“Educación integral hacia la trascendencia”

En la actualidad, como educadores, nos encontramos ante el verdadero desafío de resignificar nuestra tarea y de adaptarla a nuevas necesidades, nuevos lenguajes, nuevos ritmos, nuevas realidades.

Despertar el genuino interés de nuestros alumnos por la construcción responsable y entusiasta de su propio conocimiento, hoy, más que nunca, requiere de destrezas que superen a los avances tecnológicos, a la velocidad vertiginosa y cambiante que nos circunda y a la fantasía exacerbada que proviene del mundo de las imágenes- sólo por nombrar algunos factores externos que demandan nuestra atención. Pero,¿qué sucede frente a los factores internos que conforman a cada persona?, ¿no son éstos los fundamentales a la hora de generar un terreno fértil para el aprendizaje? Es posible que la clave para alimentar el entusiasmo esté en mirar hacia adentro, reconectando con las necesidades, ritmos, realidades y características propias de cada persona- empezando por nosotros mismos, los que abrimos la puerta de este camino.

Afortunadamente, cada día se difunden más y más las distintas teorías que fundamentan y resaltan la importancia de una educación integral, que incluya a la unidad Cerebro-Cuerpo-Mente que nos conforma, a fin de generar la diferencia positiva que estamos buscando.

Los valiosos aportes de las neurociencias avalan científicamente que nuestros alumnos logran aprender mejor en un ambiente afable,libre de stress, donde el apropiado vínculo interpersonal promueve lo mejor de cada uno. La mirada, escucha y atención se encuentran disponibles, listas para dedicarse a la particularidad de cada persona, sin juzgarla por lo que “sabe”, sino aceptada por lo que “es” y motivada por lo que puede “llegar a ser”.

El prestigioso psicólogo de Harvard, creador de la teoría de las inteligencias múltiples, Howard Gardner señala que “el propósito de la educación es lograr que las personas quieran hacer lo que deben hacer”, refiriéndose a la necesidad intrínseca que tenemos los seres humanos de transmitir lo mejor de cada uno, de realizar nuestra misión, centrada en lo que nos apasiona, sin ser forzados por ningún elemento externo. La sabiduría se encuentra siguiendo el impulso natural, encausándolo, alentándolo y permitiendo su máxima expresión. El mismo concepto, pero en términos del mayor referente de los últimos tiempos en innovación educativa, Sir Ken Robinson, sería que la trascendencia se

Alcanza desplegando nuestro “elemento”, nuestro don y talento natural, característico y espontáneo.

Entonces, si confiamos en las habilidades provenientes de nuestros lóbulos frontales -nuestra distintiva riqueza fisiológica cerebral- y nos animamos a entrenarlas en pos del despliegue de nuestro don personal, podremos llegar a encontrar un mayor sentido a todo lo que realizamos, y, por añadidura, podremos guiar a los demás a conocer y desplegar el propio. Transitar este camino de bienestar y satisfacción personal es la forma más viable hacia la construcción de una realidad más amable, que empapa y motiva a todo nuestro entorno.

Nse. Silvina Fernandes

Autora del libro "Educación en Positivo" de Editorial Proyecto Cepa.


Aprender de los “alumnos difíciles de enseñar “

Los maestros crecemos en las aulas difíciles.

Podría pasar semanas y meses enseñando en aulas tranquilas y afables, donde mi forma de enseñar y organizar la clase se alinea en armonía con el estilo de aprendizaje y conducta de todos los alumnos. Allí uno se siente fuerte y con la “Autoestima Pedagógica “bien alta.

Pero, al igual que en la vida, sólo crecemos como maestros a través de los desafíos que se nos presentan. Para avanzar, tenemos que tener la plena certeza de que los "alumnos difíciles "son los que nos llevan fuera de nuestras zonas de confort pedagógica y nos impulsan a las áreas de crecimiento, aprendizaje y evolución docente.

Adversidad y experiencias desafiantes en el aula nos ponen a prueba y nos hacen ir profundo. Y al hacerlo, nos expandimos y nos convertimos en mejores versiones del maestro que somos actualmente.
Cuando enseñamos en un lugar que nos sienta cómodo , que no nos impulsa a dar más de nosotros mismos ,  que no nos empuja a buscar nuevos recursos , a conseguir más herramientas y a replantearnos el “para qué ?” de lo que estamos haciendo, decimos que no hay crecimiento docente porque no hay espacio para estirarnos a  nosotros mismos. Estamos enseñando dentro de nuestra zonas de confortpedagógico , utilizamos las mismas estrategias una y otra vez, las mismas dinámicas, las mismas canciones , leemos los mismo cuentos, planteamos los mismos problemas año tras año.

 

Los “alumnos difíciles” son maravillosos, porque llegan a nuestra vida sin que nosotros los invitemos, se
quedan a nuestro lado hasta que juntos aprendemos una lección, y luego a pesar de nuestro deseo de
quedarnos con ellos se marchan suavemente dejándonos renovados y más radiantes que siempre.

 

Pero a veces llega a nuestra vida y te aseguro que siempre lo hace, un “alumno difícil de enseñarle” y tus estrategias, dinámicas, canciones, problemas que acostumbras a utilizar se van a pique, no funcionan. El alumno no aprende .

Entonces nos puede pasar que insistamos una y otra vez con las mismas intervenciones que parecen no andar, repetimos las consignas, a pesar de que el alumno parece no comprenderlas .La vieja idea que la gota de agua perfora la piedra por su persistencia, no funciona en el aprendizaje. El repetir sin cesar sin detenernos a observar y conocer más al alumno, no funciona. Para enseñarle necesitamos bajar el nivel de ansiedad y prisa que muchas veces sentimos. Cuando hacemos cualquier cosa con prisa hacemos muchos movimientos inútiles, se nos caen las cosas, perdemos objetos, hablamos de más, escuchamos menos, etc., lo mismo se aplica a la enseñanza .Detener nuestra acción, nuestra ansiedad y observar que estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo. Prestar atención a lo que estoy enseñando, a estar totalmente presente a la experiencia. Nuestra naturaleza docente nos lleva a preocuparnos por el pasado (¿cómo llego este alumno a cuarto grado sin saber nada?)y ser consumidos por el futuro.(¿Cómo hago para que alcance mínimamente los contenidos de este curso ?) Es muy difícil para nosotros participar plenamente en el presente. Vivimos en un mundo donde nuestras mentes están llenas de charla interminable y rara vez saboreamos lo que estamos haciendo, escuchando, enseñando y aprendiendo. Recuerda que siempre la Conciencia precede al cambio.

Cuando hacemos cualquier cosa con prisa hacemos
muchos movimientos inútiles
.Lo mismo aplica a la enseñanza.

Así que aprende a concentrarme en lo que estás haciendo, enseñando y diciéndole a ese alumno y, al hacerlo, experimentaras mayor claridad para saber y encontrar el mejor camino para enseñarle. Podrás sentir y detectar que contenidos si aprendió, que sabe, que intereses tiene, que disfruta hacer, y cuál es su estilo de aprendizaje. El té mostrara el camino, él te mostrara si es un alumno muy visual, o aprende escuchando? Si disfruta de experimentar y vivenciar los aprendizajes, si necesita tu aliento o mayor autonomía, si necesita un tiempo más prolongado para hacer las tareas o tal vez consignas más cortas, si aprende mejor la historia en youtube o dramatizándola, si su memoria más activa es la episódica y no la memoria semántica, si aprende las tablas de multiplicar cantando con Julian Weich o con ellas visiblemente a mano? Todas las respuestas las tiene tu alumno, allí debes buscarlas.

Ten la certeza que los alumnos difíciles de enseñar, en algún momento de tu vida escolar se cruzaran y te encontraran. Cuando esto suceda recuerda que tenemos al menos tres opciones, pero una sola te ayudará a evolucionar como docente y persona.

1-Evitarlos, 2-Paralizarnos y 3-Enseñarles.

Si optamos por la opción uno, “evitarlos”, nos perdemos la oportunidad de mejorar, aprender y evolucionar como maestros. Al evitar enseñarles, estamos evitando aprender. Esta opción no solo es excluyente, sino dañina .Daña la confianza del niño, su autoestima, y daña nuestra propia autoestima. El docente cree que no puede enseñar a ese niño, y el niño se convence que él no puede aprender. Ambos pierden pero el niño no eligió perder.

En el preciso momento en el que eliges enseñar al alumno difícil, también

estarás activando tu “resiliencia docente”, esa fuerza interior inexplicable llena

de vocación y amor que todo maestro lleva en su corazón .

Si optamos por la opción 2, “paralizarnos”, quedamos sin acciones, quedamos como meros espectadores de la situación. La pasividad no genera resultados .La pasividad espera muchas veces que otro traiga la acción que se necesita para obtener los resultados esperados. Evitamos responsabilizarnos, e intentamos victimizarnos diciendo que nosotros con este alumno no podemos, no tenemos con que enseñarles y carecemos de recursos. En esta opción tampoco evolucionamos y mejoramos .Al contrario envueltos en temor y miedo   que nos da el no sentirnos competentes, nos volvemos pesimistas, muy quejosos y a veces reacciones con agresividad ante la situación .Notaras que tus puños se cierran, tu lengua se pone filosa, tu boca se baja marcándose las comisuras y aparece la temida arruga del ceño fruncido. Nuestra postura corporal impacta drásticamente en nuestro estado emocional y mental.Con esta postura es difícil enseñar, nos sentimos irritables, molestos y el año se nos hace más largo y duro.

Si optamos por la opción tres,” enseñar” , aprendemos y mejoramos tanto nosotros como el alumno .Es la opción donde elegimos salir de nuestra zona de confort a pesar de que esto nos cuesta , nos trae incertidumbre y confusión . Al enseñar al alumno difícil, estamos explorando nuestra zona de evolución, estamos estirando nuestros límitesmentales, estamos estirando nuestras fortalezas, estamos animándonos a confiar más en lo que tenemos para dar. Aquí es cuando nos decimos que tenemos que salir de nuestra zona de confort pedagógica e ir a explorar nuevas zonas .Ir en busca de otras estrategias, ir a conocer diferentes dinámicas, probar nuevos colores ,escuchar nuevas músicas, resolver nuevos problemas. Este alumno al que hoy le está costando aprender, llega a nuestra vida para hacernos crecer como maestros. Este “alumno difícil”, llega a nuestra vida para darnos la posibilidad de evolucionar, de estirar nuestros límites, de encender nuestras fortalezas y resiliencia docente.

 

Pero bien ¿Cómo enseñarle?

1-Se aprende de los mejores.

Imagina esta situación, Manuel acaba de perder un campeonato de futbol, sentado en el campo de juego llora ante la derrota. El padre se acerca y al verlo así le dice:Manuel , ponte de pie tienes que aprender a perder . Manuel lo mira fijo a los ojos y le dice: Papa, yo ya se perder, lloro porque no se ganar. Enséñame esto.

Así como Manuel, los maestros también necesitamos aprender a ganar. Esto en el mundo escolar significa que llego la hora de conocer los caminos que sí funcionan a la hora de enseñar , conocer las mejores prácticas de enseñanza , experimentar las técnicas que potencian los aprendizajes y las actitudes docentes que mejoran el bienestar emocional de “los alumnos difíciles de enseñar “. Para hacerlo, acuérdate que aprender con los mejores disminuye significativamente la curva de tu aprendizaje. Y veras los resultados más rápidamente. De acuerdo con esta filosofía lo que podemos hacer es acercarnos a algún docente con mayor experiencia que nosotros, a un psicopedagogo que nos pueda ayudar a pensar nuevos caminos, o a un docente especial (ellos conocen muchas prácticas de enseñanza multisensoriales que te pueden servir ), a cualquier persona que consideremos competente para ayudarnos con este niño .Si has leído un libro y el autor te ha inspirado, envíale un correo, consúltale .Si tomaste una capacitación y te ha fortalecido, busca tus apuntes y si puedes apúntate en otra.

2 .Iniciar un grupo de lectura en tu escuela.

Si quieres sacar adelante a ese alumno, debes ser un gran lector. Vivimos en una época donde las ideas son los recursos más valiosos y son el camino al éxito. Una idea, bien ejecutada, puede transformar tu estilo de enseñanza, ampliar tu repertorio de estrategias, modificar tu manera de ver la situación, tu cultura e impactar positivamente en el aprendizaje de los alumnos. Tan solo una idea, leer un solo libro, puede remodelar tus procesos de pensamiento, transformar tus acciones o renovar tu optimismo. También te puede pasar quesimplemente no sabes qué libro contiene esa idea que te hará revolucionar tu aprendizaje. Pero créeme, es por ahí. Y la idea te está esperando. Crea un grupo de lectura con tus colegas, comparte libros de diferentes disciplinas, artículos o investigaciones .Como hacerlo ?Empieza leyendo, siendo el primer lector de tu escuela y te garantizo que los que te rodean se mostraran curiosos y harán lo mismo. La ganas de leer y aprender son contagiosas .Recuerda que los docentes que aprenden juntos permanecen unidos .Así nacen las comunidades de aprendizajes y tú puedes ser la chispa inicial

3-Fortalece tu resiliencia física.

Enseñar es una tarea que requiere no solo poner la mente, el corazón y el alma en lo que hacemos , sino que también ponemos el cuerpo .Por eso toma en serio tu resistencia física .Enseñar requiere estar en forma para aumentar tus niveles de energía y mejorar tu resistencia. Cuando no cuidamos el cuerpo (no dormimos las horas que necesitamos, no le damos los nutrientes que necesita, no bebemos el agua que requiere y no nos movemos tenemos fugas de energía, nos desinflamos, y desmotivamos fácilmente .Nuestro cuerpo se siente regularmente cansado, sin fuerzas, sin entusiasmo. El cerebro al no estar bien hidratado pierde capacidades cognitivas, nos cuesta más recordar, priorizar, concentrarnos. Recuerda que un cerebro bien hidratado es una mente bien despierta. Lleva agua a tu aula y asegúrate que tú y los alumnos beban al menos ocho vasos de agua al día. Esa es la medida que nuestra mente necesita para sentirse activa, concentrada y bien conectada.

Cuando no nos alimentamos saludablemente, nuestro cuerpo lo siente y si además tenemos una vida sedentaria, nuestra resistencia física decae. Es decir tu resistencia a contraer virus y bacterias baja, tu capacidad de recuperación también. Por eso reactiva y planifica un hueco en tu agenda para las actividades físicas .Recuerda que las cosas suceden porque hacemos huecos en las agendas. Tu resistencia física aumenta con el movimiento, no permanezcas sentado por más de una hora , levántate estírate y camina. Recupera el brillo saludable que viene de correr o nadar o ir a dar un paseo a paso ligero en tu almuerzo. Enseñar y evolucionar requiere un gasto alto de energía, por eso cuida tu cuerpo, y estarás cuidando tu mente y tu corazón.

 

Los alumnos difíciles, son un regalo en nuestra vida docente. Los regalos hay que apreciarlos, y agradecerlos. Pero para poder sentirlo así necesitamos saber que si este niño se cruzó en mi vida no es por casualidad, es porque yo soy la persona indicada para ayudarlo a aprender y él es el pequeño maestro que llego a mi vida para enseñarme a enseñar mejor.

Los alumnos difíciles son los alumnos que más vas a recordar, son los alumnos que más noches te desvelaran, y más sorpresas te traerán.

Los alumnos difíciles son maravillosos, porque llegan a nuestra vida sin que nosotros los invitemos, se quedan a nuestro lado hasta que juntos aprendemos una lección, y luego a pesar de nuestro deseo de quedarnos con ellos se marchan suavemente dejándonos renovados y más radiantes que siempre.

                                                       Mariana de Anquin

Licenciada en Psicopedagogía

Asesora Pedagógica Educación Superior y Tallerista Docente

Profesora de Nivel Inicial y Primario

Autora de “Niños Brillantes ¡¡Todos lo son!! “

Y “Aprendizajes Amigables al Corazón “


Aprendiendo… ¡y enseñando! a emocionarse…

COMPARTIMOS CON USTEDES UNA EXPERIENCIA DE TRABAJO EN EDUCACIÓN EMOCIONAL EN EL NIVEL INICIAL ,CON LA CERTEZA DE QUE SERÁ INSPIRADORA PARA SEGUIR RENOVANDO NUESTRAS PRÁCTICAS.

Después de muchos años de acercarme a la inclusión de contenidos de educación emocional y social en mis alumnos, descubrí que más allá de la teoría, cada idea, recurso y actividad planeada y pensada en base a estas competencias, permitiría que los chicos se las apropiaran con total naturalidad.

      Partí trabajando la importancia de reconocer las emociones básicas (alegría, enojo, miedo y tristeza), primero en cada uno para después interiorizar aquellas señales que nos brinda el cuerpo, los gestos, las miradas, las entonaciones, y desde allí… comprenderlas en los demás y poder interactuar con empatía con ellos, buscando modos aceptables de transmitir lo que se siente y legitimando la idea que no hay ninguna emoción mala en sí misma, que depende de lo que uno haga con ella, el modo que la reciban los demás y cómo podremos abordarlas. Esta parte, la de la regulación emocional, resultaba muy compleja en el grupo con el compartí mi sala de 5 años durante este ciclo.

      En función de esto y mi interés de probar y descubrir estrategias que los ayudaran a vincularse de un modo positivo y rico, dejando de lado los golpes, insultos o descalificaciones para poder reconocer las capacidades personales de cada uno, que sin dudas vienen a completar las propias, es que se planteó este proyecto. En él, los modos de comunicarse, fueron un gran eje, priorizando formas de decir, tiempos de espera y distintos lenguajes expresivos.

Me centré en el trabajo con las competencias emocionales

  • Conocer, controlar y expresar sus sentimientos y emociones.
  • Representar sentimientos y emociones
  • Comprender las intenciones y sentimientos de otros niño y adultos
  • Tolerar la frustración y el fracaso.

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      Partí del trabajo corporal, con distintas propuestas con música previamente elegida y accesorios diseñados según la emoción a representar (tela blanca para fantasma, globos y tiras brillantes para alegría, por ejemplo), donde después de un espacio de exploración, se orientaba la participación a través de consignas generales que buscaron modelar los movimientos y en cada oportunidad, se reservó un espacio para la relajación guiada (a veces con masajes o mimos con algún accesorio y otras sólo conducida por la música).

      Compartimos cuentos y leyendas, algunos simplemente para inspirar confianza y hablar de las emociones que se comparten con todos los niños del mundo y otras para dar pie a producciones artísticas –con la Leyenda indígena de los atrapasueños y la Leyenda Guatemalteca de los quitapenas.

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      Jugamos con los dados de emociones de Editorial Proyecto Cepa y observé cómo en el transcurso del proyecto, fueron logrando dar nuevas respuestas, cómo diversificaron las opciones y ganaron confianza en compartir sus experiencias.

      Se realizaron distintas lectura de imágenes de pintores para disparar emociones a través del arte. Se usaron “Stenographic Figure” (Pollock), “The She Wolf” (Pollock), “Mujer pelirroja” (Ceballos) y “Boy in a blue shirt” A. Modigliani. Con ellas intentamos destacar el uso de colores, los rasgos faciales en las emociones, los trazos, la combinación de formas. Y cada uno de los chicos, con diversos materiales (témperas, pinceles, acuarelas, recortes de tela y papeles, pegamento, marcadores, lentejuelas, lanas, etc.) fue produciendo sus propias obras inspiradas en las observadas (por supuesto que una a la vez). El modo de trabajar de Jackson Pollock, les interesó tanto que nos decidimos a investigar y luego, con el acompañamiento de los padres enviando ropa “manchable”, pudimos recrear en la sala, para armar nuestra cartelera y rincón de la alegría.

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      Se realizaron rondas de emociones… enfocando en cada una… y compartiendo en qué oportunidades las sentían, cómo hacían para dejar de sentirse así, qué podíamos hacer para ayudar a otro… Se valoraron las ideas más alocadas (como patear las puertas para ver que atrás no había nadie) y se pusieron en común las más frecuentes (buscar un abrazo de mamá, dormir con una luz prendida). Lo que nos llevó a armar nuestro propio maletín de emergencias emocionales.

 

En el maletín se incluyeron ideas para cada una de las 4 emociones:

  • Fotos y Música para sostener la alegría (habíamos armado un mural con las que trajeron de casa de sus momentos más alegres)
  • Un quitapenas para la tristeza (con palitos de helado, recortes de tela y lanas).
  • Un atrapasueños para el miedo (armado con un aro de mimbre, hilo encerado, plumas y cuentas que enhebraron)
  • Dibujos con abrazos para vencer al enojo.

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Y como cierre del proyecto, se realizó una Fiesta… “La Fiesta de las Emociones”, donde la propuesta central fue el Juego del Paquete… al ir abriendo papeles, aparecían cejas representando alguna emoción que tenían que reconocer, caras que tenían que relacionar con una vez que se sintieron así, qué cosas se pueden hacer para dejar de sentirse triste, etc. En el último papel, había una imagen de una torta “emocionante” que había preparado con las distintas expresiones, para compartir en el baile final… donde recorrimos brevemente las músicas que usamos a lo largo del proyecto.

Escuchar, comprender, compartir, identificarse, aceptar, modelar, respetar, fueron motores de esta propuesta, que tanto crecimiento reflejó en el grupo, en su modo de comunicarse entre ellos, de aguardar a lo que dicen los demás sin juzgarlo, de expresarse y estar junto con el otro.

Como maestra, sentí gran satisfacción en el resultado y en la flexibilidad del proyecto, que logré ir modificando en función de los intereses y demandas que iba observando en el grupo.

 

Laura Mariana Bosio

 

Es Profesora de Educación Preescolar en el ISPEI Sara Ch. de Eccleston y Profesora de Educación Especializada en Discapacitados Mentales en el ISPEE.

Trabajó en distintos jardines maternales y de infantes. Hace 16 años trabaja en el Colegio San Agustín, donde comenzó a interesarse y descubrir el mundo de las emociones dentro de las salas de nivel inicial.

Con el paso de los años, fue probando distintas propuestas, secuencias y proyectos, que día a día se van estructurando en planes más definidos en función de cada grupo y retroalimentan la formación académica sobre la educación emocional.

Es coautora del libro Click de Emociones.


La verdadera transformación se da en las aulas

Aplicación sistemática de actividades de educación emocional

 

Como profesional de la educación y la salud considero primordial incorporar los contenidos de la educación emocional y social en las aulas de modo sistemático y no ocasional, como un modo de brindar herramientas a los alumnos para desempeñarse en la vida cotidiana, aumentar su bienestar, mejorar las relaciones con los demás y aumentar su rendimiento académico.

El diseño de actividades y propuestas didácticas que apunten a la educación emocional y social requiere una selección cuidadosa de contenidos, recursos y metas. ¿Están los maestros de nuestro país formados para realizar esta tarea de un modo competente? Lamentablemente los docentes no reciben este tipo de formación en los profesorados y muchos de ellos, con grandes esfuerzos, la buscan fuera de los mismos para completar su formación.

He desarrollado en este trabajo, algunas pautas sencillas para tener en cuenta, a la hora de impartir clases de educación emocional, que se basan en la propia experiencia y en novedosos conceptos que desarrolla la pedagoga española María Acaso, en su libro REDUVOLUCIÓN (2015)

  • La clase como CONVERSACIÓN-REUNIÓN: Este concepto es más que interesante ya que la autora nos desafía a visualizar el aula como si fuera una cafetería, un bar, un lugar donde se dan reuniones informales. Nos invita a pensar ¿cómo es el espacio allí? ¿El mobiliario es cómodo, facilita la conexión entre los asistentes? ¿ Las personas se comunican produciendo varias conversaciones paralelas, que lejos de molestar invitan a participar?, ¿las personas circulan con libertad por casi todo el espacio?, etc.

Considero que al impartir contenidos de educación emocional será muy útil preguntarnos por los aspectos mencionados y priorizar una comunicación genuina, enseñando por ejemplo los mensajes en primera persona para comunicar necesidades sin agredir a otros, como por ejemplo diciendo Yo cuando pasa tal ó cual cosa, me siento…( decir la emoción ) te pido que la próxima vez…..( pedir concretamente lo que queremos que ocurra). Enseñar y mostrar capacidad de escucha, entendiendo que lo que para otro es un problema, puede no serlo para mi, y que podemos ponernos de acuerdo, sin que nadie se sienta perjudicado. En una palabra, hacer de la conversación una herramienta de disfrute y entendimiento y no de competencia e incomunicación.

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  • El docente como ARTESANO: Con este concepto la autora nos invita a buscar la calidad en nuestras clases y no la cantidad. Nos invita a tener en cuenta las emociones, a priorizar los vínculos, el buen humor, con tiempos que respeten los procesos y no los violenten. En concordancia con este concepto, las clases de educación emocional deben contar con una cuidadosa selección de recursos, contenidos y metas. La utilización de cuentos, música, arte y videos seleccionados especialmente, facilitarán la apropiación de los contenidos. El esquema didáctico que proponemos es VER/ESCUCHAR-COMPARTIR-HACER.

 

  • Incluir lo AUTOBIOGRÁFICO: Con este concepto, la autora no invita a recuperar el poder de lo narrativo y de las experiencias vividas en primera persona y conectar con nuestra individualidad, porque sólo el conocimiento que está cargado de emoción es capaz de volverse significativo. Y entonces, no sólo hablaremos de la tristeza y de los gestos que la acompañan, sino que también revivimos aquella despedida que nos entristeció o compartimos aquella música que nos alegra el día.

 

Trabajar desde esta modalidad conlleva, entre otras, las siguientes ventajas y características:

  • Hay variedad de respuestas.
  • Se privilegia el diálogo por sobre el interrogatorio acerca de lo “correcto” o “incorrecto”.
  • Se entiende a la actividad   y a los recursos como un disparador, como un medio, no como un fin.
  • Resulta compleja su evaluación, si se hace de modo tradicional.
  • Se comprueba que el aprendizaje excede el salón de clase y el horario escolar

 

Desde CEPA estamos acompañando con nuestra capacitación, asesoría, recursos y evaluación cada vez a más colegios que se están iniciando el desafío de integrar la educación emocional y social, a las áreas curriculares. Directivos y docentes que comprenden y valoran el papel de la escuela en la formación de habilidades para la vida y entienden este marco como una herramienta de prevención de dificultades de aprendizaje y conducta y de promoción del bienestar personal

Deseamos que cada vez sean más los colegas que se animen a encarar este desafío tan apasionante!!

 

Lic. María Cecilia Marino

Psicopedagoga

Directora Editorial Proyecto Cepa

 

Informate sobre cómo integrar la educación emocional en tu escuela dando click aquí

 

 

 

 Este trabajo fue presentado en el V Congreso Internacional de Inteligencia Emocional que se realizó en Buenos Aires en el mes de septiembre de 2015


Claves para la implementación de programas de educación emocional

Les compartimos el video de la charla de una hora aproximadamente donde la Lic. Cecilia Marino en primer lugar realiza una introducción a la teoría de la Educación Emocional, y luego muestra los materiales de la Editorial Proyecto CEPA que ya están siendo utilizados en distintos colegios en proyectos de Educación Emocional.
Esta charla se llevó a cabo el lunes 2 de noviembre de 2015 con la presencia ONLINE (WEBINAR) de educadores de todo el país.

 

 


El bienestar subjetivo del docente y su impacto en la enseñanza

Queremos compartir con ustedes el poster que presentamos en el V Congreso Internacional de Inteligencia Emocional que se celebró en Buenos Aires entre el 17 y el 19 de septiembre de 2015.

La docencia es una tarea plena de emociones y como tal requiere atender de modo especial la emocionalidad del docente.

Los docentes que pueden establecer relaciones positivas con sus alumnos y con sus colegas, que tienen creencias equilibradas que les permiten tener una visión del mundo y de sus posibilidades realista y positiva, que gestionan adecuadamente sus emociones; inundan sus clases con esta emocionalidad y potencian en sus alumnos los buenos vínculos y las posibilidades de aprender.

Por otra parte, el malestar emocional de los docentes y la falta de competencias emocionales y sociales en los educadores, tienen un impacto negativo en la calidad de los vínculos de la clase y en el rendimiento académico.

Los gobiernos y las escuelas deben atender de modo especial esta dimensión, si de verdad quieren promover una educación de calidad.

Según nuestra experiencia en el trabajo con distintas escuelas y directivos de nuestro país, podemos identificar tres variables que influyen positivamente en el bienestar subjetivo del docente y en las consecuencias positivas que esto conlleva:

 

Capacitación en habilidades emocionales: Más allá de las características personales de los docentes, será necesario formarlos en el marco teórico de la inteligencia emocional, para que logren visiones equilibradas de los problemas y desafíos que se les presentan, evitando el riesgo de las etiquetas que cristalizan las situaciones y nos paralizan. Enseñar y practicar estrategias para facilitar una gestión adecuada de las emociones, que facilite que las personas puedan actuar concientemente y no impulsivamente.

Otro aspecto importante a considerar será el promover en el docente su iniciativa personal y su creatividad, creando las condiciones para que se den a conocer, se valoren y se compartan sus experiencias. También será pertinente formarlos en otros de los aspectos de la inteligencia emocional como son las habilidades sociales y de comunicación asertiva.

 

Trabajo por proyectos: El trabajo por proyectos favorece la sinergia y el darle sentido a la tarea. Los proyectos permiten experimentar, crear, analizar, no sólo memorizar y repetir. En definitiva, los proyectos permiten hacer. El maestro motiva, acompaña a sus alumnos para que se pueda llegar a ese producto final. Esto favorece que se puedan diseñar propuestas didácticas que respeten ciertos tiempos y procesos. Tres de los cuatro colegios que mencionamos en este trabajo, están llevando a cabo proyectos de educación emocional con sus alumnos, trabajando con nuestros libros Click de Emociones y No quiero Pelear. Esto favorece también la identidad institucional y aúna esfuerzos.

 

Directivos en el territorio: Los directivos de los colegios mencionados en este trabajo, tienen un liderazgo que atiende a los vínculos y a la relación entre las personas. Son directivos que tienen una fuerte presencia en lo cotidiano de la escuela, “caminan la escuela” y están atentos a los vínculos que se dan en las situaciones de aprendizaje: los alumnos con el maestro, los alumnos entre sí, los alumnos con el contenido de aprendizaje. Ofrecen feedback a sus docentes sobre su tarea, atendiendo a estos vínculos.

 

Tal como expresamos en este trabajo, estas tres acciones contribuyen en gran medida a la mejora del bienestar subjetivo del docente y esto influye positivamente en la calidad de los vínculos y de los aprendizajes que se darán en el aula.

Para acceder al poster y poder copiarlo en su computadora HACER CLICK

 

Lic María Cecilia Marino

Psicopedagoga


Que sean niños los niños

"Niño, deja ya de j.o.d.e.r con la pelota

Niño, que eso no se hace, que eso no se dice, que eso no se toca…

Esos Locos Bajitos"

Joan Manuel Serrat

 

En tiempos veloces, donde abunda la información y falta la reflexión, donde todo cambia muy rápido, también la infancia pasa rápido. En los comercios de ropa infantil, podemos ver vestimenta para niños y niñas que es una exacta copia de la de los adultos: mini jeans, mini camperas, mini vestidos y pantalones Oxford de un diminuto tamaño, que son la exacta copia de los modelos para adolescentes y adultos, pero en miniatura.

En la publicidad también observamos ese fenómeno, cuando la oferta de teléfonos celulares inunda la pantalla y se incrementa en fechas cercanas al día del niño.

Los adultos, confundidos, desorientados, asombrados, promovemos muchas veces esa aceleración de los tiempos, apurando a los niños para que dejen de serlo de una buena vez.

 

“¿Cómo puede ser que no se adapte al jardín si ya pasaron dos semanas?”, nos preguntamos acerca de un niño de tres años. “Está cansado, no quiere estudiar cuando llega a casa”, nos quejamos de un niño de 11 años que pasa más de 8 hs seguidas en el colegio. “En la semana no tiene tiempo de invitar amigos” decimos de un niño de 7 años que tiene una agenda tan cargada como la de un alto ejecutivo con actividades como natación, la escuela, fonoaudióloga, fútbol y las clases de apoyo escolar.

¿Qué necesita un niño? ¿Qué podemos brindarle los adultos a los niños?. Si bien podemos decir que la infancia, ese tiempo que se extiende entre el nacimiento y los 12 años aproximadamente tiene a lo largo de sus ciclos distintas necesidades, hay aspectos comunes a todos esos años. Los niños necesitan.

  • Jugar
  • Estar con otros niños
  • Tener tiempo para “ hacer nada” y aburrirse
  • Desplegar la imaginación y la fantasía en la vida cotidiana, explorando las posibilidades de juego que su cuerpo y objetos que lo rodean le permiten.
  • Adultos pacientes, que no los traten como máquinas que sólo ejecutan órdenes
  • Adultos que conecten con ellos y sus necesidades. Que atiendan esas necesidades por encima de las suyas propias porque ellos son niños y los adultos debemos cuidarlos
  • Adultos que los preserven de tener que entenderlo todo, saberlo todo, explicarlo todo a través de la palabra y que prioricen los abrazos, las miradas suaves y las sonrisas para comunicarse con ellos.
  • Adultos que jueguen y que disfruten jugar con ellos
  • Adultos que dejen de jugar cuando dejan de disfrutar
  • Adultos que lleven una vida equilibrada entre trabajo, amigos, familia, diversión.
  • Adultos que tengan una visión optimista de la vida
  • Adultos que puedan pensar equilibradamente
  • Adultos responsables, que se hagan cargo de lo que elijen y de las consecuencias de sus elecciones, entendiendo que no hay un camino único ni prefijado sino que los vínculos se construyen día a día.

 

La infancia es un tiempo de emociones intensas, desequilibradas en algún sentido. La adultez debe ser una época de emociones equilibradas, dónde en lugar de espejar a nuestro hijo enojado gritando más fuerte o angustiarnos con nuestro hijo que está angustiado y salir impulsivamente a gritarle al compañerito que no lo deja jugar, podamos sostenerlo y ayudarlo a pensar y a expresar sus necesidades de modo positivo. Pensar de un modo equilibrado, significa aceptar entre otras cosas que:

 

  • Las personas tenemos fortalezas y debilidades, no somos robots y los niños tampoco lo son. Aceptar nuestros puntos débiles nos hará más humanos y nos permitirá superarlos
  • Entender que el mejor ejemplo para nuestros niños es lo que hacemos y no lo que les decimos. Por eso no preocuparnos tanto en dar sermones sino en vivir una vida coherente con lo que pensamos y sentimos
  • Conectar con nuestros miedos y nuestras preocupaciones y hacernos cargo de ellas, evitando que sean los chicos los que deban cargar con ellas.

 

Evitemos sobrecargar a los niños con exigencias desmedidas. La cantidad de horas de inglés, computación o robótica no le asegurará a nuestros hijos el bienestar económico o el éxito en el futuro. El mundo cambia y es imposible predecir exactamente qué necesitarán. De lo que sí podemos estar seguros es que una infancia plena de emociones agradables, donde se sintió querido y aceptado, donde vivenció que los adultos disfrutaban de su compañía y hacían además otras actividades que también disfrutaban y los entusiasmaban, será una reserva emocional que enriquecerá sus vidas en general y a la que podrán recurrir siempre que lo necesiten.

 

 

Lic. María Cecilia Marino

Psicopedagoga


Clima y contagio emocional

La educación emocional tiene dos grandes objetivos: el desarrollo de competencias emocionales en todas las personas y crear climas emocionales favorables al bienestar. En general se han tratado mucho más las competencias emocionales y en cambio se ha olvidado bastante la dimensión grupal (clima emocional). Por esto,aprovechando la oportunidad que nos brinda CEPA (Clima Emocional Positivo en el Aula), consideramos oportuno insistir en su importancia.

En cualquier contexto se genera un clima emocional. Si nos centramos en el contexto educativo se puede distinguir entre el clima emocional de aula y de centro. Aquí nos interesa hablar del primero.El clima emocional de aula se refiere al contexto o ambiente que se genera dentro de las cuatro paredes en que se imparte una clase y que favorece o dificulta el proceso educativo. El mejor clima será aquel que nos permita conseguir los objetivos educativos en un marco de relaciones cordiales.El clima de aula o de clase es por tanto la situación o ambiente que se crea en una situación docente y puede ser diferente para cada una de las asignaturas, que se imparten en una misma aula, con un mismo grupo de alumnos, pero con profesores distintos.

El clima de clase no se refiere a un momento dado, sino que es de manera más o menos permanente, a partir de la interacción de las características físicas del lugar, de las características del alumnado, del docente, la materia, las estrategias y las del propio centro que influyen en los resultados educativos del alumnado.

El clima de clase es una cualidad que se alcanza cuando los distintos elementos que hay en ella llevan un cierto tiempo en interacción. Es lo suficientemente estable como para averiguar cómo es, pero al mismo tiempo puede variarse si se modifican algunos de los parámetros que lo configuran.

El clima no es una sola variable o característica, sino el resultado de la interacción de variables provenientes del alumnado, el profesorado, la materia, las estrategias metodológicas, la propia clase y el centro. Por ello se considera que el clima es un constructo, una macro variable, compleja y no directamente observable sino que se infiere a partir de considerar otras variables más simples o dimensiones.contagio emocional 2

Si sabemos cuál es el clima más adecuado para la educación y podemos saber cuál es el que tenemos en nuestra clase, estamos en condiciones de mejorarlo y favorecer así mejores procesos y resultados educativos mejorando de este modo nuestra tarea profesional.

El contagio emocional tiene mucho que ver con el clima emocional. El contagio es la transmisión directa de una emoción de una persona a otra. Las emociones se expanden como si de un virus se tratase. Lo cual puede suceder tanto en las relaciones interpersonales como intragrupales. Algunos autores hablan de tono afectivo de grupo para referirse a este fenómeno, que consiste básicamente en reacciones afectivas homogéneas dentro de un grupo. Esto se observa, por ejemplo, en un concierto de rock Bruce Springsteen, donde se produce un contagio emocional en prácticamente todos los asistentes.

En el lenguaje coloquial a veces se dice "me has contagiado tu estado de ánimo", ya sea positivo o negativo.Un ejemplo de contagio emocional se da cuando alguien explica un chiste y el hecho de que uno ría, o no, depende de si percibe que los demás lo encuentran divertido. Es decir, se puede producir o no el contagio.

El contagio emocional está influido por el tipo de vínculos interpersonales y por las relaciones de poder. Es más probable que nos sintamos contagiados por las emociones de personas con las cuales mantenemos unos vínculos afectivos próximos y satisfactorios, que no con personas desconocidas o con la cuales mantenemos relaciones lejanas o conflictivas.

Respecto al poder, la persona que se percibe como superior en una relación es la que contagia a la que se percibe como inferior. Esto se debe en parte porque se percibe que la persona superior tiene recursos para hacer que nuestras vidas sean mejores o peores. Y como consecuencia se produce una predisposición por parte de la persona que se percibe como inferior a comportarse de tal forma que satisfaga las expectativas de la persona que se percibe como superior.

De todas formas, el contagio emocional en general es bidireccional. Una persona influye en otra y la emoción de ésta repercute en la primera. Esto sucede sobretodo en un tipo de relaciones caracterizadas por la igualdad.

Dado que el contagio es bidireccional, debo ser consciente en todo momento de lo que me puede contagiar. ¿Me quiero contagiar de las emociones que me transmite esta persona? ¿De qué no estoy dispuesto a dejarme contagiar?

Pero no solamente tengo que pensar y decidir sobre las emociones de las cuales me voy a dejar contagiar y cuáles no. Sino que también tengo que decidir sobre ¿qué emociones me propongo contagiar en mi entorno? ¿Ira, odio, ansiedad, angustia, y contribuir al malestar? ¿O más bien emociones positivas como por ejemplo reconocimiento, respeto, agradecimiento, humor, alegría, amor y bienestar?

Todos decidimos en todo momento, aunque muchas veces de forma inconsciente, sobre qué emociones nos dejamos contagiar y sobre cuáles estamos contribuyendo a contagiar. De esta forma se van creando los climas emocionales con la participación de las personas implicadas.

Rafael Bisquerra

 

Bibliografía para saber más

Bisquerra, R. (2009). Psicopedagogía de las emociones. Madrid: Síntesis.

Bisquerra, R. (2012). Orientación, tutoría y educación emocional. Madrid: Síntesis.

Bisquerra, R., Pérez-González, J. C., y García Navarro, E. (2015). Inteligencia emocional en la educación. Madrid: Síntesis.

Hatfield, E. , Cacioppo, J. L., Raspón R. L. (1994). EmotionalContagion. Studies in emotionand social interactions. Cambridge: Cambridge University Press.

Martínez Múñoz, M. (2000). Programa de orientación del clima de clase. En M. Alvarez y R. Bisquerra, Manual de Orientación y tutoría. Barcelona: Praxis.


Educación en positivo

En los momentos en los que el cansancio y el vano recurso de la queja parecen instalarse y ganar la partida, es necesario encontrar recursos y estrategias para mirar nuestros contextos con lentes que capten lo mejor de cada uno, abriendo así posibilidades y construyendo las bases de la confianza, la motivación y la consecuente superación de dificultades.

Educar en positivo sugiere alentar e impulsar creando vínculos que permitan que cada persona conozca y llegue a descubrir su propia manera de desplegar su potencial y convertirse en la “mejor versión” de sí mismo. Desde nuestra fisiología cerebral contamos con valiosas herramientas -indispensables de conocer, entrenar y transmitir- para llegar a tal fin.

Los aportes desde la PNL -programación neurolingüística- fundamentados desde las neurociencias, nos abren una nueva perspectiva a todos los que tenemos el privilegio de acompañar el crecimiento de otras personas. Estas disciplinas nos enriquecen con conceptos que contribuyen al desarrollo del autoconocimiento acerca de las fortalezas y dificultades que podemos encontrar a la hora de adquirir nuevos aprendizajes, de comunicarnos y de relacionarnos unos con otros y con nosotros mismos. Además, nos invitan a mantener la mirada y los oídos atentos hacia nuestros interlocutores, para poder responder efectivamente al gran desafío de poder darle o pedirle a cada uno lo que necesite.

Educar en positivo es acotar brechas entre personas, preguntar y repreguntarse, transitar con entusiasmo nuevos caminos, divertirse, apasionarse con reveladores descubrimientos, sorprenderse, emocionarse, celebrar la esencia de cada uno.

Educar en positivo es abrazar la educación integral que todo ser humano merece.

Lic. Silvina Fernandes

Autora del libro "Educación en positivo", Editorial Proyecto CEPA


Que haya tiempo no apurado en la escuela

“Quiero tiempo pero tiempo no apurado,
tiempo de jugar que es el mejor.
Por favor, me lo da suelto
y no enjaulado adentro de un despertador.”

Canción Osias el Osito, de María Elena Walsh

Que bueno si la escuela fuera un lugar donde se pueda estar en calma, donde importen las conversaciones y se promueva la escucha atenta del otro y también se practique esa escucha.

En tiempos donde el tiempo siempre falta, la escuela puede ofrecer un modelo más saludable, un modelo donde se mire a la cara y se le de valor a la palabra de todos pero en especial a la de nuestros niños y jóvenes. Tiempo para conversar….con mis docentes, con mis compañeros, con las familias de mis alumnos, con mis colegas…tiempo para detenerse y estar presente, sin prisa, con calma.

Seguramente la mayoría de nosotros acordamos con esta premisa pero ¿qué pasa en el día a día? ¿Por qué nuestro accionar no se corresponde con esa idea y no sólo eso sino que muchas veces la contradice? Ejemplo de esto son las conversaciones donde estamos en piloto automático, donde se pregunta sabiendo ya lo que nos van a contestar y el alumno responde lo que queremos escuchar, largas horas dictando o copiando, pocos espacios para compartir opiniones con pares (“no hablen entre ustedes”), encuentros con las familias donde se habla mucho y se escucha poco.

La prisa es una forma de violencia dicen Jaume Soler y Merce Conangla en su libro Ecología emocional. “Vivir con velocidades que atentan contra el propio ritmo y cadencia, prisas que como un incendio queman todo lo que encuentran, falta de tiempo para escuchar, hablar, soñar, reflexionar, mirar sin ser conciente de lo que se ve, son tal sólo algunos síntomas de una forma de vivir que causa profundo descontento e infelicidad y va tiñendo de gris nuestra vida” Por otra parte agregan ”la persona apresurada quiere las cosas inmediatamente y para ello la violencia es, sin lugar a dudas, el camino más corto… la prisa es violenta, nos violenta a nosotros mismos y nos hace adoptar conductas irrespetuosas hacia los demás”

Favorecer en la escuela momentos de genuina escucha, actividades que promuevan el disfrute y el involucramiento de los alumnos, dando el tiempo necesario para que esto ocurra, ayudándolos a que estén conectados con lo que está pasando, estando nosotros también presentes en la situación. Parece imposible, pero no lo es y cuando lo promovemos son muchos los beneficios que podemos obtener en términos de bienestar y vínculos genuinos.

Enseñarles a los niños a conectar con su experiencia inmediata, a estar presentes con sus cabezas, su cuerpo y su corazón en lo que están haciendo, sin ejercer la violencia de la prisa que todo lo quiere ya, no sabe muy bien por qué. Sin ejercerla con los niños y tampoco con nosotros mismos. Conectando con nuestra esencia , preguntándonos por ejemplo ¿cuáles son mis fortalezas?¿las pongo en juego en mis clases?.

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 Algunas ideas para que el tiempo no se nos escurra entre los dedos:

  • Planifiquemos actividades realistas con relación al tiempo. Es preferible poco y con calma y presencia que mucho en piloto automático.
  • Seleccionemos contenidos esenciales. No compartimentemos el aprendizaje. Algunas preguntas para lograr armar proyectos originales y significativos pueden ser: ¿qué conceptos son centrales en la asignatura que voy a enseñar? ¿son interesantes y emocionantes para los estudiantes? ¿son interesantes y emocionantes para nosotros como educadores? ¿permite conectar con otros temas y campos del saber?
  • Anticipemos lo que necesitaremos para gestionar esos aprendizajes: recursos, modos de agruparse los alumnos, consignas que daremos, etc.
  • Tomémonos el tiempo necesario para dar y explicar las consignas de trabajo, contemplando un espacio para las consultas que complejicen y enriquezcan la propuesta.
  • Valoricemos la palabra, hablemos con nuestros alumnos no sólo de los contenidos de la asignatura. Ejerzamos una escucha atenta sin juzgar ni sermonear. Una escucha que acepta los grises, los errores, las emociones desagradables, como parte de la vida y desde ahí comprende y puede acompañar en la superación.
  • Usemos la palabra para divertirnos, para crear nuevas realidades. Facilitemos que exploren nuevas posibilidades con ella.
  • Instalemos el “momento de calma” o la pausa como parte de la rutina. Unos minutos durante la jornada escolar donde se ayude a los alumnos a calmar se por ejemplo concentrándose en la respiración.

Actividades para el aula, para hacer sin apuros y disfrutarlas

Saludos risueños ( Del Libro Claves para Aprender en un Ambiente positivo y divertido de Begoña García Larrauri): Esta es una muy buena forma de empezar la jornada escolar, relacionándose con buen humor y llenándose de la alegría que da el movimiento y la risa.

En todos los saludos propuestos a continuación, la consigna es que los alumnos se moverán por el aula y saludarán aleatoriamente al mayor número compañeros, siempre mirándose a los ojos y sonriéndose mutuamente

  1. Risa de bienvenida (convencional): saludarse estrechándose las manos. Mientras se hace decir “hola” y mirarse a los ojos, sonreír o reír, no detenerse a hablar. El ejercicio durará aproximadamente un minuto, en función del tamaño del grupo.
  2. Saludo carioca: Saludarse chocando entre sí las palmas de las manos y a continuación chocan los puños cerrados.
  3. Risa al estilo oriental: Es un saludo con las manos juntas ( en posición de rezar ) y con una leve inclinación de cabeza saludar a 4 ó 5 compañeros mientras decimos “ NAMASTE”

Las rondas temáticas (realizadas por la profesora Celeste Colantuono en una sala de 5 años ): Esta es una excelente manera de facilitar que los chicos se expresen oralmente con fluidez y confianza, a la vez que se desarrolla la fantasía y la imaginación. Lo importante es hacer hincapié en que se pueda tener una escucha atenta, sin interrumpir al que habla y dar tiempo para que la palabra circule, conecte con otras palabras, se expanda y a partir de usarla libremente se llegue a nuevas ideas, a revivir experiencias olvidadas, a compartir sentimientos y emociones, inventar y divertirse.

  1. Los alumnos se sientan en ronda en el piso, junto con el docente. Es importante que estén cómodos y que todos puedan verse.
  2. Se explica a los alumnos que se plateará un tema de conversación y que la idea es que se expresen libremente, no habrá respuestas correctas ni incorrectas. Se promoverá que el que habla lo haga libremente y buscando hacerse entender y que los que escuchan no interrumpan.
  3. El docente plantea el tema de conversación, que será lo suficientemente amplio y atractivo como para permitir que los alumnos se expresen. Por ejemplo, consignas del estilo ME ACUERDO UNA VEZ CUANDO…. UNA VEZ SOÑÉ…. CUANDO SEA GRANDE QUIERO SER… SOY EXPERTO/A EN… ME GUSTA CUANDO MI MAMÁ….

Se ha comprobado que el hecho de plantear un tema común y que apunta a lo personal de cada niño, facilita la escucha atenta.

¿Qué aprendimos hoy? El objetivo de esta propuesta es favorecer el recuerdo de lo aprendido, generar nuevas conexiones mentales, favorecer procesos de síntesis y evaluar lo aprendido de un modo ameno. También apunta a la idea de que en las clases es deseable hacer un cierre y no que se terminen porque “se acabó el tiempo”.

Para esto, unos 5 minutos antes de finalizar la clase, preguntamos a los alumnos ¿qué aprendí hoy? ¿qué me llevo? La idea es apuntar a que los alumnos puedan expresar el concepto o idea que más les impactó. No se trata de que reciten información memorizada, sino que puedan armar una frase corta, con sus palabras, que haga referencia a lo trabajado. El docente puede anotar esas frases en un afiche, para que queden en un lugar visible del aula.

Lic María Cecilia Marino