a escuchar nuestros pensamientos y nuestras emociones, a descubrir la importancia calmarnos antes de dar una respuesta y también a generar pensamientos positivos que ayudan a disminuir conductas impulsivas.

En las clases proponemos manejar los tiempos “sin prisa violenta”, priorizando el espacio para conversar e intercambiar opiniones respetando el tiempo de cada niño y encontrar en la “respiración pausada”, la forma más fácil y segura de encontrar la calma.

                Los invito regalarse un ratito por día para conectar con su mundo interior, sin apuros, sin prisas y luego invitar a los chicos a que también lo ejerciten. Es una práctica tan necesaria como saludable…

 

Lic. María Alejandra Maset

Esta temática junto con muchas otras serán tratadas en el curso "Taller de Emociones" dictado por la Lic. María Alejandra Maset. Para más información del mismo podes dar CLICK AQUÍ


Clases Innovadoras

La clave está en el maestro

En educación se suele hablar mucho de la necesidad de innovar y de que la escuela, así como se la conoce en nuestros días, ya no responde a las necesidades de la sociedad actual. En concordancia con este planteo, se presentan modelos educativos innovadores provenientes de otras realidades que a veces resultan algo lejanos o nos dejan con el sabor de “lo inalcanzable” y entonces, repetimos lo que ya sabemos que no funciona con el consiguiente sentimiento de frustración que eso genera.

¿Es posible cambiar las prácticas? ¿Es posible superar la inercia y escapar del “acá no se puede”? Mi planteo, lejos de ser triunfalista y de desconocer el esfuerzo que implican los cambios, es que se puede cambiar la educación y que esos cambios están anclados en los vínculos que el docente promueve en la clase y que configuran el clima emocional de la clase.

Los vínculos entre docente y alumno, entre los alumnos entre sí y entre alumnos, docentes y contenidos a enseñar deben estar en el centro del cambio. Cuando hablamos de innovación, la clave está en el vínculo y por lo tanto en la metodología de nuestras clases.

Les propongo reflexionar a continuación sobre siete características deseables en un docente que quiera ser un verdadero artesano del cambio.

Creatividad: Pensar en el maestro como en un artista más que como en un técnico.  Entender que el papel del profesor es crear propuestas originales. Pensar al docente como un sujeto activo, que realice conexiones entre temas que aparentemente no la tienen y que a partir de allí surjan propuestas personales e innovadoras. Considerar la idea de que la creatividad no es atributo de unos pocos, sino que todos tenemos un potencial creativo que necesita ser encontrado y puesto en acción.

- Para reflexionar ¿Qué acción nueva, diferente, puede hacer en mi clase?

 Se interesa por el clima de la clase: Prestando atención a la comunicación verbal y no verbal estaremos atendiendo a uno de los factores clave que determinan el clima emocional de la clase. Se ofrecen a continuación una serie de ítems que pueden ser de utilidad para identificar acciones de un docente que estimula un clima positivo en la clase (adaptado de la escala ESOC, Baeza, 2009):

  • Utiliza un tono de voz cálido
  • Reconoce cuando los alumnos se ayudan entre sí
  • Establece contacto físico positivo con los alumnos
  • Demuestra afecto
  • Estimula a los alumnos a ayudarse entre sí
  • Favorece el trabajo conjunto entre los alumnos y el compartir elementos
  • Muestra respeto hacia los sentimientos de los alumnos
  • Se mueve por el aula en respuesta a las necesidades de los alumnos
  • Permite el movimiento en la clase
  • Desalienta comentarios descalificantes entre los alumnos

-Para reflexionar ¿Cómo repartimos las miradas en la clase? ¿y las sonrisas?

 

Establece reglas claras y se ocupa de que se cumplan: el docente innovador establece pocas reglas, pero significativas en tanto atienden a valores básicos como el respeto mutuo, el trato amable, el buen humor y la implicación en las actividades.

-Para reflexionar ¿Las reglas de mi clase apuntan a cuestiones esenciales o se detienen en detalles que “distraen “?

 

Es flexible: esta característica hace referencia a que el docente puede modificar la marcha de la clase cuando sea necesario, atendiendo a los emergentes y emociones que surgen. Silvia Baeza (2009) define a una clase flexible como aquella en la cual alumnos y docentes se adaptan a las necesidades cambiantes, con un grado de consenso compartido y beneficioso para todos. Un docente flexible, acepta sugerencias de los alumnos y toma en cuenta las situaciones particulares al momento de hacer cumplir las reglas grupales generales. En definitiva, promueve el compromiso de los alumnos, tanto en los aspectos académicos como en los aspectos disciplinarios.

-Para reflexionar ¿me animo a escuchar a mis alumnos y a considerar sus opiniones?

 

Se interesa por generar un espacio físico acorde y acogedor:  Esta característica hace referencia a que el docente tiene en cuenta que una buena distribución del espacio, donde los alumnos se vean las caras entre sí, donde haya cercanía, buenas condiciones ambientales, temperatura agradable, luminosidad, etc.; va a facilitar un clima propicio para aprender. Por ejemplo: una luz suficiente, sobre todo si es natural, favorece el estado de ánimo positivo, aumenta la energía vital, favorece la atención y el rendimiento frente a tareas complejas. Del mismo modo, el aula espaciosa y bien aireada posibilita un mayor bienestar emocional y físico, así como también nos ofrece mayor comodidad para la distribución de los bancos.  Existen numerosas formas de organizar los bancos en el aula, todo depende de la creatividad del docente, las necesidades de los alumnos y el tipo de actividad que queremos desarrollar.

-Para reflexionar ¿Qué pequeño cambio puedo hacer en mi aula en cuanto a lo espacial para promover otras interacciones?

 

Da oportunidades para el juego y la risa: Todos los educadores coincidimos en la importancia del juego como motor para el aprendizaje, pero esta idea no siempre se plasma en la realidad. La falta de tiempo, las limitaciones de espacio y la escasa experiencia de juego que hay en general en la escuela, hacen que termine siendo el gran ausente en las aulas.  Jugar nos permite infinitas posibilidades: ensayar nuevos roles, ponerse en el lugar del otro, anticipar formas diferentes de actuar, conocer aspectos nuevos propios y de los demás. En el juego se ensaya aquello que en la vida real uno no se anima a expresar y se desarrolla la fantasía y la creatividad. Se fomenta la adaptación a las reglas, la tolerancia mutua y se actúa sin violencia.

Jugar…pero no para ejercitar, sino para mover estructuras, despertar la motivación, desarrollar la curiosidad y la creatividad.

Maria Acaso (2013) nos propone utilizar en el aula las clásicas dinámicas de campamento, con el objetivo de favorecer la comunicación, el movimiento y la construcción de los vínculos.

 Incluir en el aula dinámicas para que los alumnos se conozcan, para desarmar roles, para que se den variadas interacciones, para que se diviertan juntos, para que armen construcciones colectivas, para favorecer la reflexión y la interacción entre los distintos integrantes del grupo.

-Para reflexionar ¿qué juegos sencillos puede empezar a hacer con mis alumnos?

Manejar los tiempos sin “prisa violenta”:

El tiempo es algo continuo, que fluye. En la escuela, en cambio, el tiempo es algo fragmentado, rígido, donde se priorizan los resultados por sobre los procesos naturales e individuales. Esta manera de vivenciar el tiempo termina siendo una forma de violencia tanto para los educadores para los niños.

Un cambio posible es planificar pocas actividades, pero de mayor duración, atendiendo a los procesos individuales y dando el espacio para conversar, crear, profundizar y aprender, disfrutando del proceso más allá de los resultados.

-Para reflexionar ¿Cómo son los tiempos en mis clases? ¿me siento a gusto? ¿qué puedo cambiar?

 

Volvemos entonces a las preguntas del inicio ¿Es posible cambiar las prácticas? ¿Es posible superar la inercia y escapar del “acá no se puede”? A ustedes, queridos educadores les dejo abierta la pregunta …

Lic. María Cecilia Marino

Psicopedagoga

Directora Editorial Proyecto Cepa

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ADOLESCENCIA, ATENCIÓN Y MOTIVACIÓN

“Lo peor de esta edad es ir a la escuela: las cargadas, las integradoras, los buchones, te dejan afuera de los grupos  y hay muchas cosas que no se bien en el cole, ni las paredes ni los baños. Pero lo mejor es ir a la escuela por los amigos, la paciencia de algunos profes, los recreos, y las salidas educativas, son lo más!!”(Sebástian-15)

Estamos en presencia de un cambio cultural enorme, las nuevas tecnologías aportan a la educación nuevas herramientas para enfrentar el proceso de enseñanza aprendizaje de los adolescentes. Gracias a las resonancias magnéticas y tomografías computadas, cada día sabemos más sobre cómo aprende el cerebro. Ahora sabemos algo más de los que ocurre en los cerebros de esos adolescentes que elegimos para  trabajar. Ellos, los que acceden a este nuevo paradigma que transforma los procesos productivos, los medios de comunicación y el tratamiento y manejo de la información.

Según el Dr. Dan Seigel algunos mitos que refieren a la adolescencia podrían ser un verdadero mensaje contradictorio para esos muchachos y chicas al “borde del abismo”. Muchas veces se les dice a los adolescentes que este período es un momento que hay que dejar que pase y es mejor soportarlo como se pueda, este discurso bastante desalentador, podría modificarse. Existen otras posibilidades; esta etapa de su crecimiento  es una verdadera oportunidad para un crecimiento maravillosa y, en parte, se relaciona con nosotros mismos, lo que elegimos trabajar con ellos. Estamos preguntándonos qué hacer con lo propio y nuestra práctica, entre otras cosas.

Otro mito habla de una revolución hormonal enardecida, fuera de control .Es falso ya que las hormonas cambian porque  todo cambia  debido al desarrollo sexual que aparece en la pubertad. Nuevos grupos de hormonas aparecen en escena y producen el cambio. Pero la forma de actuar y comportarse no se relaciona con las hormonas el cambio es también a nivel cerebral, involucra la formación de nuevas redes y la consolidación de aquellas “que son de uso frecuente y la poda de las que no tiene uso ".

Generalmente se dice que los adolescentes son inmaduros y con esa afirmación bastante destructiva ingresan a ese período con la obligación de comportarse y ser “inmaduros”  En realidad como dice Seigel, entran en un período de cambio necesario para el individuo y la especie humana, que garantice la  culminación de proceso de mielinización y por ende el logro de elecciones y decisiones más racionales de esos adolescentes.

“En los actuales programas de educación, la forma en que se intenta enseñar a los adolescentes está totalmente en contra  de los códigos del cerebro. En esta edad comienzan a estudiar materias “duras” cuando  desde el punto de vista evolutivo  su cerebro aún es plenamente emocional” (Cristina Sáez). Los adolescentes buscan sus límites e intentan superarlos, como estrategia  de supervivencia de la propia especie. Por esa razón incluir algo de emoción en las clases,  sería una manera de transformar el desafío que nos presenta la educación del Siglo XXI.”  No hay cerebro cognitivo que no haya sido filtrado por un cerebro emocional. Hay que encontrar el sentido emocional de lo que enseñamos, muchas veces formamos para que sean muy buenos profesionales y no los ayudamos a ser persona”.  (Francisco Mora)

En el cerebro residen tanto las capacidades intelectuales como las emocionales, ambas están íntimamente relacionadas. Para hablar de cómo aprende el cerebro de los adolescentes con los que compartimos día a día deberíamos hablar de Funciones Ejecutivas.

Según Muriel Lezak son “las capacidades necesarias  para tener una conducta eficaz, creativa y socialmente aceptada”.Damasio después de estudiar los lóbulos frontales afirma que las “funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades relacionadas con la planificación, la formación de conceptos  el pensamiento abstracto, la toma de decisiones, la organización, el seguimiento de las acciones y el ajuste entre el conocimiento  de las normas sociales y su cumplimiento contextual.”

Sin duda son las protagonistas de nuestras clases y el objeto de innumerables estrategias que nos implican como educadores; incluso abarcan  la construcción de las relaciones sociales que son protagónicas en la adolescencia. Evolutivamente ésta funciones comienzan a desarrollarse a partir del año de vida  y continúan a lo largo de toda la existencia. Un momento importante se produce entre los 6 y los 8 años donde ciertas pautas sociales se incorporan como reglas. Luego se considera la otra etapa que abarca entre los 12 y los 18 años cuando tendrían su etapa de maduración.

Las neurociencias nos acercan informes sobre la capacidad de atención de los adolescentes. Y en verdad se parece mucho más al cerebro de los niños pequeños y eso se debe al tan mencionado proceso de mielinización que incluye una mayor cantidad de materia gris y esa deficiencia para dar respuestas más “racionales” debido a la lentitud con la que los estímulos llegan a los lóbulos frontales. Anteriormente hemos mencionado que ese proceso culminaría entre los 20 y 30 años por lo tanto la falta de atención no es más que una consecuencia del desarrollo de su cerebro.

La capacidad máxima de los adolescentes sería de 15 minutos, es muy probable que durante ese período disminuya hacia el final. El estilo de vida que llevamos que incorpora a la atención  por influencia de los múltiples estímulos: variedad de imágenes rápidas, celular, música, compu, y los ruidos del entorno. Por tal razón  incorporamos a la caja de herramientas variedad de estrategias y recursos que permitan variar los focos de atención y los niveles de exigencias de atención cada 10 o 15 minutos.

                 La escuela ofrece a los estudiantes con propuestas extracurriculares o talleres que ellos eligen, como  así el aprendizaje de otros idiomas una actividad intelectual que promedia las 7 u 8 horas diaria Es fundamental tener en cuenta que es imprescindible que tengan tiempo para actividades recreativas e incluso, como dice Facundo Manes, para aburrirse y dejar que su imaginación aparezca.

En general llamamos ATENCIÓN a una cualidad de la percepción que es fundamental no sólo para el aprendizaje sino para cualquier proyecto que deseemos llevar adelante.  Estar atento implica filtrar de entre todos los estímulos del entorno aquél que resulte relevante o prioritario y de hecho esa atención es una llave para abrir la memoria. Existen distintos tipos de memoria y sólo mencionaremos las implicadas en el aprendizaje.

La motivación resulta de la atención que los  estudiantes reciben en su casa y también en el colegio. Los adultos estamos desafiados a favorecer el diálogo y crear las condiciones necesarias para la construcción colectiva de conocimiento de modo que las expectativas de ambos puedan ser satisfechas.

Para los docentes es de vital importancia que los docentes demos una mirada críticas a nuestras prácticas para romper con el modelos tradicional y darle el protagonismo que merecen de forma que puedan participar eligiendo  , discutiendo , opinando , resolviendo problemas y preparándose para la vida dentro de la escuela. El desafío para los educadores es posibilitar que la tecnología sea explotada al máximo reconociendo que el proceso de aprendizaje implica esfuerzo, requiere tiempo y mucha dedicación individual.

Nse Prof.Liliana Waipan

La Prof. Liliana Waipan estará brindando un curso en Editorial Proyecto Cepa el Miércoles 26 de junio sobre la temática de ¿Qué tienen los adolescentes en la cabeza?. Más info CLICK AQUÍ


Neurociencia de la Educación

Desarrollo de competencias cognitivas, afectivas y sociales en la escuela

A medida que pasa el tiempo, considerar las escuelas como ámbitos de instrucción, pierde cada vez más valor. El advenimiento de las tecnologías de la información, la globalización, la simultaneidad de fuentes y la instantaneidad del flujo de datos, obligó a los pedagogos modernos a virar los enfoques pedagógicos hacia modelos que van más allá de los contenidos y hacia el desarrollo de competencias.

En los últimos años proliferaron textos que describen abordajes pedagógicos centrados en el alumno versus viejos modelos de tábula rasa. Se afianzó la hipótesis constructivista que concibe al alumno como constructor de conocimiento y considera que el aprendizaje es el proceso que permite dicha construcción en el marco de un contexto cultural que le dio forma.

Al mismo tiempo, el desarrollo cultural orientado a la promoción del individuo y la consideración de modelos de éxito y liderazgo centrados en competencias socioemocionales, han obligado a los educadores a considerar la escuela como un espacio en el que se aprende más que información dura y generado la necesidad, en los docentes, de aprender a promover en sus alumnos, habilidades sociales y emocionales.

La dificultad que tenemos en nuestros días para esperar, posiblemente resultante de la inmediatez de los mensajes y de sentir que el mundo está en la palma de la mano, ha deteriorado la capacidad para tolerar la frustración y, en muchos casos, para sostener el esfuerzo dirigido a metas a mediano y largo plazo. Así, algunas habilidades que los humanos aprendíamos de manera incidental (tolerar la frustración, sostener el esfuerzo, regular el enojo, entre otras), se han convertido en objetivos de enseñanza formal.

Es posible pensar en modelos pedagógicos que integren el abordaje de los contenidos al abordaje de capacidades de auto regulación y sostenimiento de la conducta dirigida a metas. Es posible orientar el aprendizaje, dentro de las escuelas, a la promoción de la auto regulación. Es incluso indispensable hacerlo en tanto no es la información, en nuestros días, algo que se considera como verdadero o falso sino que vivimos en un mundo en los que diferentes perspectivas conviven y es necesario desarrollar capacidad conceptual para discernir qué criterio es más ajustado a nuestra manera de pensar. Así, trabajar con los chicos en actividades que promuevan el juicio crítico, la búsqueda de fuentes, la comparación y contraste de diversas perspectivas y la promoción de la expresión de la opinión personal, es en nuestros días impostergable.

David Perkins refiere reiteradamente en sus presentaciones y publicaciones que lo fundamental es enseñar aquello que es valioso para la vida. Lo valioso para la vida trasciende la mera información y es aquello que nos permite desarrollarnos de manera global para hacer frente a las demandas del entorno siendo todavía capaces de cumplir nuestras metas y objetivos.

Es así que, la enseñanza, hoy, no puede concebirse fuera del marco del desarrollo de competencias. Competencias cognitivas, emocionales y sociales. Competencias cognitivas asociadas al desarrollo del lenguaje, el vocabulario, la abstracción verbal, la capacidad de sostener la atención, la flexibilidad  cognitiva y la capacidad de pensar críticamente (entre otras).  Competencias emocionales vinculadas al desarrollo de la regulación de las emociones, que nos permite administrar las emociones que tenemos y hacer que nuestro comportamiento resulte adaptativo más allá del imperativo de nuestra experiencia emocional. Competencias sociales que nos permitan vivir con otros, desarrollar la capacidad de sostener relaciones interpersonales ricas y disfrutables. En algún punto, este marco para la educación está expresado en el Informe Delors de la UNESCO: la importancia de desarrollar la capacidad de aprender a hacer, a ser y a ser con otros. Más allá de la información y más allá de los contenidos.

Para sostener este tipo de abordaje en educación se necesita un docente efectivo, alguien que sea capaz de constituirse como promotor de competencias y no como dador de conocimientos.

Si bien hemos aprendido en los últimos años qué debemos hacer para mejorar el sistema educativo, todavía queda mucho por hacer en el marco de formar formadores. Los profesorados muchas veces son todavía generadores de dadores de conocimiento, y cuando los egresados de esos profesorados se encuentran con el alumno de nuestros días, muchas veces se siente incompetente o escaso de recursos. Eso facilita, con frecuencia, que se afiance todavía más en el dar contenidos que deben ser masticados y repetidos a través de evaluaciones sumativas que se susceden una tras otra.

Poder orientar a los docentes a desarrollar, ellos también, competencias acordes a la demanda de nuestros días es, posiblemente, una deuda pendiente en nuestra sociedad.

En esta capacitación intentaremos acercarnos a esta problemática y dar puntos de partida para dudas acerca de cómo orientamos el desarrollo de competencias en el aula, en diferentes niveles y a partir de diversas estrategias.

 

Silvia Renata Figiacone

La Lic. Silvia Figiacone estará brindando un curso en Editorial Proyecto Cepa sobre Neurociencia de la Educación el Miércoles 22 de mayo de 17:30 a 20:30hs:

En esta capacitación intentaremos acercarnos a esta problemática y dar puntos de partida para dudas acerca de cómo orientamos el desarrollo de competencias en el aula, en diferentes niveles y a partir de diversas estrategias.

Para más información de este curso podes hacer CLICK AQUÍ


¿Se está banalizando la educación emocional?

Mucho se habla en estos tiempos de la educación emocional y de cómo llevarla a cabo en el ámbito de la escuela. En la Argentina este concepto ha ido ganando lugar en los últimos años y dos provincias le han dado un marco legal a la inclusión de la educación emocional en los programas educativos. En otras provincias de nuestro país se comienza a mencionar con fuerza el concepto y crece el interés de los educadores.

Esta realidad, más que auspiciosa, nos lleva también a reflexionar sobre algunas cuestiones con la finalidad de aclarar conceptos y darle al tema la seriedad que merece. Nuestro país, tan adepto a las modas y al pensamiento binario, adopta en ocasiones prácticas sobre las cuales no se reflexiona ni se fundamenta. Se instalan como mandatos del estilo “hay que hacer educación emocional”, sin importar demasiado los objetivos ni el qué ni el cómo. Frente a esto, muchos educadores se sienten desorientados y recurren a prácticas a las que no siempre les encuentran un sentido. Actuar de este modo nos puede llevar a banalizar la educación emocional o transformarla sólo en un concepto de moda, que en algún momento pasará.

 Me propongo en este artículo reflexionar sobre el concepto y sus aristas y analizar algunas cuestiones que nos pueden correr del foco.  Para esto vamos a comenzar por la definición del concepto:

La educación emocional es un proceso educativo continuo y permanente que busca potenciar el desarrollo de las competencias socio-emocionales como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral. Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones, con el objeto de capacitar mejor al individuo para afrontar mejor los retos que se plantean en la vida cotidiana. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social(Rafael Bisquerra)

Vamos a tomar como punto de partida esta definición, entendiendo que la escuela es un ámbito privilegiado para llevar a cabo este proceso.

El primer aspecto que plantea Bisquerra es que la educación emocional es un proceso educativo, lo cual lleva a suponer que contiene contenidos a enseñar y que esos contenidos deberán adaptarse a las etapas evolutivas de los alumnos y al contexto escolar para ser transmitidos.

En este punto, resulta útil referirnos al concepto de transposición didáctica. La transposición didáctica es el trabajo de transformar el “saber sabio” en objeto de enseñanza. Un contenido de saber que ha sido designado como saber a enseñar, sufre a partir de entonces un conjunto de transformaciones adaptativas que van a hacerlo apto para ocupar un lugar entre los objetos de enseñanza. El «trabajo» que transforma un "objeto de saber a enseñar" en un "objeto de enseñanza", es denominado la transposición didáctica. (Yves Chevallard, 2005)

 Este concepto nos conduce pensar en la necesidad de adaptar los saberes relativos a la educación emocional, que provienen de distintos ámbitos del saber, atendiendo a las particularidades del contexto escolar.

banana También será importante considerar las particularidades de la relación educativa.  Entre estas particularidades podemos mencionar que en toda relación educativa hay una intención pedagógica que busca promover los aprendizajes a través de la adaptación de la propuesta curricular, con una intención explícita de enseñar y favorecer determinados aprendizajes. También, en toda relación educativa hay un docente que domina la materia, que sabe más que el alumno acerca del tema a enseñar y que es quien anticipa y organiza las situaciones didácticas.

Esto implica desterrar algunas ideas, supuestos o mitos que circulan acerca de la enseñanza de la educación emocional, entre los que podemos mencionar:

  • Se puede enseñar educación emocional sin haberse formado en el marco teórico de la misma.
  • Las actividades o sugerencias que aparecen en cientos de libros que circulan sobre el tema, se pueden trasladar al aula “en crudo” sin la mediación ni adaptación del docente.
  • La educación emocional es trabajar con los emergentes (conflictos, temas que traen los chicos etc.) no es algo que se pueda planificar y anticipar.
  • Trabajar educación emocional es sinónimo de hacer alguna actividad “divertida”, acerca de las emociones
  • Las clases de educación emocional son una especie de “momento catártico” dónde saldrán temas que harán que el docente pierda el control de la clase.
  • Es lo mismo enseñar los contenidos de educación emocional en la empresa, en la escuela o en intervenciones psicoeducativas con las familias.

Estas ideas y otras similares, pueden contribuir a una banalización de la educación emocional, obviando la sistematicidad, la selección de contenidos, el planteamiento de objetivos pedagógicos y la planificación de recursos y estrategias que se necesitan para impartir las clases. Quizá las siguientes preguntas puedan servirnos de guía o de disparador para repensar las prácticas:

  • ¿Qué contenidos se enseñan en la educación emocional?
  • ¿Cómo se relacionan esos contenidos con los objetivos que se pretenden lograr?
  • ¿Qué selección de contenidos hago en función de las características evolutivas de mis alumnos?
  • ¿Cómo es mi grupo? ¿Cómo es su dinámica? ¿Qué contenidos, objetivos y propuestas voy a priorizar en función de eso?
  • ¿Cómo lo vamos a llevar a cabo? ¿En forma paralela a las áreas curriculares?¿ Integrado en las áreas? En este caso ¿qué áreas del curriculum resultan más propicias para integrar estos contenidos?

Invito al lector a pensar y anotar otras preguntas que se disparen a partir de estás….

Finalmente, me gustaría explicitar que NO ES educación emocional, con la finalidad de aclarar malentendidos que nos lleven a simplificar la práctica:

  • La educación emocional no es únicamente hacer relajación o meditación en clase: las actividades de relajación y meditación pueden ser un recurso importante a enseñar como parte de las estrategias de regulación emocional. En este caso será necesario que el maestro las haya probado primero para sí y luego podrá compartir sus beneficios de manera más genuina y honesta con sus alumnos. Si el maestro no se siente cómodo con dichas propuestas o considera otros motivos para no aplicarlas, igual puede llevar a cabo programas de educación emocional.
  • La educación emocional no es la solución mágica para todos los problemas de la educación y de la sociedad, es una intervención que puede ser de gran utilidad como forma de prevención en tanto ayuda a minimizar la vulnerabilidad de las personas y maximizar sus recursos. Los resultados que se alcancen estarán condicionados por distintos factores como el contexto y la sistematicidad de las intervenciones, entre otros.

Mano

  • La educación emocional no es autoayuda, no es una cuestión de slogans, ni es un movimiento psicológico al que adherimos o no adherimos.
  • La educación emocional no es coaching: El coaching es un método que consiste en acompañar, instruir o entrenar a una persona con el objetivo de conseguir cumplir metas o desarrollar habilidades específicas. Un educador podrá utilizar herramientas del coaching para ejercer su tarea, pero su rol tiene otra complejidad. Un aspecto interesante a considerar es que para que el aprendizaje ocurra será necesario establecer un vínculo con el alumno y ocuparse de las emociones que circulan en la clase. Dice Casassus “Las clases no son para alumnos abstractos, son para alumnos concretos y específicos. Por ello insistimos que la enseñanza no es una técnica sino una relación y el aprendizaje ocurre en una relación”

Estimados lectores, ha sido mi intención con este breve artículo reflexionar sobre estos aspectos con los que me encuentro a menudo en el trabajo que vengo realizando desde hace veinte años con docentes, alumnos y padres con relación a la educación emocional.  Los educadores somos los primeros responsables de no desprestigiar la labor educativa, si queremos exigir ese reconocimiento por parte de los otros actores de la sociedad. La formación, la reflexión sobre la práctica, la consideración de las particularidades del contexto, la observación que hagamos de nuestro grupo, serán condiciones necesarias para empezar a diseñar una práctica significativa.

Lic. Cecilia Marino
Directora de Proyecto Cepa
Autora de Taller de emociones: Experiencias de Educación emocional en la escuela- Editorial Cepa; El rincón de las emociones-Editorial Cepa y Educación emocional Editorial Bonum

El próximo curso de la Lic Cecilia Marino en la Editorial Proyecto CEPA será el 24 de Abril de 2019 de 17:30 a 20:30 hs (Ver Más)

Bibliografía de referencia

Bisquerra, Rafael (2006) Educación emocional y bienestar, Madrid, Wolters Kluwer

Cappi, Gisela, Christello Milú, Marino María Cecilia (2009) Educación Emocional, Programa de actividades para Nivel Inicial y Primario, Buenos Aires, Bonum.

Chevallard Yves. (2005) La transposición didáctica: del saber sabio al saber enseñado, Buenos Aires, Aique.

Marino María, María Cresta, Alejandra Maset, Sofía Mezzina (2019) Taller de emociones experiencias de educación emocional en la escuela, Buenos Aires, CEPA.

Marino María Cecilia. (2015) El rincón de las emociones, Buenos Aires, CEPA

Poggi Margarita (1995) Apuntes y aportes para la gestión curricular, Buenos Aires, Kapeluz


La práctica del Mindfulness con chicos y adolescentes

Cada día son más los adultos que aprenden mindfulness o se entrenan en atención plena para poder vivir con mayor tranquilidad y resiliencia. La práctica es un recurso valioso al encarar los problemas y regular las emociones. Nos sirve para desacelerarnos, estar atentos y manejar la sobrecarga de tensión.

La actualidad política y económica nacional, la situación crítica global y el desequilibrio del ecosistema planetario nos cargan en la vida cotidiana con preocupaciones, incertidumbre, angustia. Todos vemos disminuidos nuestros recursos.

En tanto padres y educadores, con los desafíos que se multiplican en nuestras casas y escuelas, podemos considerar que prestar atención, en lo individual y colectivo, tiene el potencial de producir impacto en el modo de cuidarnos, en nuestras relaciones y cómo habitamos nuestro mundo. Cada uno de nosotros habita sistemas humanos (familia, aula, vínculo asistencial) con una forma propia de restaurar nuestro equilibrio y cultivar bienestar.

Hagamos la diferencia. Cualquier adulto  que tenga capacidad de maniobra frente a su  estrés puede cuidar mejor a los chicos y jóvenes que tiene cerca (aunque los chicos no practiquen por sí mismos).

Así que todos, los chicos y grandes, podemos beneficiarnos de prestar atención y de estar más concientes. Podemos resolver mejor la incertidumbre cuando combinamos atención, intención y comportamiento.

Aprender a practicar mindfulness o atención plena sirve para poder elegir cómo relacionarnos con lo que percibimos, sentimos y pensamos mientras está sucediendo.

Aunque la situación sea desagradable y sobre todo por eso: en vez de huir de los desafíos y distraernos con pantallas, con consumos, aislándonos o enfermándonos podemos pausar, conectar y ejercer un rol activo y transformador en relación con la realidad interna de cada uno y con los demás.

Los padres, los profesionales de la salud y por supuesto los docentes pueden usar cada momento como una oportunidad: una comida, un recreo, un traslado, una tarea  o cuidar una mascota. ¡Son microsituaciones y la práctica es portátil!

Reconocer nuestra vulnerabilidad cuando algo nos desafía y descubrir cómo pausar cuando lo necesitamos en vez de contagiar automatismos.

De eso se trata estar plenamente presentes.

 

Ejemplos de prácticas de atención plena  con chicos y adolescentes:

El tiempo para focalizar la atención aumenta con la edad. Todos podemos enfocar la atención en cómo es nuestra  respiración mientras estamos vivos. Y en lo que perciben nuestros sentidos: ¿te sentís contento después del baño?, ¿cómo sabe tu cuerpo que estás contento?

  • Con los dispositivos móviles:

Dejar, a propósito, el teléfono celular en el bolso o la mochila durante unos minutos cada día (puede ser un recreo escolar o una merienda en casa o un viaje en el transporte público).

Disponer un horario en casa, o en el colegio, libre del uso de wi fi. Idealmente, el horario de las comidas. También se puede establecer un ambiente libre del uso de tecnología.

Chequear los mensajes solamente cuando disponemos de tiempo para responderlos.

Observar qué pensamientos surgen cuando no refrescamos el chequeo de nuestro móvil, qué sensaciones físicas tenemos, si registramos ganas de comer o de movernos, o urgencia por teclear.

Cuando usamos el móvil para conectarnos socialmente o saludar o hacer un programa, la propuesta es nuevamente hacer una pausa y detectar ¿cómo nos sentimos físicamente, cómo respiramos, qué emociones y pensamientos tenemos? ¿Estamos con nuestra atención focalizada o haciendo varias cosas a la vez?

A veces, las alarmas de los dispositivos pueden usarse como recordatorios para prestar atención intencionalmente por un rato. E incluso para compartir prácticas con otros online. Cuando suenan, hay preguntas que son un buen disparador de atención consciente: ¿Qué nos pone contentos?  ¿Cómo lo sabemos en el cuerpo?

  • Al registrar algún malestar:

Si los chicos están preocupados, se sienten enfadados, molestos o frustrados, podemos proponerles que paren por un momento y noten dónde están sintiendo la preocupación o el enfado en su cuerpo. ¿En la panza? ¿La garganta? ¿Las piernas?  ¿Sienten que están temblorosos o contraídos o sudorosos?

Hacemos foco en el cuerpo. Nos concentramos en alguna sensación corporal que nos cuente algo de cómo estamos ahora (cansados, con  bostezos, ojos irritados, sensación de plenitud gástrica, dolor muscular, etc.). ¿Cuánto duran las sensaciones? ¿Son agradables, o no? Si nos distraemos, ¿hacia dónde se va nuestra atención? ¿Un ruido? ¿Un pensamiento? Cuando esto sucede, intentamos volver a poner el foco en el cuerpo. Traemos la mente de nuevo a casa.

Podemos guiarlos a que registren alguna parte del cuerpo en particular. Por ejemplo, sus pies y cómo se sienten sobre el suelo. ¿Pesados? ¿Sólidos? ¿Cálidos? Con el foco en los pies, que sientan el contacto con el suelo. En esta postura, los invitamos a que se enfoquen ahora en sentir su respiración. Por dónde va dentro del cuerpo, si es cálida o fresca, y cómo se siente en la nariz, la garganta y la panza. Quizás el cuerpo comience a relajarse. Después de un momento, estaremos todos más listos para tratar con el malestar original.  Con aquello que puedo respirar, puedo estar.

 

Lic Marina Lisenberg.

Autora de  “El secreto de Emilia” Ed. Sudamericana   y de “Atención Plena para niños y adolescentes. Prácticas de Mindfulness en la crianza, la salud y la educación” Ed. Grijalbo.

Para ver más información sobre el curso que estará dictando la Lic. Marina Lisenberg en Editorial Proyecto Cepa podes hacer CLICK AQUÍ


¿COMUNICARNOS O NO COMUNICARNOS? ESA ES LA CUESTIÓN

 LA COMUNICACIÓN Y LA INFORMACIÓN EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS.

Cuando analizamos las relaciones en una institución desde el vínculo, ponemos el acento en los fenómenos interaccionales y el enfoque comunicacional permite una mejor comprensión de estos fenómenos.

Al hablar de comunicación, hacemos referencia a la capacidad que posee un individuo o un grupo:

  • Tanto para trasmitir sus ideas y sus sentimientos a otros individuos o grupos;
  • como para recibir ideas y sentimientos de otros individuos y grupos.

O dicho de otra manera: Es la capacidad para hacer común lo que saben o viven determinadas personas.

Comunicación, etimológicamente, es "hacer común algo". Esta caracterización de la comunicación como el “hacer común algo” nos indica que ese algo pasa a ser de ambos, o de varios, o de muchos: ese algo lo puedo compartir pero no “me lo saco de encima”, es  decir, diferenciamos "comunicación" de transmitir o impartir.  Es por ello que numerosos autores sostienen que la comunicación es el proceso por el cual la Institución se nos hace común a todos.

La vida de un grupo es imposible sin la comunicación, es más, sin la comunicación ni siquiera puede surgir un grupo.

La comunicación no es un proceso lineal entre un emisor y un receptor, sino un proceso interactivo. Es un proceso "intersubjetivo".

La comunicación no es sólo verbal, sino que también implica gestos, mímica, movimientos, actitudes posturales.

Todo comportamiento puede tener un valor comunicativo en una situación de interacción (callarse puede ser también una forma de comunicarse)

Comunicar es convocar y organizar un conjunto de representa­ciones y esforzarse en trasmitirlas. Es co-construir una realidad con la ayuda de sistemas de signos, aceptando un cierto número de principios que permiten el intercambio y un cierto número de reglas que lo rigen.

El contexto institucional determina el rol y el status de los interactuantes, las relaciones que se instauran entre ellos, las normas que ordenan sus relaciones, las obliga­ciones estructurales que pesan sobre ellos. Existen además los rituales propios de cada cultura.

Cuando los interlocutores entablan un intercambio, están de acuerdo implícitamente sobre los principios y las reglas que constituyen dicho intercambio.

COMUNICACIÓN E INFORMACIÓN: LO MISMO O DIFERENTES

Partiremos de la postura de que ambos son conceptos “asociados” entre sí; no son sinónimos, pero están tan íntimamente relacionados que muchas veces se los emplea como tales. La intención es considerar algunos aspectos importantes que surgen a partir de poder diferenciar sus respectivas caracterizaciones: “Te voy a comunicar algo” o “Te voy a informar algo”.

Distingamos comunicación de información. La diferencia se basa en los distintos objetivos perseguidos por cada una de ellas. La información implica la transmisión de conocimientos estructurados, generalmente remite a un emisor activo y en un solo sentido.

La comunicación implica un intercambio de información destinado a cambiar el comportamiento del otro, remite a relaciones interactivas producidas en varios sentidos, es decir, con reciprocidad.

Poder diferenciar ambos conceptos permitirá comprender mejor muchos de los problemas que hay respecto a estos temas en una institución. Gran parte de los problemas institucionales tiene más que ver con la “distribución de la información” que con una “mala comunicación”.

Cuando hablamos de comunicación ponemos esencialmente el acento en la idea de relaciones vinculares entre personas, y los problemas que surgen a partir de dichas interacciones en la institución.

Cuando hablamos de información, en cambio, ponemos el acento en dos aspectos: cómo podemos dar a la información la “forma” más adecuada a nuestros propósitos y cómo podemos hacer para asegurar que la distribución de la información sea lo más adecuada posible. También estos aspectos son ejes esenciales de conflicto en una institución.

BARRERAS Y OBSTÁCULOS A LA COMUNICACIÓN DENTRO DE UN GRUPO.

Dentro de los grupos existen una serie de barreras que dificultan la comunicación. El coordinador debe conocerlas, ya sea para compensarlas y, si es posible, para eliminarlas. Pueden ser, por ejemplo, la falta de claridad en las expresiones, la falta de coherencia en el lenguaje, la verborragia, la incapacidad para concretar ideas y otras expresiones de parecida índole.

Sin embargo, la principal barrera es de tipo psicológico-emocional: se trata de la tendencia a criticar y reprobar las afirmaciones y conductas de otras personas. Esta propensión a encontrarle las "cinco patas al gato" en todo lo que los otros realizan, o en hacer la interpretación más desfavorable de las conductas ajenas, constituyen el mas grave obstáculo a la comunicación.

DEFORMACIÓN DE LA INFORMACIÓN QUE CIRCULA

En toda institución educativa hay un sistema de comunicación instalado, y al mismo tiempo se suele dar una deformación de la información que circula.

Esto le es inherente cuando se va distribuyendo debido a la acción del principio de entropía (ley que explica la deformación de la información) Conocer su existencia permite tomar recaudos para evitar sus efectos, es decir para tratar de evitar o minimizar esta deformación, ya que se sabe muy bien cuánto depende el funcionamiento institucional de que la información circule lo menos deformada posible y llegue a sus destinatarios lo más parecida en su esencia a la información de origen.

Si no se toman los recaudos necesarios se puede dar lugar a alianzas, formación de grupos de poder, etcétera.

La redundancia apunta a abundar sobre algo, sin repetir siempre lo mismo –lo cual provoca cansancio y hasta rechazo– sino que es reiterar lo mismo de modos diversos. El control hace referencia a la necesidad de ejercer una función de contralor durante el proceso de distribución de la información.

Referirnos a la circulación y distribución de información nos lleva a abordar el tema de la existencia de distintos tipos de información, o más bien del distinto carácter que pueden tener o asumir las informaciones en una institución.

Así podemos referirnos, entre otros tipos, a:

  1. Información reservada
  2. Información oculta
  3. Información contradictoria
  4. Desinformación

Para finalizar: la escuela debe  enfatizar su función educativa cuestionando la calidad de las diversas influencias recibidas por cada sujeto en cada escenario social particular.

Es esencial la creación de un clima de intercambios entre los distintos actores que facilite la reflexión, el contraste y la reconstrucción personal relativamente autónoma.

La escuela necesita crear oportunidades para el contraste de ideas, de esquemas de pensamiento, de alternativas que son expresadas por los actores provenientes de procesos de socialización diferentes, de culturas y contextos diversos.

Tanto padres como directivos, docentes y alumnos, en tanto actores del escenario escolar, son los portadores de dicha diversidad; habrá que aprender a "leer" los diversos puntos de partida, las múltiples y diferentes expectativas que se depositan en la escuela.

Será necesario crear alternativas y proyectos diferenciados que atiendan a la diversidad, pero sin ceder un pequeño espacio a la tarea sustantiva de la escuela: enseñar y aprender.

Ruth Harf

Para ver más información del curso que estará brindando la lic. Ruth Harf sobre la temática de Comunicación en las Instituciones en Editorial Proyecto Cepa puede hacer CLICK AQUÍ