¿La educación está en crisis? Mitos y preguntas sobre la escuela actual

“No vemos que no vemos…”

                                                             Heinz Von Foester

“La educación está en crisis” se escucha con fuerza, referidas a temas de educación general. Obviamente en directa resonancia con lo psicopedagógico y lo docente. Se trata desde mi punto de vista, de una idealización del pasado de la educación argentina, que como suele suceder, se basa en medias verdades. Miradas desde el catastrofismo y la frustración encuentran “culpables” sea a los gobiernos o a la educación, a los docentes o directivos (su ausencia o falla) de males diversos dando origen a mitos/creencias sobre las que vale la pena reflexionar en este comienzo de año:

Veamos algunos mitos:

La educación puede reparar la justicia social, lograr igualdad, compensar diversos déficits ajenos a ella misma. Sin embargo, en sociedades muy polarizadas como la nuestra, la realidad muestra que la escuela tiende más bien a reproducir estas diferencias, aun cuando el objetivo declarado sea la ampliación de derechos y la igualdad social. (Tiramonti 2015)

La escuela puede socializar en mejores valores que los predominantes en la sociedad: Otra ilusión tampoco sostenible, pues la escuela socializa en los valores de los grupos familiares y de cada comunidad educativa de sus alumnos. La escuela – y otros sistemas sociales-- son más bien la caja de resonancia de lo que ocurre en la sociedad más amplia.

Otro mito muy vigente que se refuerza a veces desde discursos tal como es el de “los maestros de antes eran mejores que los de ahora” (o bien los maestros son malos o no quieren actualizarse – trabajan poco, tienen 3 meses de vacaciones, etc) en relación a una etapa idílica de oro de la educación anterior . Sin negar falencias reales hay que agregar que hoy los maestros tienen una larga formación, mucho mayor que antes y  discutible por cierto... Se actualizan en una gran mayoría y además manejan más y mejor las TICS. Lo que sí han sufrido es una notable descalificación profesional y de status social. Aquella autoridad docente de “origen” hoy es una autoridad docente “de ejercicio”. Los maestros son cuestionados en su legitimidad que debe ser demostrada y conquistada cada día, (“en la cancha” dicen los mismos chicos ) frente a alumnos y padres que son también radicalmente diferentes a los de décadas anteriores.

Otro mito es aquel que plantea que los alumnos de escuela secundaria, sobre todo, se aburren en ella y no les interesa nada. Desde mi perspectiva lo que se ha agrandado es la brecha generacional entre jóvenes y adultos y hay un desacople o desajuste evidente entre el modo en que jóvenes y adultos entienden la escuela. Sin embargo, lo que muchos de los últimos estudios muestran hoy, es que los adolescentes aprecian la sociabilidad que se genera en ella: aprender a estar con otros, a convivir, a compartir espacios a encontrarse con otros diferentes (Nuñez P 2015) y no exclusivamente los contenidos, a los que pueden acceder por distintos caminos y con modalidades más ágiles, divertidas, más rápidas que las propuestas escolares.

Y así se suceden muchos otros mitos (hay educación de menor calidad pero hay más inclusión social) que nuestra profesión, tan íntimamente ligada a ella, necesita revisar evitando la tendencia a la simplificación, la linealidad y el cortoplacismo ya que son obstáculos significativos para abordar los nuevos desafíos educativos.

Los  “Alumnos siglo XXI o alumnos WI FI” como los hemos llamado en otros trabajos, nos llevan a dejar planteadas varias preguntas que van respondiéndose en el camino de cada año escolar.

TIC

Recapitulo algunas de aquellas preguntas:

  • cuáles son los nuevos saberes necesarios para desarrollarse en esta sociedad de la información?
  • qué desacoples o dislocamientos produce una escuela que permanece estática frente a la fugacidad y la velocidad del tiempo actual,
  • qué lugar ocupa la familia que se conecta poco y mal con ella y un contexto que separa/ segrega / discrimina y excluye a unos y sobre estimula a otros?
  • A qué llamamos hoy aprender?
  • Qué es un buen aprendizaje? ¿Cuáles son sus indicadores? ¿Cómo se define su calidad? Cómo evaluamos?
  • Qué redes intersistémicas es necesario activar?
  • Desde dónde?
  • Qué lugar profesional nos corresponde a cada uno de nosotros?
  • Cuáles son los nuevos educadores? (la calle/ la ciudad, las redes?)

 Mas y mas preguntas:

  • todos pueden / deben aprender? Solo algunos? Quiénes?
  • Separados?... por edades homogéneas? En un mismo sitio? Con contenidos homogéneos?
  • Qué contenidos son más importantes? Las artes deberían tener otro lugar / alguno/ ninguno? en los aprendizajes
  • Quiénes podrán evaluar y desde qué parámetros los aprendizajes?

No están ausentes las familias en este planteo, ya que en mi cosmovisión son interdependientes y se interrelacionan fuertemente entre sí – el que llamo desde hace años: el puente familia escuela- y a su vez con los medios de comunicación y el contexto socio- político e histórico más amplio.

Familias

Diferentes configuraciones y dinámicas familiares, que en su relación con los medios también han generado nuevas formas de sociabilidad desafían los límites tradicionales. Nuevas dinámicas, estilos y modelos familiares se caracterizan por elecciones, alianzas, y conflictos que producen alternativamente actividades compartidas de intercambio, arbitraje, negociaciones, control y prohibición.

Hoy la cotidianeidad familiar, está signada por reglas en torno a las varias pantallas, no obstante con características y valoraciones diferentes para las distintas edades y distintos niveles socio económicos. Se destacan los usos de las computadoras, los CD, los videos, el Chat,el Twitter, los celulares—smartphones-- y otras tecnologías que ya han ingresado, para quedarse, en las familias y han puesto en evidencia un borramiento de jerarquías, de asimetrías referidas a la capacidad y comprensión de uso. La transferencia de conocimientos se ha invertido de hijos a padres y los jóvenes prescinden de los adultos para su uso, ya que el intercambio se da básicamente con pares.

El tema sigue abriendo cada vez más preguntas, que si son honesta y seriamente repensadas, son fecundos hitos para caminar hacia logros en lugar de solo críticas o quejas que en nada ayudan a solucionar los problemas

Como síntesis y solo abordando algunos aspectos, a mi criterio importantes, y muy necesarios en este año que será intenso dejo como in-conclusión:

IN conclusiones:

  • La importancia de la alfabetización emocional como me gusta llamarla, poco tomada en cuenta por el contexto escolar, y, creo yo, tan estrechamente conectada con algunos de los temas que hoy nos preocupan y nos ocupan en las escuelas ( violencia –maltrato- bullying- convivencia-) y, que afectan directamente los aprendizajes.
  • ¿ en qué son diferentes estos alumnos escolarizados de lo que nuestras representaciones mentales/ sociales, históricas, suponen?
  • Cuántas de las características del mundo contemporáneo extra escolar han ingresado al mundo de la educación?
  • Acompañamos las nuevas “maneras de estar juntos “ que hoy adoptan nuestros alumn@s?
  • Cuántas modalidades de alfabetización consideramos en la educación formal ? (la llamada alfabetización múltiple)
  • Cuánta importancia damos a la reflexión y a la resolución de problemas y el colaborar y co operar activamente con pares?

 Todas preguntas aun vigentes.

Dra Silvia Baeza


Cerebros colapsados: es hora de enfriar los cerebros

“La hora de enfriar los cerebros” es un momento especial de la jornada escolar donde buscaremos alejar la fatiga mental de los alumnos para que puedan continuar aprendiendo con alta motivación.

Cuando trabajamos duro en un asunto, concentrados, esforzándonos cognitivamente para resolver una situación, nuestra mente se fatiga . La fatiga mental aparece luego de un esfuerzo cognitivo sostenido en el tiempo. La mente nos pide hacer una pausa para relajarse, recuperar energía y así continuar. Cuando no escuchamos este pedido, la mente trabaja fatigada, con muchísimo esfuerzo y pocos resultados. En la escuela los niños se sienten muchas veces abrumados, agobiados y fatigados mentalmente por diversos motivos. Más allá de cual sea el motivo, lo importante es saber que si están fatigados mentalmente por más que insistamos por diferentes caminos, el niño no aprenderá. Necesitamos quitar la sensación de agobio, calmar la agitación mental, el aceleramiento, bajar la presión   y enfriar los cerebros-Los niños nos dan claras señales de sentirse fatigados mentalmente, muchas veces se quejan de cansancio, dolores de cabeza, vértigo, perturbaciones de la vista, hemorragias nasales, desgano o sobrexcitación.

Para garantizar el aprendizaje de todos los niños podemos incorporar en la rutina del aula, un momento especial “La Hora de enfriar los cerebros “ que tiene como objetivos combatir la fatiga mental, brindar pausas para la recuperación cognitiva y aumentar el bienestar emocional.

Estoy convencida que cuando ayudamos a los niños a estar en calma, logran relajar el cuerpo, centran la atención y el aprendizaje florece, aumenta y se expande. Lo contrario a la calma es el aceleramiento, la multitarea constante, la velocidad de reacción, el apuro y la prisa cotidiana, la ansiedad y el pesimismo. Los niños nunca aprenderán si viven apurados, en un caos de actividades constantes y con agendas hipercargadas. Los niños siempre aprenden y mejoran cuando sienten calma, presencia, orden, y pausas.

La Hora de enfriar los cerebros es el momento especial para ayudar a los niños a hacer una pausa, recuperar la calma, relajarse y aumentar su bienestar emocional.

Simples propuestas para realizar en el aula o en el patio de la escuela:

-Respirar para enfriar el cerebro

Una manera sencilla de enfriar el cerebro es invitar a los niños a suspender lo que están haciendo, y en silencio respirar profundamente varias veces. La respiración no solo induce a los niños a un estado de calma y relajación sino que ayuda a oxigenar el cerebro. La respiración enfría nuestros cerebros colapsados de información, estímulos, consignas y ruidos. La respiración inunda nuestra mente con el bálsamo de la serenidad. También podemos respirar escuchando una música tranquila o sonidos de la naturaleza.La influencia de la música en el cerebro según algunos investigadores radica en los patrones y el cronometraje. La música sinfónica e instrumental se utiliza en salas de hospitales, ante intervenciones quirúrgicas, en fábricas, en bibliotecas, y en otros ambientes, buscando según los casos, la relajación, la concentración, la memorización, la creatividad, el análisis. Todo esto que hace la música se debe a las ppm (pulsaciones por minuto), ya que cambian el estado del cerebro y lo hacen más receptivo.

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Reír para enfriar el cerebro

Albert Figueras, médico del Hospital Valle Hebrón de Barcelona, especialista en bienestar emocional, asegura que del mismo modo en que el cerebro segrega cortisol cuando sentimos estrés, se ha descubierto que existen otras hormonas capaces de relajarnos y producir una sensación de calma y bienestar. Entre ellas destaca la oxitocina, pero podemos inducir su fabricación de forma voluntaria a través de la risa.

Figueras insiste en que la risa puede ayudarnos a reducir el estrés, de hecho tenemos una tendencia natural a fijarnos en las caras sonrientes y su expresión se contagia fácilmente. Reírnos relaja la musculatura y permite estrechar vínculos con los que nos rodean. En un experimento se demostró que 60 minutos diarios de comedia televisiva podían reducir notablemente los niveles de cortisol (hormona presente en cuadros de estrés) en los espectadores. Todo esto nos impulsa a incorporar la risa como otra propuesta para enfriar los cerebros. Pidámosle a los niños participar de una ronda de chistes, o de compartir un video de bloopers, o mirar un capítulo de un dibujo animado que los invite a reír mucho.

Movernos para enfriar el cerebro

Hoy sabemos de los innumerables beneficios que tiene el hacer ejercicio para nuestra salud física, mental y emocional. Además, cada vez más estudios evidencian que la actividad física tiene una relación directa con la mejora del rendimiento cognitivo de los niños. Cuando un cerebro está colapsado, hacer ejercicio es una excelente idea. El ejercicio ayuda a liberar tensiones y mejora el manejo del estrés. Ayuda a combatir y mejorar los síntomas de la ansiedad y la depresión, y aumenta el entusiasmo y el optimismo.

El Dr. Fabrizio Mancini, médico quiropráctico, filántropo, conferencista bilingüe, y presidente emérito de Parker University en Dallas, Texas, nos alerta acerca de que los químicos que contienen los medicamentos antidepresivos que se dan para tratar la depresión en adultos y niños, son químicos que están en el cerebro. Por lo tanto hay que generarlos, y muchos se consiguen haciendo ejercicio.Por ejemplo, el ejercicio intenso aumenta la concentración de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina, la adrenalina y la noradrenalina. Algunos de estos neurotransmisores modulan procesos cognitivos como la consolidación de la memoria, sensación de bienestar y calma.

Al observar fatiga mental en los niños podemos invitarlos al patio a mover el cuerpo. Realizar estiramientos, caminar, trotar o bailar. Jugar una clásica mancha, o cola del zorro, son maneras de mover el cuerpo luego de haber permanecidos mucho tiempo sentados o sedentarios en el aula. Son movimientos y ejercicios que ayudan al cerebro a liberar tensiones, generan químicos responsables del bienestar. A su vez al ejercitar estamos llevando mayor oxígeno a todo el organismo, y en especial al cerebro, el cual se sentirá muy agradecido.

Cuando nos serenamos en el campo de visión se amplia, podemos ver recursos, personas, que antes por el apuro y la prisa no veíamos .Cuando nos serenamos la mente se aclara, el cerebro recupera oxígeno para conectar mejor las ideas, el cuerpo se relaja liberando tensión innecesaria, el ruido se apaga y el corazón se enciende con emociones tan luminosas como la calma, la alegría, y la confianza.

Incorporar en el aula la hora de enfriar los cerebros, es enseñarles a los niños a parar, descansar, recuperarse y seguir con más fuerza. Fuerza que les dará esa energía extra para sostenerse en tiempos agitados, fuerza que les devolverá la esperanza en el desaliento, fuerza que les recordará que no están solos y los animara a pedir ayuda, a buscar aliados y hacer equipo.

Lic. Mariana de Anquin

Psicopedagoga

Autora del libro "Niños brillantes. ¡Todos lo son!"


Bullying escolar

En el actual contexto educativo padres de familia, estudiantes, docentes, medios de comunicación y amplios sectores de la sociedad, manifiestan su preocupación ante el problema de la violencia escolar, fenómeno social que ha venido en aumento en los últimos años.

Creemos que no debemos obviar este tema en el momento actual ya que ocupa y preocupa mucho a quienes comparten contextos escolares y creen que este es un sitio idóneo desde donde enseñar a convivir a nuestros niños y jóvenes, a pesar de que no siempre es un contexto fácil para hacerlo.

Las formas de violencia tienen lugar en los espacios de la escuela o cercanos, tales como los pasillos, las aulas, el comedor, los baños, el gimnasio y los alrededores –calles o esquinas - de la institución con evidentes conductas de maltrato, intimidación, agresión verbal o física entre los mismos niños y jóvenes.

EL BULLYING….es

El acoso entre escolares, internacionalmente denominada “ bullying”, (Lowenstein, 1977; Olweus, 1978;), es una conducta de persecución e intimidación física y/o psicológica que realiza un alumno contra otro, al que escoge como víctima de repetidos ataques.  Un rasgo específico de estas relaciones es que el alumno agresor trata de forma tiránica a un compañero, al que hostiga, oprime y atemoriza repetidamente, hasta convertirlo en su víctima habitual. Los agresores o bullies suelen actuar movidos por el deseo de poder, de intimidar, dominar, aunque en ocasiones reconocen estar motivados por simple diversión o pasatiempo.

Se trata de un episodio persistente que puede durar semanas, meses e incluso años. Esta acción negativa o intencionada, sitúa a la víctima en una posición de la que difícilmente pueda escapar por sus propios medios. La continuidad de estas relaciones provocan en las víctimas efectos claramente negativos: ansiedad, descenso de la autoestima, cuadros depresivos y hasta concomitantes físicos que dificultan su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes (Olweus, 1983).

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Dado su carácter encubierto, a veces oculto para los docentes, se dificulta su detección temprana y además se acompaña del rechazo o negativa de otros alumnos el comentar esos sucesos con los docentes.

Si bien hoy han aumentado las investigaciones y estudios acerca de este tema, existe escaso conocimiento y muy escasa o casi ninguna reflexión escolar acerca de cómo afrontarlo en las escuelas. No hay políticas públicas que exijan a los colegios, un programa anti-bullying, como existen en otros países; es decir, un conjunto de medidas concretas que apunten a prevenir las acciones de intimidación, de agresión o violencia entre estudiantes y atender y realizar seguimientos de aquellos casos que lo requieran..

ALGUNOS INDICADORES PARA LA DETECCIÓN DEL BULLYING:

  • El clima de tensión permanente. Una de las señales de que en un grupo se está viviendo una situación de bullying es, o bien la tensión permanente que se vive en clase (acorde a la frecuencia de actitudes disruptivas), o bien lo que se conoce como calma tensa donde en un ambiente de aparente cordialidad se ve explícitamente cómo unos alumnos se ríen, se burlan o molestan a otro que cada vez intenta ocupar un menor espacio en la clase o en el patio, o que queda rezagado cuando se forman los grupos. La tensión suele explotar en el grupo por nimiedades y aumenta a medida que el día avanza. Es en este medio hostil cuando algunos docentes, prefieren hacer como si no pasara nada.
  • Alumnos que están frecuentemente implicados en los conflictos: Otra señal a tener en cuenta son los alumnos que se involucran a menudo en disputas, aunque el verdadero acosador no siempre es visible. Algunas veces se camufla en medio de un grupo de cuatro o cinco que se comportan como verdaderos matones, sin disimulos. En otros casos, el acosador aparece ante la mirada del docente como amigo de la víctima y la propia víctima llega por momentos a creerlo así. El doble juego del cabecilla puede hacer incluso que sus compañeros lo tengan bien considerado debido a que todo el grupo está convencido de que la víctima es dañada o molestada porque se lo merece. Este convencimiento grupal puede llevar a un acosador a mantener su estatus durante varios años, por lo que es indicado aplicar estrategias para determinar que es él y no otro el violento. En ocasiones, puede ser interesante hacer un seguimiento de quiénes son los que lo están implicados sólo de vez en cuando, pero que se mantienen a lo largo del tiempo.
  • Las ausencias reiteradas de la escuela. Cuando hay casos de bullying en las escuelas, es común que los alumnos acosados falten a clase. El control de las ausencias es muy importante para saber si en el aula hay situaciones de agresión permanente. La fobia a ir a clase y la necesidad de evitar la marginación o de hacer el ridículo frente a los compañeros son sólo algunas de las razones que llevan a un alumno a ausentarse del colegio. Pero estas ausencias no son los únicos detalles visibles, también hay cambios de humor, de conducta, un mayor nerviosismo y enfermedades fingidas.
  • ¿Qué espacios ocupan los alumnos en clase y en el recreo? Los chicos excluidos suelen estar  cerca de las esquinas del patio; en lugares apartados de los acosadores o en el primer banco en clase y suelen salir últimos o primeros cuando acaba la jornada. Es como si intentaran ocupar poco espacio, “pasar desapercibidos”

EL ROL DEL DOCENTE:

Es importante motivar a los docentes a que se sumen a una campaña para prevenir, atender y erradicar el bullying en las escuelas, puesto que este fenómeno crea un clima de temor y desconfianza que impacta directamente en los aprendizajes de los alumnos. Repetimos que no exclusivamente es el docente el único que debe preocuparse de esta situación, también los directivos, los alumnos, los padres, en fin, toda la comunidad educativa.

Sin embargo, al docente le corresponde un rol preferencial en prevenir y atender el bullying en el aula. Se debe considerar que, según estudios realizados, la mayoría de los estudiantes que son maltratados por uno de sus compañeros de curso declaran que, la casi totalidad de las amenazas se realizan dentro de las aulas. El bullying es un fenómeno que nos habla de intolerancia, discriminación, negación de la diversidad,  prejuicios, estereotipos, y altera seriamente el  clima escolar y áulico

La función del docente consistirá siempre y particularmente en estas situaciones , en enseñar a los estudiantes, técnicas de resolución de conflictos, asertividad y técnicas de habilidades sociales cuyo objetivo central será:

1) Mejorar la comunicación entre todos los miembros del grupo y con otros grupos/cursos.

2) Brindar técnicas de solución pacífica de los conflictos, a través del análisis de los problemas y la valoración de las mejores soluciones, sin emplear la violencia.

3) Permitir la expresión de cualquier evento grave en las relaciones entre los alumnos (ej: situaciones de acoso, intimidaciones, etc.).

4) Identificar a los presuntos responsables o autores de tales actos, y diseñar estrategias específicas y efectivas para anular su influencia negativa sobre el grupo de alumnos.

Extracto del libro "Nuevas familias, nuevos alumnos, nuevas escuelas" escrito por Silvia Baeza y Andrea Bertrán.

Publicado por Editorial Proyecto Cepa en 2013.

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¿Cómo favorecer la calma y la concentración en el aula?

Uno de los desafíos actuales es promover en el aula un ambiente de calma, que favorezca la concentración de los alumnos y que permita aprender en un clima ameno. Los docentes se quejan de que a los alumnos les cuesta concentrarse y que esto trae como consecuencia, entre otras cosas, dificultades de conducta y de relación entre los alumnos. El aburrimiento, el cansancio, las conductas impulsivas, van de la mano de la falta de atención y concentración. Las dificultades de atención, también conllevan dificultades en el aprendizaje, ya que la atención es uno de los requisitos básicos para aprender.

¿Qué podemos hacer para favorecer la concentración de los alumnos?¿ la atención puede entrenarse?¿en qué medida se relaciona la concentración con el bienestar emocional?

La práctica de la respiración conciente es un buen método para favorecer la concentración en los alumnos, y es una manera muy simple y concreta de entrenarla. Realizar en el aula ejercicios de respiración conciente de modo sistemático, puede ser una manera de que los alumnos aumenten el rendimiento académico y disminuyan los conflictos.

¿A qué nos referimos con RESPIRACIÓN CONCIENTE? Al hecho de prestar atención a la respiración por unos instantes, a hacer conciente un hecho mecánico como el de la respiración. Si nos concentramos por unos instantes en la respiración, logramos que la mente se calme y que se frene el desfile de pensamientos: “ si pienso en la respiración, no puedo pensar en otra cosa”.

Hay ejercicios muy simples que ayudan a hacer conciente la respiración, y que le agregan ciertas variantes o visualizaciones, que favorecen la toma de conciencia y la concentración. Si diariamente practicamos con nuestros alumnos por unos minutos, la respiración conciente en el aula, vamos a estar favoreciendo al calma, promoviendo un mayor bienestar emocional y entrenando la concentración.

Algunos de estos ejercicios pueden ser:

  1. Concentrarse en la respiración
  • Sentados, pies apoyados en el suelo, columna recta, hombros relajados.
  • Concentrarse en la respiración, centrarse en el aire fresco que se siente al inspirar y en el aire cálido al exhalar.

Si vienen pensamientos a tu cabeza, saludarlos y dejarlos pasar y volver a centrarse en la respiración

  1. Respiración del corazón radiante
  • Sentados, pies apoyados en el suelo, columna recta, hombros relajados.
  • Al inspirar, nos imaginamos que un rayo de luz dorada fluye hacia adentro y llena nuestro corazón, el centro del pecho.
  • Al exhalar, la luz se irradia desde el corazón hacia todas las direcciones.
  1. 5-2-5
  • Sentados, pies apoyados en el suelo, columna recta, hombros relajados.
  • Inspirar por la nariz contando hasta cinco
  • Retener la respiración contando hasta dos
  • Exhalar por la boca contando hasta cinco.
  • Repetir varias veces hasta relajarse.
  1. La flor
  • Sentados, pies apoyados en el suelo, columna recta, hombros relajados.
  • Imaginar que estás oliendo una flor
  • Para sentir su perfume, lo inspiramos por la nariz, lo más lentamente posible.
  • Al exhalar, le devolvemos el perfume a la flor con mayor lentitud aún.
  1. La ola del mar
  • Sentados, pies apoyados en el suelo, columna recta, hombros relajados.
  • Al inspirar, imaginar que la ola del mar viene a mis pies y los cubre de agua a temperatura agradable.
  • Al exhalar, imaginar que la ola se vuelve al mar.

Como habrán observado, son ejercicios muy simples, que pueden realizarse fácilmente en el aula. Al principio puede ser que a los alumnos les resulte extraño y que les cueste alcanzar el silencio y la calma necesaria para llevarlos a cabo. Como en todo aprendizaje, será necesario repetir hasta lograr que los alumnos se apropien y puedan comprobar en ellos mismos los beneficios de hacer estos ejercicios regularmente.

Se puede destinar un momento de la jornada escolar a hacerlos, por ejemplo al volver del recreo, al promediar el día, al volver de educación física, etc. Es recomendable que se instale como una rutina diaria y que luego se refuerce cuando se necesita, por ejemplo antes de un examen.

Practicar este tipo de ejercicios no sólo mejora la concentración, lo cual influye directamente en el rendimiento académico, sino que también, promueve un mayor bienestar emocional y por lo tanto previene conductas agresivas.

Es importante que el maestro, también haga los ejercicios junto a sus alumnos y que pueda comprobar los beneficios en él mismo.

Anímense a probar y verán el poder de la respiración!!

Lic. María Cecilia Marino

Ejercicios extraídos de AGENDA EMOCIONAL, EDITORIAL PROYECTO CEPA

Agenda


¿Cómo enseñar a resolver conflictos interpersonales?

En el maravilloso camino del paso de la niñez a la adolescencia, los amigos y compañeros se convierten en personas muy significativas en nuestras vidas. La convivencia con otros está llena de oportunidades de interactuar y por lo tanto de tener conflictos con los demás. Frente a éstos, los chicos suelen hacer lo que saben o lo que pueden. Algunos prefieren pasarlo por alto aunque para ellos sea un problema importante y por lo tanto se van llenando de bronca contra el amigo hasta que finalmente “explotan” todos esos sentimientos en la situación menos pensada, dejando una herida en la relación. Esto es muy común en los chicos y adultos más tímidos o inseguros, que temen perder el afecto del otro si dicen lo que les pasa o quieren evitar que el otro se enoje. Otros chicos responden ante todos los conflictos como si fueran gravísimos, se enojan de manera desmedida y actúan con agresión, peleando, insultando o pegando, con lo que no sólo no solucionan el problema sino que además pierden amigos. Algunos, recurren enseguida al adulto (padres o maestro) para que les diga que tienen que hacer (¡qué tentación para nosotros!) o para poner en evidencia al amigo o al hermano. Otros, los menos, saben cómo resolver los conflictos interpersonales dialogando, poniéndose en el lugar del otro y haciéndose escuchar con asertividad, buscando acuerdos, negociando soluciones que los acercan y fortalecen la amistad.

Como sabemos, las habilidades sociales son conductas aprendidas principalmente a partir de los modelos que los adultos significativos les ofrecemos a nuestros chicos en el día a día. Lo bueno es que siempre estamos a tiempo de enseñar y proponer nuevos modelos. Los chicos son más felices cuando cuentan con un repertorio simple pero variado de recursos y estrategias para solucionar sus conflictos interpersonales.

Consideramos fundamental el hecho de que se dedique en la escuela un tiempo programado para enseñar sobre estos temas, a través de propuestas como las que presentamos en este artículo y de otras similares, que promuevan la reflexión y el aprendizaje de habilidades sociales y emocionales.

Como ejemplo les dejamos esta actividad cuyo objetivo es ayudar a los chicos a reflexionar acerca de los conflictos que se presentan en su vida social, poder ponderar su importancia o “tamaño” y elegir en función de esto algún camino para resolverlo paulatinamente de manera autónoma.

Actividad recomendada para chicos de 9 a 11 años

Primer momento: Se les presenta a los alumnos la idea de conflicto como algo esperable en las relaciones humanas y se dan ejemplos:

 

Es esperable que entre las personas haya situaciones de conflicto. Entre los chicos y las chicas de tu edad también es muy común que haya problemas

 

Algunos chicos me contaron los conflictos que suelen tener con sus compañeros y amigos. Estos son algunos ejemplos

 

  • No me prestan los útiles cuando pido.
  • Cuando quiero jugar me dicen que ya son muchos, que no puedo.
  • Me empujan en la fila o en las escaleras.
  • Me sacan los útiles sin pedirme permiso y no me los devuelven.
  • Se burlan de mí porque… uso aparatos, soy muy alto/a, me cuesta leer, saco muy buenas notas, por la ropa o las zapatillas que uso, porque me cuestan los deportes, soy flaca/o o gorda/o, porque dicen que hablo”raro”, porque mi acento es de otro país,uso anteojos, corro lento , etc.
  • Cuando me acerco a un grupito me ignoran a propósito.
  • Me desaparecen mis cosas (útiles, libros, carpetas, uniforme, la mochila) y después aparecen rotas.
  • Me critican.
  • Al pasar por mi banco un compañero sin querer tira mi cartuchera.
  • Se ríen de mis preguntas o comentarios en clase.
  • Cuando hablo hacen caras o suspiran de manera despectiva.
  • Me pegan.
  • Me exigen que les dé la plata que llevo o la merienda.
  • Al entrar al aula me pisan sin querer.
  • Me amenazan para que no cuente a mis padres y maestros lo que me está pasando.
  • Dicen mentiras sobre mí y las suben a las redes sociales.
  • Me mandan mensajes de texto con insultos o cargadas.
  • Me exigen que les dé la tarea hecha o que les permita copiarse en las pruebas.
  • Para poder participar de un grupo tengo que regalarles alguna cosa (como mi merienda, o figuritas) o hacerles favores (como la tarea, llevarles la mochila, ordenar sus carpetas, etc)
  • En el recreo nadie quiere jugar conmigo y me dejan afuera a propósito.
  • Organizan programas como ir al cine frente a mí y no me invitan.
  • Me insultan sin motivo

Segundo momento: Se promueve la reflexión sobre sus propios conflictos, aquellos con los que se encuentran en forma cotidiana

 

Seguramente a vos se te ocurren otras situaciones que te sucedieron a vos o a tus amigos.

Hacé una lista de los conflictos que tuviste estos últimos meses con tus compañeros y amigos

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Tercer momento: Se promueve la reflexión personal acerca del “tamaño” de los problemas con el objetivo de encontrar la forma más adecuada de solucionarlo

Si leen con atención las dos listas de conflictos van a descubrir que no todos los problemas son igual de importantes o de graves.

 

Podemos decir que los conflictos “son como los pañales”… porque vienen en diferentes tamaños:

pequeño - mediano y grande.

Cuando tenemos un conflicto interpersonal es mejor que nos preguntemos qué tamaño tiene ese problema para nosotros para elegir después la manera más conveniente de solucionarlo.

 

Volvé a leer las listas de conflictos escribí al lado de cada ejemplo:

 

-una P para los conflictos pequeños

- una M para los medianos

- o una G para los grandes

Cuarto paso: Se promueve la comparación de puntos de vista con otros compañeros para ayudar a tomar conciencia que no todos ponderamos los conflictos de la misma manera

Para hacer en parejas o en grupos: comparen lo que anotaron y expliquen por qué para ustedes cada uno de esos conflictos es P, M, o G.

 

Para reflexionar:

Es muy posible que todos hayan estado de acuerdo rápidamente en algunos de los ejemplos y en otros no. Esto es esperable porque por distintas razones que tienen que ver con nuestra forma de ser, con nuestra historia personal y familiar y hasta con el hecho de ser varón o mujer, podemos darle distinta importancia a un mismo problema. ¡Es muy importante recordar que quizás

lo que para mí es un problema pequeño para mi amigo es más importante!

 

Del libro: NO QUIERO PELEAR

Autora: María Cecilia Sosa Cabrios

Editorial Proyecto Cepa

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Proyecto "convivencia y aprendizaje"

El siguiente artículo fue escrito por la Lic. Virginia Silva para difundir las actividades que se realizaron de 4to a 7mo grado de su colegio como parte del programa "Convivencia y aprendizaje" (*1) en el cual ella participa como psicopedagoga. La actividad consistió en una hora cátedra semanal brindando aportes de educación emocional para los alumnos. La institución en la que se llevó a cabo dicho proyecto es el colegio Bami Marc Chagall ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Durante la escolaridad en el nivel primario, nuestros alumnos transitan el maravilloso camino del paso de la niñez a la adolescencia, donde los amigos y compañeros se convierten en personas muy significativas.

Es en la escuela donde se posibilita la convivencia con pares, es donde se ponen en juego múltiples experiencias, accediendo de esta manera a interactuar con otros y por lo tanto de tener posibles conflictos con los demás.

Cuando en nuestra institución educativa hablamos de “conflictos”, lo hacemos desde los aportes de Ma. Ángeles Prados (*2), (n.d.): “ …. el conflicto es confrontación de ideas, creencias y valores, opiniones, estilos de vida, pautas de comportamiento, etc. , que en una sociedad democrática que se rige por el diálogo y la tolerancia, encuentran su espacio y ámbito de expresión”.

Entendemos así en nuestro shule, que el conflicto forma parte de la propia naturaleza del ser humano. Está presente en un sin fin de situaciones cotidianas de nuestras vidas, razón por la cual está siempre latente en el ambiente escolar. Todo conflicto nos ayuda a madurar y desarrollarnos como personas, porque tenemos que poner en marcha una serie de mecanismos que nos permitan actuar de una manera positiva y no agresiva.

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Es preciso entonces estimular las destrezas adecuadas para educar a los niños en la resolución de conflictos de una forma pro social, aportando nuevas alternativas a la solución de problemas y generando situaciones de aprendizajes significativos tanto dentro como fuera del salón de clases.

Frente a las relaciones entre pares, ellos suelen hacer lo que saben o lo que pueden. Ante esto a través de un espacio escolar formal de “Convivencia y Aprendizaje”, ayudamos a nuestros alumnos desde 4* a 7* grado a reflexionar acerca de las vivencias y conflictos que surgen en su vida social, proponiendo diversas estrategias a través de la “Educación Emocional” (*3).

La Educación Emocional nos permite adquirir una mayor conciencia de las emociones, los pensamientos y la forma en que ambos se relacionan. Esta propuesta nos facilita poder proporcionarle al alumno un mayor conocimiento de sí mismo y de los demás, favoreciendo el desarrollo integral de ellos y armonizando los componentes cognitivos y afectivos.

De esta manera, se facilita el descubrimiento de los efectos que produce su comportamiento tanto en el área personal, como en la interacción social (compañeros, docentes, personas en general, entorno familiar) posibilitando el propio crecimiento, el cual ayudará a la resolución de problemas, a la toma de decisiones,  y en las relaciones interpersonales.

Nuestros objetivos primordiales son “hablar hasta entenderse, reconocer y respetar tanto las  propias emociones como las de los demás, las necesidades y dificultades, para propiciar un clima armonioso”.

La Metodología de Trabajo es a través de Talleres con propuestas que consisten en juegos y ejercicios acordes a la edad de cada grado, realizando actividades escritas y plásticas, juegos de simulación o dramatización, actuación de roles, elaboración de cuentos e historias y principalmente reflexiones grupales junto a las docentes.

Centramos nuestras intervenciones a través de diversos ejes, como el del Desarrollo Personal (Auto-aceptación), Desarrollo Emotivo (Emociones), Desarrollo Cognitivo y Conductual (Creencias y Conductas) y Desarrollo Social (Relaciones interpersonales y resolución de conflictos). El abordaje de  estos ejes permite a cada alumno explorar y reconocer sus pensamientos, emociones positivas y negativas, sus propias conductas, como así también las de los demás.

Desde “Convivencia y Aprendizaje” y a través de una educación emocional, promovemos y enseñamos en “Bami Marc Chagall” nuevos modelos de convivencia, ayudamos a nuestros alumnos a incorporar conductas que los protejan, que les permitan afrontar y superar obstáculos y así posibilitamos a que cuenten con recursos y estrategias para fortalecer positivamente sus vínculos.

Lic. Virginia Silva (4*)

Psicopedagoga

(*1) Artículo de la Revista Escolar “Kol Bet Am” 2013, de la Escuela “Bami Marc Chagall”, CABA. www.bamimarcchagall.edu.ar

(*2) Prados, Ma. Ángeles, (n.d.). Los conflictos en el Aula, (versión digital). Psicopedagogía.com obtenido el 15 de abril de 2009 de: www.psicopedagogía.com/articulos/?articulo=398-

(*3).Aportes a través de capacitaciones en CEPA “Clima Emocional Positivo en el Aula”- www.proyectocepa.com

(4*) Co-Coordinadora Equipo Encontrar : facebook.com/encontrar.educacion.emocional – www.encontraremocional.com


Nuestros hijos, nuestros alumnos y el juego

¿Se acuerda todo lo que jugaba cuando era chico? ¿Cuánto tiempo le dedican hoy los chicos al juego?

Jugando, el niño inventa y crea un mundo diferente, descubre posibilidades y aspectos de su persona que de otra forma nunca hubiese imaginado, ya que en el juego todo es posible... Jugando, el niño se enriquece y los adultos a la par. El juego es un campo por demás propicio para la integración e interrelación de diferentes aspectos de la persona y del niño con otros… Jugando, el niño combina objetos, hechos, personajes, puede romper esquemas instalados y elegir aquello que más desea. En el juego todo es posible... Así el niño SE descubre de nuevo, diferente, habilitado para todo y principalmente creativo. Y de manera “muy distraída”, pero muy concentrada en el juego, comienza a lograr y desarrollar aspectos de su persona que nunca hubiera imaginado.

Cada día se observan más y más niños cuyas posibilidades externas e internas de juego se encuentran limitadas. Esta es una realidad muy palpable de nuestra época y especialmente de las grandes ciudades.

¿A qué me refiero cuando hablo de posibilidades externas? En líneas generales a todo lo que rodea a nuestros niños. Veamos algunos puntos: las exigencias escolares son cada vez mayores y los niños tienen menos tiempo para dedicarse al juego cuando regresan a sus casas. Las grandes ciudades con su rápido crecimiento (no sólo edilicio sino también en peligro) dificultan cada vez más el juego en la calle, el juego barrial. Los padres con sus exigencias laborales, tienen menos tiempo para sentarse a jugar con sus hijos. Las familias ya no son tan numerosas, lo cual hace que los niños tengan menos compañeros de juego entre hermanos. Las actividades extraescolares de los niños en algunos casos merecen verdaderas agendas, por la multiplicidad y complicación horaria. Y podríamos enumerar más elementos que están influyendo hoy día en la disminución de las horas y la calidad de juego.

Todos sabemos en mayor o menor medida la importancia del juego en los niños. Recordemos sólo por un instante momentos de juego de nuestra propia infancia y evaluemos si fueron o no importantes para nosotros y nuestra vida. En una primer etapa del niño el acompañamiento de los padres es fundamental. La importancia de la función paterna y materna en el juego es por un lado hacerle sentir al niño el PERMISO para jugar. El permiso de juego, la libertad de juego es la primer llave que tenemos que darle a nuestros hijos y alumnos. Un permiso que, por supuesto, tendrá que ir acompañado del cuidado necesario por parte de los adultos. El permiso de juego, es la posibilidad que el niño tendrá para transformar, explorar, investigar, crear y desarrollar su autonomía. Junto con el permiso tenemos que favorecer el juego por distintas vías que vamos introduciendo de a poco, de tal manera que el niño tenga el tiempo necesario de experimentar primero y jugar luego. No se trata de llenarlo de juguetes complicados y costosos. El niño no necesita de ello, si bien también lo puede disfrutar. Se trata de introducir elementos simples, que estimulen desde distintas perspectivas al niño. Elementos que, cuanto mayores posibilidades de transformación ofrezcan, mayor riqueza de juego le va a brindar al niño.

¿Cuáles son las actitudes que los padres/docentes pueden tener en cuenta para fomentar el desarrollo lúdico de sus hijos/alumnos?

Estar presentes en una cercanía tal que los niños puedan sentirse seguros, atendiendo también la necesidad de contacto que puede surgir durante el juego, ofreciendo a los niños así la posibilidad de sentirse importantes, dándole valor a sus juegos.

Ofrecer suficiente tiempo y espacio de juego, para que los niños puedan desplegar el mismo en forma relajada.

Ofrecer elementos de juego que favorezcan la construcción, respondiendo a las posibilidades de cada uno sin sobreexigir ni subestimar. Aquí es importante que los padres estén atentos al momento donde su presencia y ayuda ya no son necesarios, retirándose a tiempo del juego.

agua

Señales del juego que requieren ayuda:

Si el niño evita el juego y el jugar por un período prolongado.

Si los niños juegan siempre lo mismo, o repiten constantemente el mismo contenido en sus juegos.

Si el niño no puede crear situaciones diferentes en sus juegos.

Si el niño no puede jugar con otros niños (a partir de los 4 años sobre todo).

Si el niño no puede jugar solo, exigiendo siempre la compañía de un adulto o de un compañero de juego.

Si el niño no puede concentrarse en sus juegos, cambiando constantemente de juego (sobre todo a partir de los 3 años).

IDEAS…Ofrecer a los niños algunos de los siguientes elementos puede generar juegos diferentes, desconocidos, nuevos…: cajas de diferentes tamaños (y si son grandes como para meterse adentro, MEJOR!!); rollos de papel vacíos; telas o sábanas viejas y almohadones; cajas con diferentes elementos: piedras de diferentes tamaños, botones, esponjas, tapitas. Dar PERMISO y dejar al niño que descubra, que invente, que construya, que despliegue…

“No hay juego posible si la ternura no media en el vínculo, si no hay un cuidado hacia el otro y un respeto de sus posibilidades y límites. Si la madre no se encuentra con su hijo en el juego, si el docente no se encuentra con su alumno en el juego, si el terapeuta no se encuentra con su paciente en el juego, no hay vínculo posible y por lo tanto no hay desarrollo ni construcción de conocimiento ni de lazos sociales.” (Öfele, 2014) Lo que se aprende riendo y jugando, queda arraigado, es más fácil de apropiar y permitirá dejar huellas, -en lugar de cicatrices-, que invitarán a nuevos juegos y a aprendizajes más significativos.

Dra. María Regina Öfele


Ser creativos

Ser creativos es una decisión. Decidir es definirse por algo. Animarse. Jugársela.

La vida de cada uno de nosotros está llena de decisiones.

Siendo niños son otros los que deciden por nosotros, y en ese espacio de tiempo no hace falta “decidir ser creativos” porque naturalmente lo somos.

Naturalmente probamos que pasa si los colores se mezclan, nos asombramos y divertimos cuando perseguimos a nuestra sombra y no la podemos alcanzar, trepar a un árbol puede ser la aventura de toda una tarde y buscarle formas a las nubes nos puede ocupar horas y horas…

“Los chicos no saben tantas cosas como los papás, no están preocupados por cuidar a otros… por eso son más libres”, dice Mora que tiene 11 años.

“No saben tantas cosas…” es como decir que tienen permiso para mezclar lo que no se mezcla o para cambiar el sentido o la función de un objeto.

Un palito se transforma en espada, varita, peine o llave según lo requiera la situación. Una caja puede ser mesita, silla, sombrero o paraguas sin dar ninguna explicación. Somos mamás, tías, primas, vecinos, abuelos o todo al mismo tiempo, mientras nos cambiamos de ropa y  probamos diferentes voces.

Siendo niños vale todo; las contradicciones están permitidas, hay menos repertorio al que acudir para solucionar lo que nos pasa y por eso hay muchos cómos, nada tiene una única forma de hacerse y en ese mundo menos ordenado que el mundo adulto hay más espacio para ser creativos.

Cuando se habla de la cantidad de energía que tienen los chicos, se está hablando de creatividad. Porque esa energía es su combustible.

Ser creativos implica un gasto energético que no siempre los adultos están dispuestos a enfrentar. Porque requiere alejarse de lo conocido, abandonar lo que siempre funcionó, probar otras maneras, tolerar cierta incomodidad y moverse, al menos durante un tiempo,  en el terreno de la incertidumbre.

Los niños no se cuestionan nada de todo esto y van al grano, es decir hacen.

Y resulta que ser creativos es hacer. La creatividad se expresa en acciones, si no queda en el terreno de lo imaginario. Por eso muchos autores dicen que la creatividad es la imaginación aplicada.

espadaEs necesario que como adultos revisemos nuestros espacios de disfrute. Es pertinente y saludable que nos preguntemos ¿los tenemos? ¿los generamos? ¿los evitamos? ¿qué nos gustaría hacer y nunca encontramos el momento? ¿en qué cosas sabemos que somos buenos, qué nos sale bien? ¿qué cosas nos interesan, más allá de nuestros deberes y obligaciones?

Adentrarse en el terreno del autoconocimiento puede convertirse en una de las llaves hacia el propio potencial creativo

Preguntarse acerca de los espacios recreativos, de disfrute o relax puede ser el primer paso en el camino hacia el despliegue de la propia creatividad. Solo si nos proponemos buscar estos espacios, generarlos, encontrarlos y luego sostenerlos estaremos poniendo en marcha esta fuerza tan poderosa que vive en cada uno de nosotros.

Puede que sientas o hayas escuchado siempre que la creatividad es solo patrimonio de unos pocos. Que es algo ligado únicamente a la esfera artística. O que la consideres a modo de rasgo en la persona, como pueden serlo el tener los ojos claros o el pelo con rulos.

La buena noticia es que estás o estuviste equivocado.

Así lo señalan muchos trabajos de investigación que hablan de la creatividad en términos de habilidad. Y en tanto constituye una habilidad es factible de ser entrenada, estimulada, ejercitada y mejorada.

Como te dije al inicio: Ser creativos es una decisión. Ahora tenés que decidir, evaluar y  (lo más importante) accionar. Este puede ser un buen momento para definirte a poner en marcha tu potencial creativo. Está ahí. Puede que oculto, tapado, lleno de telarañas, pero está. Es cuestión de animarse. Es cuestión de jugársela.

María Laura Juan

 


Estar bien en la escuela

La escuela, ámbito de encuentros y desencuentros, nos obliga no sólo a hablar de la calidad de los productos educativos, sino también y cada vez de manera más apremiante, de aquel elemento que actualmente la condiciona con fuerza: la calidad de los vínculos de todos aquellos que participan en los procesos formativos. Esto es así, por la certidumbre de que la educación y la convivencia se necesitan, pero a través de un vínculo que debe ser equilibrado, solidario y que sin embargo está dando persistentes señales de un significativo y creciente deterioro.

Hablar sobre la convivencia en las comunidades educativas o de aprendizaje[1], como algunos prefieren llamar hoy a la escuela bajo un nuevo paradigma, no puede ser un tema más. Las derivaciones que ha tomado el clima social y las interpretaciones e intervenciones que se hacen sobre el mismo, no permiten dudar que, de ser un aspecto sencillamente regulado con normas y la presencia de adultos con autoridad, hoy a pasado a ser un desafío complejo, pilar no sólo de las acciones de enseñanza y aprendizaje, sino también del correcto desarrollo psico socio afectivo.

Por esto, en las últimas décadas a través de programas llamados “de escuela segura” o “de sana convivencia”, intentamos expresar cómo percibimos las relaciones, repensando y reorganizando a las instituciones para darles una respuesta adecuada. En este trabajo, y sin ánimo de discutir denominaciones o propuestas de intervención, deseamos integrar lo aprendido y actuado en las últimas décadas y hablar acerca del bienestar de todos en la escuela, como una condición prioritaria para poder aprender y orientar el vivir con otros.

Una educación que prioriza y se asienta en la buena convivencia, puede a través del bienestar de todos alcanzar calidad en los procesos formativos. Un desafío que no es sencillo, no sólo por la diversidad de personas que se encuentran en los centros educativos, sino porque estas comunidades de aprendizaje reciben hoy la poderosa influencia de una diversidad de culturas que poco tienen que ver con los valores morales que deben guiar la vida de las personas.

Frente a parámetros culturales que se fueron modificando de manera más acelerada, la escuela continuó abriendo sus puertas para que estudiantes nacidos en un mundo cada vez más artificial y virtual, encontraran en las aulas estrategias y normas similares a las que experimentaron sus padres y abuelos. Se actualizan los contenidos, pero se transmiten a través de rutinas, espacios y tiempos impertinentes que dificultan la tarea de enseñar y aprender.

Joan Ferres (2000) al hablar acerca de cómo construimos e interpretamos actualmente la realidad, argumenta que hemos pasado de una cultura con espectáculo a una cultura del espectáculo, donde niños y jóvenes privilegian la imagen (iconosfera), una representación del mundo concreta, donde se potencia lo sensorial, lo narrativo (el relato), lo dinámico, lo emotivo y lo sensacional. Mientras tanto, ¿qué propone la escuela?: la cultura oficial (logosfera), que es la de la palabra escrita y del libro, que enfatiza una representación del mundo conceptual, reflexiva, estática y analítica. ¿Cuál es el resultado?: un incremento del fracaso escolar de los estudiantes, y el descontento y el enjuiciamiento de la comunidad.

Nos encontramos ante una emboscada cultural que boicotea y detiene la incorporación de la cultura establecida, aquella que deben trasmitir con maestría la familia y la escuela, y que las encuentra hoy desbordadas y enfrentadas, culpándose mutuamente de los malos resultados. Han dañado el tradicional y hasta no hace mucho, exitoso pacto educativo, dejando muchas más víctimas que los estudiantes, ya que la insuficiente e inapropiada formación condiciona el futuro bienestar de las naciones.

Urge redefinir el rol educador de padres y docentes en un nuevo entorno tecnológico y comunicativo. Debemos ser capaces de guiar a los estudiantes para que puedan a través de la emoción generar la reflexión, que el pensamiento concreto lleve al abstracto, y que a la expectativa del placer se admita la necesidad del esfuerzo. No será con la tecnología, sino a través de las palabras y en la elaboración de los mensajes donde habrá que buscar la emoción, el encuentro y el bienestar. 

El pronóstico no es bueno, pero la respuesta es sin dudas educativa y se encuentra inicialmente en manos de los adultos, quienes debemos necesariamente conciliar y asumir, sin hipocresía, cada uno su parte en el complejo arte de dar forma al otro. Como no podemos ser sin el otro, nos urge educar para ser con el otro.

 

[1] Comunidades de Aprendizaje es un proyecto que se apoya en un conjunto de acciones formativas dirigidas a la transformación social y educativa. Este modelo está en consonancia con las teorías científicas a nivel internacional que destacan dos factores claves para el aprendizaje en la actual sociedad: las interacciones y la participación de la comunidad.

Alejandro Castro Santander

De la Introducción al libro “Estar bien en la Escuela”, (en prensa 2015, México)

 


Neurociencias y educación: un diálogo necesario

Muchos de nosotros tenemos la sensación de estar siendo testigos del comienzo de algo novedoso e importante: el acercamiento de dos mundos que parecían tener poco en común, el de la educación y el de las neurociencias. ¿Será el comienzo de una nueva ciencia como proclaman algunos? ¿La neuroeducación, la neurodidáctica? ¿Surgirá de este encuentro un nuevo campo de investigación, una nueva ciencia educacional?  ¿O se dará lugar a un nuevo diálogo entre disciplinas que ya tienen sus propios metódos y objetos de estudio y que coinciden en un interés común: descubrir cómo aprende el ser humano y cuáles son los factores y contextos que favorecen o por el contrario obstaculizan ese proceso?

En los últimos años hemos tenido la oportunidad de vivenciar cómo se empieza a recorrer este camino. Neurocientíficos reconocidos de distintas partes del mundo ( como Michael Posner, Erik Pakaluc, Clancy Blair, Kenneth Pugh , Anna Lucía Campos) acercan a un público conformado mayoritariamente por docentes interesados en conocer los resultados de sus investigaciones más recientes en temas como la relación entre genética y ambiente y su incidencia en el desarrollo de la atención, de la autorregulación, el lenguaje, los cambios que se producen en el sistema nervioso con la adquisición de la lectoescritura, o los efectos de las nuevas tecnologías en el cerebro en desarrollo, para citar algunos.

Este diálogo implica grandes esfuerzos: tanto por parte de los docentes como por parte de los neurocientíficos quienes tienen que encontrar un lenguaje común para poder entenderse, y tener una apertura y un respeto sincero al trabajo que realizan unos y otros. Se dice que son necesarias personas – puentes (“bridge people”) que puedan favorecer ese encuentro.

Es importante tener presente que  no todo lo que surge de los laboratorios de neurociencias es directamente aplicable al aula. Por eso, ya se están haciendo también investigaciones en contextos más parecidos a los contextos reales de aprendizaje. Es interesante este doble planteo que muchos se hacen con seriedad: ¿qué podemos esperar como docentes de las neurociencias?, ¿qué pueden aportar en este momento los neurocientíficos a los educadores?, ¿cómo pueden enriquecer los educadores las investigaciones de las neurociencias?

Sin lugar a dudas, los avances de las últimas décadas en el campo de las neurociencias han aumentado enormemente el conocimiento científico sobre el cerebro, su desarrollo y su funcionamiento. El ser humano aprende como unidad de mente y cerebro. Quienes enseñamos no deberíamos ignorar esta realidad, sin que ello implique dejarnos arrastar por un mero entusiasmo, o moda, y conservando  una postura crítica ante la información que nos comienza a llegar por muchos medios como “basada en las últimas investigaciones cerebrales”, y tratando de continuar enriqueciendo nuestro conocimiento sobre cómo se desarrolla el cerebro humano y cuáles son las condiciones que favorecen los aprendizajes en todos y cada uno de nuestros alumnos.

Lic. Cecilia Sosa Cabrios