La verdadera transformación se da en las aulas

Aplicación sistemática de actividades de educación emocional

 

Como profesional de la educación y la salud considero primordial incorporar los contenidos de la educación emocional y social en las aulas de modo sistemático y no ocasional, como un modo de brindar herramientas a los alumnos para desempeñarse en la vida cotidiana, aumentar su bienestar, mejorar las relaciones con los demás y aumentar su rendimiento académico.

El diseño de actividades y propuestas didácticas que apunten a la educación emocional y social requiere una selección cuidadosa de contenidos, recursos y metas. ¿Están los maestros de nuestro país formados para realizar esta tarea de un modo competente? Lamentablemente los docentes no reciben este tipo de formación en los profesorados y muchos de ellos, con grandes esfuerzos, la buscan fuera de los mismos para completar su formación.

He desarrollado en este trabajo, algunas pautas sencillas para tener en cuenta, a la hora de impartir clases de educación emocional, que se basan en la propia experiencia y en novedosos conceptos que desarrolla la pedagoga española María Acaso, en su libro REDUVOLUCIÓN (2015)

  • La clase como CONVERSACIÓN-REUNIÓN: Este concepto es más que interesante ya que la autora nos desafía a visualizar el aula como si fuera una cafetería, un bar, un lugar donde se dan reuniones informales. Nos invita a pensar ¿cómo es el espacio allí? ¿El mobiliario es cómodo, facilita la conexión entre los asistentes? ¿ Las personas se comunican produciendo varias conversaciones paralelas, que lejos de molestar invitan a participar?, ¿las personas circulan con libertad por casi todo el espacio?, etc.

Considero que al impartir contenidos de educación emocional será muy útil preguntarnos por los aspectos mencionados y priorizar una comunicación genuina, enseñando por ejemplo los mensajes en primera persona para comunicar necesidades sin agredir a otros, como por ejemplo diciendo Yo cuando pasa tal ó cual cosa, me siento…( decir la emoción ) te pido que la próxima vez…..( pedir concretamente lo que queremos que ocurra). Enseñar y mostrar capacidad de escucha, entendiendo que lo que para otro es un problema, puede no serlo para mi, y que podemos ponernos de acuerdo, sin que nadie se sienta perjudicado. En una palabra, hacer de la conversación una herramienta de disfrute y entendimiento y no de competencia e incomunicación.

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  • El docente como ARTESANO: Con este concepto la autora nos invita a buscar la calidad en nuestras clases y no la cantidad. Nos invita a tener en cuenta las emociones, a priorizar los vínculos, el buen humor, con tiempos que respeten los procesos y no los violenten. En concordancia con este concepto, las clases de educación emocional deben contar con una cuidadosa selección de recursos, contenidos y metas. La utilización de cuentos, música, arte y videos seleccionados especialmente, facilitarán la apropiación de los contenidos. El esquema didáctico que proponemos es VER/ESCUCHAR-COMPARTIR-HACER.

 

  • Incluir lo AUTOBIOGRÁFICO: Con este concepto, la autora no invita a recuperar el poder de lo narrativo y de las experiencias vividas en primera persona y conectar con nuestra individualidad, porque sólo el conocimiento que está cargado de emoción es capaz de volverse significativo. Y entonces, no sólo hablaremos de la tristeza y de los gestos que la acompañan, sino que también revivimos aquella despedida que nos entristeció o compartimos aquella música que nos alegra el día.

 

Trabajar desde esta modalidad conlleva, entre otras, las siguientes ventajas y características:

  • Hay variedad de respuestas.
  • Se privilegia el diálogo por sobre el interrogatorio acerca de lo “correcto” o “incorrecto”.
  • Se entiende a la actividad   y a los recursos como un disparador, como un medio, no como un fin.
  • Resulta compleja su evaluación, si se hace de modo tradicional.
  • Se comprueba que el aprendizaje excede el salón de clase y el horario escolar

 

Desde CEPA estamos acompañando con nuestra capacitación, asesoría, recursos y evaluación cada vez a más colegios que se están iniciando el desafío de integrar la educación emocional y social, a las áreas curriculares. Directivos y docentes que comprenden y valoran el papel de la escuela en la formación de habilidades para la vida y entienden este marco como una herramienta de prevención de dificultades de aprendizaje y conducta y de promoción del bienestar personal

Deseamos que cada vez sean más los colegas que se animen a encarar este desafío tan apasionante!!

 

Lic. María Cecilia Marino

Psicopedagoga

Directora Editorial Proyecto Cepa

 

Informate sobre cómo integrar la educación emocional en tu escuela dando click aquí

 

 

 

 Este trabajo fue presentado en el V Congreso Internacional de Inteligencia Emocional que se realizó en Buenos Aires en el mes de septiembre de 2015


Claves para la implementación de programas de educación emocional

Les compartimos el video de la charla de una hora aproximadamente donde la Lic. Cecilia Marino en primer lugar realiza una introducción a la teoría de la Educación Emocional, y luego muestra los materiales de la Editorial Proyecto CEPA que ya están siendo utilizados en distintos colegios en proyectos de Educación Emocional.
Esta charla se llevó a cabo el lunes 2 de noviembre de 2015 con la presencia ONLINE (WEBINAR) de educadores de todo el país.

 

 


El bienestar subjetivo del docente y su impacto en la enseñanza

Queremos compartir con ustedes el poster que presentamos en el V Congreso Internacional de Inteligencia Emocional que se celebró en Buenos Aires entre el 17 y el 19 de septiembre de 2015.

La docencia es una tarea plena de emociones y como tal requiere atender de modo especial la emocionalidad del docente.

Los docentes que pueden establecer relaciones positivas con sus alumnos y con sus colegas, que tienen creencias equilibradas que les permiten tener una visión del mundo y de sus posibilidades realista y positiva, que gestionan adecuadamente sus emociones; inundan sus clases con esta emocionalidad y potencian en sus alumnos los buenos vínculos y las posibilidades de aprender.

Por otra parte, el malestar emocional de los docentes y la falta de competencias emocionales y sociales en los educadores, tienen un impacto negativo en la calidad de los vínculos de la clase y en el rendimiento académico.

Los gobiernos y las escuelas deben atender de modo especial esta dimensión, si de verdad quieren promover una educación de calidad.

Según nuestra experiencia en el trabajo con distintas escuelas y directivos de nuestro país, podemos identificar tres variables que influyen positivamente en el bienestar subjetivo del docente y en las consecuencias positivas que esto conlleva:

 

Capacitación en habilidades emocionales: Más allá de las características personales de los docentes, será necesario formarlos en el marco teórico de la inteligencia emocional, para que logren visiones equilibradas de los problemas y desafíos que se les presentan, evitando el riesgo de las etiquetas que cristalizan las situaciones y nos paralizan. Enseñar y practicar estrategias para facilitar una gestión adecuada de las emociones, que facilite que las personas puedan actuar concientemente y no impulsivamente.

Otro aspecto importante a considerar será el promover en el docente su iniciativa personal y su creatividad, creando las condiciones para que se den a conocer, se valoren y se compartan sus experiencias. También será pertinente formarlos en otros de los aspectos de la inteligencia emocional como son las habilidades sociales y de comunicación asertiva.

 

Trabajo por proyectos: El trabajo por proyectos favorece la sinergia y el darle sentido a la tarea. Los proyectos permiten experimentar, crear, analizar, no sólo memorizar y repetir. En definitiva, los proyectos permiten hacer. El maestro motiva, acompaña a sus alumnos para que se pueda llegar a ese producto final. Esto favorece que se puedan diseñar propuestas didácticas que respeten ciertos tiempos y procesos. Tres de los cuatro colegios que mencionamos en este trabajo, están llevando a cabo proyectos de educación emocional con sus alumnos, trabajando con nuestros libros Click de Emociones y No quiero Pelear. Esto favorece también la identidad institucional y aúna esfuerzos.

 

Directivos en el territorio: Los directivos de los colegios mencionados en este trabajo, tienen un liderazgo que atiende a los vínculos y a la relación entre las personas. Son directivos que tienen una fuerte presencia en lo cotidiano de la escuela, “caminan la escuela” y están atentos a los vínculos que se dan en las situaciones de aprendizaje: los alumnos con el maestro, los alumnos entre sí, los alumnos con el contenido de aprendizaje. Ofrecen feedback a sus docentes sobre su tarea, atendiendo a estos vínculos.

 

Tal como expresamos en este trabajo, estas tres acciones contribuyen en gran medida a la mejora del bienestar subjetivo del docente y esto influye positivamente en la calidad de los vínculos y de los aprendizajes que se darán en el aula.

Para acceder al poster y poder copiarlo en su computadora HACER CLICK

 

Lic María Cecilia Marino

Psicopedagoga


Que sean niños los niños

"Niño, deja ya de j.o.d.e.r con la pelota

Niño, que eso no se hace, que eso no se dice, que eso no se toca…

Esos Locos Bajitos"

Joan Manuel Serrat

 

En tiempos veloces, donde abunda la información y falta la reflexión, donde todo cambia muy rápido, también la infancia pasa rápido. En los comercios de ropa infantil, podemos ver vestimenta para niños y niñas que es una exacta copia de la de los adultos: mini jeans, mini camperas, mini vestidos y pantalones Oxford de un diminuto tamaño, que son la exacta copia de los modelos para adolescentes y adultos, pero en miniatura.

En la publicidad también observamos ese fenómeno, cuando la oferta de teléfonos celulares inunda la pantalla y se incrementa en fechas cercanas al día del niño.

Los adultos, confundidos, desorientados, asombrados, promovemos muchas veces esa aceleración de los tiempos, apurando a los niños para que dejen de serlo de una buena vez.

 

“¿Cómo puede ser que no se adapte al jardín si ya pasaron dos semanas?”, nos preguntamos acerca de un niño de tres años. “Está cansado, no quiere estudiar cuando llega a casa”, nos quejamos de un niño de 11 años que pasa más de 8 hs seguidas en el colegio. “En la semana no tiene tiempo de invitar amigos” decimos de un niño de 7 años que tiene una agenda tan cargada como la de un alto ejecutivo con actividades como natación, la escuela, fonoaudióloga, fútbol y las clases de apoyo escolar.

¿Qué necesita un niño? ¿Qué podemos brindarle los adultos a los niños?. Si bien podemos decir que la infancia, ese tiempo que se extiende entre el nacimiento y los 12 años aproximadamente tiene a lo largo de sus ciclos distintas necesidades, hay aspectos comunes a todos esos años. Los niños necesitan.

  • Jugar
  • Estar con otros niños
  • Tener tiempo para “ hacer nada” y aburrirse
  • Desplegar la imaginación y la fantasía en la vida cotidiana, explorando las posibilidades de juego que su cuerpo y objetos que lo rodean le permiten.
  • Adultos pacientes, que no los traten como máquinas que sólo ejecutan órdenes
  • Adultos que conecten con ellos y sus necesidades. Que atiendan esas necesidades por encima de las suyas propias porque ellos son niños y los adultos debemos cuidarlos
  • Adultos que los preserven de tener que entenderlo todo, saberlo todo, explicarlo todo a través de la palabra y que prioricen los abrazos, las miradas suaves y las sonrisas para comunicarse con ellos.
  • Adultos que jueguen y que disfruten jugar con ellos
  • Adultos que dejen de jugar cuando dejan de disfrutar
  • Adultos que lleven una vida equilibrada entre trabajo, amigos, familia, diversión.
  • Adultos que tengan una visión optimista de la vida
  • Adultos que puedan pensar equilibradamente
  • Adultos responsables, que se hagan cargo de lo que elijen y de las consecuencias de sus elecciones, entendiendo que no hay un camino único ni prefijado sino que los vínculos se construyen día a día.

 

La infancia es un tiempo de emociones intensas, desequilibradas en algún sentido. La adultez debe ser una época de emociones equilibradas, dónde en lugar de espejar a nuestro hijo enojado gritando más fuerte o angustiarnos con nuestro hijo que está angustiado y salir impulsivamente a gritarle al compañerito que no lo deja jugar, podamos sostenerlo y ayudarlo a pensar y a expresar sus necesidades de modo positivo. Pensar de un modo equilibrado, significa aceptar entre otras cosas que:

 

  • Las personas tenemos fortalezas y debilidades, no somos robots y los niños tampoco lo son. Aceptar nuestros puntos débiles nos hará más humanos y nos permitirá superarlos
  • Entender que el mejor ejemplo para nuestros niños es lo que hacemos y no lo que les decimos. Por eso no preocuparnos tanto en dar sermones sino en vivir una vida coherente con lo que pensamos y sentimos
  • Conectar con nuestros miedos y nuestras preocupaciones y hacernos cargo de ellas, evitando que sean los chicos los que deban cargar con ellas.

 

Evitemos sobrecargar a los niños con exigencias desmedidas. La cantidad de horas de inglés, computación o robótica no le asegurará a nuestros hijos el bienestar económico o el éxito en el futuro. El mundo cambia y es imposible predecir exactamente qué necesitarán. De lo que sí podemos estar seguros es que una infancia plena de emociones agradables, donde se sintió querido y aceptado, donde vivenció que los adultos disfrutaban de su compañía y hacían además otras actividades que también disfrutaban y los entusiasmaban, será una reserva emocional que enriquecerá sus vidas en general y a la que podrán recurrir siempre que lo necesiten.

 

 

Lic. María Cecilia Marino

Psicopedagoga


Clima y contagio emocional

La educación emocional tiene dos grandes objetivos: el desarrollo de competencias emocionales en todas las personas y crear climas emocionales favorables al bienestar. En general se han tratado mucho más las competencias emocionales y en cambio se ha olvidado bastante la dimensión grupal (clima emocional). Por esto,aprovechando la oportunidad que nos brinda CEPA (Clima Emocional Positivo en el Aula), consideramos oportuno insistir en su importancia.

En cualquier contexto se genera un clima emocional. Si nos centramos en el contexto educativo se puede distinguir entre el clima emocional de aula y de centro. Aquí nos interesa hablar del primero.El clima emocional de aula se refiere al contexto o ambiente que se genera dentro de las cuatro paredes en que se imparte una clase y que favorece o dificulta el proceso educativo. El mejor clima será aquel que nos permita conseguir los objetivos educativos en un marco de relaciones cordiales.El clima de aula o de clase es por tanto la situación o ambiente que se crea en una situación docente y puede ser diferente para cada una de las asignaturas, que se imparten en una misma aula, con un mismo grupo de alumnos, pero con profesores distintos.

El clima de clase no se refiere a un momento dado, sino que es de manera más o menos permanente, a partir de la interacción de las características físicas del lugar, de las características del alumnado, del docente, la materia, las estrategias y las del propio centro que influyen en los resultados educativos del alumnado.

El clima de clase es una cualidad que se alcanza cuando los distintos elementos que hay en ella llevan un cierto tiempo en interacción. Es lo suficientemente estable como para averiguar cómo es, pero al mismo tiempo puede variarse si se modifican algunos de los parámetros que lo configuran.

El clima no es una sola variable o característica, sino el resultado de la interacción de variables provenientes del alumnado, el profesorado, la materia, las estrategias metodológicas, la propia clase y el centro. Por ello se considera que el clima es un constructo, una macro variable, compleja y no directamente observable sino que se infiere a partir de considerar otras variables más simples o dimensiones.contagio emocional 2

Si sabemos cuál es el clima más adecuado para la educación y podemos saber cuál es el que tenemos en nuestra clase, estamos en condiciones de mejorarlo y favorecer así mejores procesos y resultados educativos mejorando de este modo nuestra tarea profesional.

El contagio emocional tiene mucho que ver con el clima emocional. El contagio es la transmisión directa de una emoción de una persona a otra. Las emociones se expanden como si de un virus se tratase. Lo cual puede suceder tanto en las relaciones interpersonales como intragrupales. Algunos autores hablan de tono afectivo de grupo para referirse a este fenómeno, que consiste básicamente en reacciones afectivas homogéneas dentro de un grupo. Esto se observa, por ejemplo, en un concierto de rock Bruce Springsteen, donde se produce un contagio emocional en prácticamente todos los asistentes.

En el lenguaje coloquial a veces se dice "me has contagiado tu estado de ánimo", ya sea positivo o negativo.Un ejemplo de contagio emocional se da cuando alguien explica un chiste y el hecho de que uno ría, o no, depende de si percibe que los demás lo encuentran divertido. Es decir, se puede producir o no el contagio.

El contagio emocional está influido por el tipo de vínculos interpersonales y por las relaciones de poder. Es más probable que nos sintamos contagiados por las emociones de personas con las cuales mantenemos unos vínculos afectivos próximos y satisfactorios, que no con personas desconocidas o con la cuales mantenemos relaciones lejanas o conflictivas.

Respecto al poder, la persona que se percibe como superior en una relación es la que contagia a la que se percibe como inferior. Esto se debe en parte porque se percibe que la persona superior tiene recursos para hacer que nuestras vidas sean mejores o peores. Y como consecuencia se produce una predisposición por parte de la persona que se percibe como inferior a comportarse de tal forma que satisfaga las expectativas de la persona que se percibe como superior.

De todas formas, el contagio emocional en general es bidireccional. Una persona influye en otra y la emoción de ésta repercute en la primera. Esto sucede sobretodo en un tipo de relaciones caracterizadas por la igualdad.

Dado que el contagio es bidireccional, debo ser consciente en todo momento de lo que me puede contagiar. ¿Me quiero contagiar de las emociones que me transmite esta persona? ¿De qué no estoy dispuesto a dejarme contagiar?

Pero no solamente tengo que pensar y decidir sobre las emociones de las cuales me voy a dejar contagiar y cuáles no. Sino que también tengo que decidir sobre ¿qué emociones me propongo contagiar en mi entorno? ¿Ira, odio, ansiedad, angustia, y contribuir al malestar? ¿O más bien emociones positivas como por ejemplo reconocimiento, respeto, agradecimiento, humor, alegría, amor y bienestar?

Todos decidimos en todo momento, aunque muchas veces de forma inconsciente, sobre qué emociones nos dejamos contagiar y sobre cuáles estamos contribuyendo a contagiar. De esta forma se van creando los climas emocionales con la participación de las personas implicadas.

Rafael Bisquerra

 

Bibliografía para saber más

Bisquerra, R. (2009). Psicopedagogía de las emociones. Madrid: Síntesis.

Bisquerra, R. (2012). Orientación, tutoría y educación emocional. Madrid: Síntesis.

Bisquerra, R., Pérez-González, J. C., y García Navarro, E. (2015). Inteligencia emocional en la educación. Madrid: Síntesis.

Hatfield, E. , Cacioppo, J. L., Raspón R. L. (1994). EmotionalContagion. Studies in emotionand social interactions. Cambridge: Cambridge University Press.

Martínez Múñoz, M. (2000). Programa de orientación del clima de clase. En M. Alvarez y R. Bisquerra, Manual de Orientación y tutoría. Barcelona: Praxis.


Educación en positivo

En los momentos en los que el cansancio y el vano recurso de la queja parecen instalarse y ganar la partida, es necesario encontrar recursos y estrategias para mirar nuestros contextos con lentes que capten lo mejor de cada uno, abriendo así posibilidades y construyendo las bases de la confianza, la motivación y la consecuente superación de dificultades.

Educar en positivo sugiere alentar e impulsar creando vínculos que permitan que cada persona conozca y llegue a descubrir su propia manera de desplegar su potencial y convertirse en la “mejor versión” de sí mismo. Desde nuestra fisiología cerebral contamos con valiosas herramientas -indispensables de conocer, entrenar y transmitir- para llegar a tal fin.

Los aportes desde la PNL -programación neurolingüística- fundamentados desde las neurociencias, nos abren una nueva perspectiva a todos los que tenemos el privilegio de acompañar el crecimiento de otras personas. Estas disciplinas nos enriquecen con conceptos que contribuyen al desarrollo del autoconocimiento acerca de las fortalezas y dificultades que podemos encontrar a la hora de adquirir nuevos aprendizajes, de comunicarnos y de relacionarnos unos con otros y con nosotros mismos. Además, nos invitan a mantener la mirada y los oídos atentos hacia nuestros interlocutores, para poder responder efectivamente al gran desafío de poder darle o pedirle a cada uno lo que necesite.

Educar en positivo es acotar brechas entre personas, preguntar y repreguntarse, transitar con entusiasmo nuevos caminos, divertirse, apasionarse con reveladores descubrimientos, sorprenderse, emocionarse, celebrar la esencia de cada uno.

Educar en positivo es abrazar la educación integral que todo ser humano merece.

Lic. Silvina Fernandes

Autora del libro "Educación en positivo", Editorial Proyecto CEPA


Que haya tiempo no apurado en la escuela

“Quiero tiempo pero tiempo no apurado,
tiempo de jugar que es el mejor.
Por favor, me lo da suelto
y no enjaulado adentro de un despertador.”

Canción Osias el Osito, de María Elena Walsh

Que bueno si la escuela fuera un lugar donde se pueda estar en calma, donde importen las conversaciones y se promueva la escucha atenta del otro y también se practique esa escucha.

En tiempos donde el tiempo siempre falta, la escuela puede ofrecer un modelo más saludable, un modelo donde se mire a la cara y se le de valor a la palabra de todos pero en especial a la de nuestros niños y jóvenes. Tiempo para conversar….con mis docentes, con mis compañeros, con las familias de mis alumnos, con mis colegas…tiempo para detenerse y estar presente, sin prisa, con calma.

Seguramente la mayoría de nosotros acordamos con esta premisa pero ¿qué pasa en el día a día? ¿Por qué nuestro accionar no se corresponde con esa idea y no sólo eso sino que muchas veces la contradice? Ejemplo de esto son las conversaciones donde estamos en piloto automático, donde se pregunta sabiendo ya lo que nos van a contestar y el alumno responde lo que queremos escuchar, largas horas dictando o copiando, pocos espacios para compartir opiniones con pares (“no hablen entre ustedes”), encuentros con las familias donde se habla mucho y se escucha poco.

La prisa es una forma de violencia dicen Jaume Soler y Merce Conangla en su libro Ecología emocional. “Vivir con velocidades que atentan contra el propio ritmo y cadencia, prisas que como un incendio queman todo lo que encuentran, falta de tiempo para escuchar, hablar, soñar, reflexionar, mirar sin ser conciente de lo que se ve, son tal sólo algunos síntomas de una forma de vivir que causa profundo descontento e infelicidad y va tiñendo de gris nuestra vida” Por otra parte agregan ”la persona apresurada quiere las cosas inmediatamente y para ello la violencia es, sin lugar a dudas, el camino más corto… la prisa es violenta, nos violenta a nosotros mismos y nos hace adoptar conductas irrespetuosas hacia los demás”

Favorecer en la escuela momentos de genuina escucha, actividades que promuevan el disfrute y el involucramiento de los alumnos, dando el tiempo necesario para que esto ocurra, ayudándolos a que estén conectados con lo que está pasando, estando nosotros también presentes en la situación. Parece imposible, pero no lo es y cuando lo promovemos son muchos los beneficios que podemos obtener en términos de bienestar y vínculos genuinos.

Enseñarles a los niños a conectar con su experiencia inmediata, a estar presentes con sus cabezas, su cuerpo y su corazón en lo que están haciendo, sin ejercer la violencia de la prisa que todo lo quiere ya, no sabe muy bien por qué. Sin ejercerla con los niños y tampoco con nosotros mismos. Conectando con nuestra esencia , preguntándonos por ejemplo ¿cuáles son mis fortalezas?¿las pongo en juego en mis clases?.

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 Algunas ideas para que el tiempo no se nos escurra entre los dedos:

  • Planifiquemos actividades realistas con relación al tiempo. Es preferible poco y con calma y presencia que mucho en piloto automático.
  • Seleccionemos contenidos esenciales. No compartimentemos el aprendizaje. Algunas preguntas para lograr armar proyectos originales y significativos pueden ser: ¿qué conceptos son centrales en la asignatura que voy a enseñar? ¿son interesantes y emocionantes para los estudiantes? ¿son interesantes y emocionantes para nosotros como educadores? ¿permite conectar con otros temas y campos del saber?
  • Anticipemos lo que necesitaremos para gestionar esos aprendizajes: recursos, modos de agruparse los alumnos, consignas que daremos, etc.
  • Tomémonos el tiempo necesario para dar y explicar las consignas de trabajo, contemplando un espacio para las consultas que complejicen y enriquezcan la propuesta.
  • Valoricemos la palabra, hablemos con nuestros alumnos no sólo de los contenidos de la asignatura. Ejerzamos una escucha atenta sin juzgar ni sermonear. Una escucha que acepta los grises, los errores, las emociones desagradables, como parte de la vida y desde ahí comprende y puede acompañar en la superación.
  • Usemos la palabra para divertirnos, para crear nuevas realidades. Facilitemos que exploren nuevas posibilidades con ella.
  • Instalemos el “momento de calma” o la pausa como parte de la rutina. Unos minutos durante la jornada escolar donde se ayude a los alumnos a calmar se por ejemplo concentrándose en la respiración.

Actividades para el aula, para hacer sin apuros y disfrutarlas

Saludos risueños ( Del Libro Claves para Aprender en un Ambiente positivo y divertido de Begoña García Larrauri): Esta es una muy buena forma de empezar la jornada escolar, relacionándose con buen humor y llenándose de la alegría que da el movimiento y la risa.

En todos los saludos propuestos a continuación, la consigna es que los alumnos se moverán por el aula y saludarán aleatoriamente al mayor número compañeros, siempre mirándose a los ojos y sonriéndose mutuamente

  1. Risa de bienvenida (convencional): saludarse estrechándose las manos. Mientras se hace decir “hola” y mirarse a los ojos, sonreír o reír, no detenerse a hablar. El ejercicio durará aproximadamente un minuto, en función del tamaño del grupo.
  2. Saludo carioca: Saludarse chocando entre sí las palmas de las manos y a continuación chocan los puños cerrados.
  3. Risa al estilo oriental: Es un saludo con las manos juntas ( en posición de rezar ) y con una leve inclinación de cabeza saludar a 4 ó 5 compañeros mientras decimos “ NAMASTE”

Las rondas temáticas (realizadas por la profesora Celeste Colantuono en una sala de 5 años ): Esta es una excelente manera de facilitar que los chicos se expresen oralmente con fluidez y confianza, a la vez que se desarrolla la fantasía y la imaginación. Lo importante es hacer hincapié en que se pueda tener una escucha atenta, sin interrumpir al que habla y dar tiempo para que la palabra circule, conecte con otras palabras, se expanda y a partir de usarla libremente se llegue a nuevas ideas, a revivir experiencias olvidadas, a compartir sentimientos y emociones, inventar y divertirse.

  1. Los alumnos se sientan en ronda en el piso, junto con el docente. Es importante que estén cómodos y que todos puedan verse.
  2. Se explica a los alumnos que se plateará un tema de conversación y que la idea es que se expresen libremente, no habrá respuestas correctas ni incorrectas. Se promoverá que el que habla lo haga libremente y buscando hacerse entender y que los que escuchan no interrumpan.
  3. El docente plantea el tema de conversación, que será lo suficientemente amplio y atractivo como para permitir que los alumnos se expresen. Por ejemplo, consignas del estilo ME ACUERDO UNA VEZ CUANDO…. UNA VEZ SOÑÉ…. CUANDO SEA GRANDE QUIERO SER… SOY EXPERTO/A EN… ME GUSTA CUANDO MI MAMÁ….

Se ha comprobado que el hecho de plantear un tema común y que apunta a lo personal de cada niño, facilita la escucha atenta.

¿Qué aprendimos hoy? El objetivo de esta propuesta es favorecer el recuerdo de lo aprendido, generar nuevas conexiones mentales, favorecer procesos de síntesis y evaluar lo aprendido de un modo ameno. También apunta a la idea de que en las clases es deseable hacer un cierre y no que se terminen porque “se acabó el tiempo”.

Para esto, unos 5 minutos antes de finalizar la clase, preguntamos a los alumnos ¿qué aprendí hoy? ¿qué me llevo? La idea es apuntar a que los alumnos puedan expresar el concepto o idea que más les impactó. No se trata de que reciten información memorizada, sino que puedan armar una frase corta, con sus palabras, que haga referencia a lo trabajado. El docente puede anotar esas frases en un afiche, para que queden en un lugar visible del aula.

Lic María Cecilia Marino


Pensamiento visible

¿Se han preguntado alguna vez qué es lo que sucede dentro de la cabeza de sus alumnos? ¿Cuál es el proceso de pensamiento de sus alumnos? El modelo de Pensamiento Visible les permite ‘ver’ cómo piensan sus alumnos y crear una cultura de pensamiento en sus clases.

Entendemos mejor aquello que vemos y oímos. Miramos, observamos, escuchamos y construimos a partir de ello. El proceso de cómo pensamos es por lo general invisible. Algunas veces, las menos, las personas explican sus ideas, el proceso que sustenta una conclusión, pero la mayoría de las veces esto no sucede así. Generalmente todo el proceso de pensamiento sucede dentro de nuestros cerebros y no se ‘ve’.
Pensamiento Visible es el resultado de una investigación llevada a cabo por Harvard University que propone el desarrollo del pensamiento profundo a la par de habilidades significativas de observación.

Las personas no piensan en profundidad simplemente porque no encuentran la oportunidad o no sienten que sea importante ahondar en las ideas. Lo que Pensamiento Visible se propone entonces es crear una disposición activa hacia el pensamiento profundo y visible para todos que permita crear culturas de pensamiento.

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Pero ¿cómo hacer visible el pensamiento de nuestros alumnos? A través de unas sencillas o mini estrategias llamadas Rutinas de Pensamiento
Las rutinas de pensamiento son sencillas estrategias que hacen del pensamiento algo valorado. Las rutinas pueden ser un set de preguntas, una secuencia de pasos. Estas mini estrategias se convierten en rutinas con el uso reiterativo y su correspondiente documentación. Las rutinas de pensamiento nos ayudan a entender situaciones de la vida diaria, a decodificar información, a tomar decisiones, a manejarnos interpersonalmente, a encarar problemas o situaciones de un modo creativo.

Cada rutina:
 Tiene un fin orientado a una forma de pensar específica
 Se utiliza una y otra vez
 Consta de unos pocos pasos
 Es fácil de aprender y de enseñar
 Puede utilizarse en diferentes contextos
 Puede ser utilizada en forma individual o en grupos

Las rutinas son flexibles, pueden combinarse unas con otras, modificarse situacionalmente, son generativas, son visualmente atractivas. Un aula o un espacio cualquiera donde se valore el pensamiento debe necesariamente hacerlo explícito. Por eso es tan importante que el proceso de pensamiento de los alumnos se vea en los pasillos, dentro del aula, en sus cuadernos. El alumno debe estar rodeado de ‘pensamiento’ y de ayudas visuales que lo motiven a pensar.

El lenguaje que utilizamos los adultos también debe contribuir a formar una cultura de pensamiento en el aula. Una sencilla estrategia que permite al docente darle tiempo al alumno para que piense y al docente la oportunidad de escuchar en vez de responder al instante a toda pregunta que realizan los alumnos es: Qué te hace decir esto?

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Incluir en nuestro lenguaje diario con los alumnos palabras que hacen al pensamiento es vital: debemos ayudar a los alumnos a aprender a pensar. Al modelar con nuestro lenguaje ponemos en palabras procesos que hacen al pensamiento. También podemos hacer visible nuestro propio aprendizaje y de esa manera ayudar a los niños a hacer visible su propio aprendizaje. El modelaje cobra importancia aquí. Para que los alumnos piensen, primero tenemos que pensar nosotros y además hacerles ver a los alumnos que la mejor manera de aprender es enseñar. Por otro lado hacerles ver también el valor del error como una instancia de aprendizaje. Para ello nosotros debemos darle la bienvenida al error en nuestras aulas y no que sea penalizado. Una baja tolerancia al error o la frustración no ayuda al aprendizaje. Tendremos así que desarrollar nuevas maneras de trabajar, entender qué debo abandonar para darle cabida al pensamiento significativo, al error, a la práctica deliberada. Pensar hoy es administrar la información que está dada por todos los medios con un simple click. Por eso es de suma importancia gestar la necesidad de aprender, de conocer nuestras limitaciones y ayudar a los alumnos a sobrevivir en esta era de la información. La experiencia, el hacer, ayuda. Es mejor 5 cuentas con comprensión que 30 cuentas mecanizadas. Utilicemos los verbos de acción de la manera más variada posible: practicar, informar, hacer, realizar, conectar, definir, desarrollar, imaginar. No nos quedemos solo en ‘informar’. Debemos educar niños que sepan lo que hacen, que sepan argumentar y para ello deben saber pensar y poder compartir ese pensamiento para enriquecerse y enriquecer a otros. Como dice John Hattie: ‘El objetivo de la educación es formar personas que puedan aprender por sí mismos y regular el propio comportamiento’.

Para ello deberemos
 Estimular la generación de metas
 Enseñar a planificar y seleccionar estrategias y/o rutinas de pensamiento
 Evaluar y reflexionar
 Revisar y chequear
 Controlar la motivación

Las intervenciones de los docentes tienen un impacto directo sobre el aprendizaje de los alumnos. Por eso debemos buscar que las intervenciones sean eficaces. Haciendo visible el pensamiento en nuestras clases nos aseguramos de conocer cómo piensan nuestros alumnos, qué procesos internos siguen para pensar o aprender como lo hacen, construimos el aprendizaje entre todos y entre todos armamos una cultura de pensamiento que facilita el aprendizaje.

María Barberis


Que nos deja para (re) pensar el 2014?

Enfocada en las emociones que me surgen al sentirme invitada a esta participación en el blog, cuestión que me resulta novedosa, simpática y muy ágil… me iban apareciendo las vivencias de tantos años de clases y de lindos y fecundos intercambios con colegas, haciendo cierres y reflexiones sobre lo caminado en cada año o etapa .

Muchos son los temas “nuevos” o más novedosos sobre los que creo deberíamos reflexionar más y desde distintas perspectivas. Me centraré en aquellos que durante este último año, en lo personal, me han parecido significativos y me invitan a re-pensar. Surgen como una síntesis o simple muestra desde mi práctica clínica y de lo que decodifico a través de las cátedras, talleres y seminarios que desarrollo.

Las dejaré planteadas y posibles de ser desarrolladas en posteriores colaboraciones, para que cada lector se deje impactar por aquella que le resuena mas, para luego, a través del intercambio que permiten estos foros virtuales podamos ir girando ideas que completen y complementen diversos aspectos, proponiendo también, distintos enfoques.

Comenzaré por plantear la magnitud y la importancia o el impacto (mayor que en otros momentos) que evalúo en mis prácticas, que tiene hoy el stress (ansiedad generalizada de formas diversas) sobre las vidas de las personas, no importa su edad o su actividad (niños, adolescentes, jóvenes y adultos sea en ámbitos escolares, o laborales y hasta domésticos)

Stress, producto de exigencias, evaluaciones permanentes, temor a perder el trabajo, a rendir “mal” algún examen…. Exceso de competencia en lugar de colaboración, y por ende, gran incertidumbre y poca satisfacción personal respecto a los logros, y marcada ausencia de valoración o convalidación externa (en una gran mayoría de casos)

Otro aspecto que me sigue sorprendiendo ya desde hace unos años, es la dificultad en la etapa de elecciones vocacionales y en tomar decisiones a largo, o más bien diría, a mediano plazo. No sólo duda e inseguridad respecto a lo elegido sino cambios y hasta saltos de una elección a otra a veces bien distantes entre sí. Situación que se enlaza con la anterior al no estar tan claro un eje organizador sea estudio, trabajo o forma de vida.

Abro un pequeño paréntesis – aun no explorado pero cautivante- que es el gran tema del tiempo. Me refiero a el/ los cambio/s en la dimensión “tiempo”. Tiempo Subjetivo, ¿tiempo comprimido?, ¿la instantaneidad temporal? ¿el aquí y ahora? ¿cómo lo significamos? ¿Lo ganamos, lo perdemos, lo negociamos, lo compramos, lo ahorramos…..? ¿Qué transmitimos acerca del tiempo/ qué enseñamos? ¿Qué modelamos? ¿Qué y cómo entienden nuestros niños el tiempo?

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“…no estamos estresados porque nos falte tiempo, sino que nos falta tiempo porque estamos estresados”,dice Stefan Klein, vale la pena tomarse un tiempo para pensarlo. Relojes, agendas y almanaques nos imponen “urgencias” que a veces ocultan las necesarias prioridades. Más cerca seguramente de lo filosófico o metafísico pero que claramente nos impacta, en lo personal y en lo profesional, es una dimensión para no infravalorar en tiempos por venir.

En términos de familia -con clara predominancia por sobre otras temáticas-, este año que pasó, mostró un interés marcado por las familias homoparentales abordándolas desde distintas perspectivas e impactando fuertemente las creencias y modelos e intervenciones profesionales tradicionales tanto clínicas como institucionales. En algunos casos con el foco puesto en la crianza de los hij@s, en otros iluminando las dificultades escolares que se generan (entre pares y con docentes) a partir de lo considerado, todavía, disruptivo respecto de modelos más tradicionales y homogéneos.

También, y ya como un clásico de los últimos años, no pueden dejar de mencionarse las llamativas dificultades parentales acerca de los límites (cómo, cuándo y para qué) para los hijos (a cualquier edad, incluso adultos) y que muchas veces, da lugar a situaciones de violencia diversas. Vale la pena mencionar con cuanta frecuencia los colegas plantean/mos “la soledad de los hijos más jóvenes!” refiriéndose a una suerte de desamparo frente a la falta de normas o ausencia parentales.

La visibilidad que ha tenido a lo largo del año la violencia en el noviazgo, temática muy abordada en los medios en particular desde los aspectos de género. No encuentro articulación todavía con aspectos de prevención (por ejemplo desde ámbitos familiares y educativos) que podrían tener como marco la ley Nacional de Educación Sexual Integral, bien implementada.

Con mucho énfasis, ya desde hace un tiempo, se ha seguido visibilizando la temática de bullying escolar, afortunadamente con mayor comprensión del fenómeno y sus perdurables y destructivas consecuencias y, afortunadamente, con algunas intervenciones institucionales provechosas.

Cerrando este espacio, que ha resultado un mosaico de lo caminado profesionalmente en el año, dejaría abierta—una vez más- a riesgo de repetirme - la ventana de la necesidad de innovación.

En tiempos fluidos y turbulentos como los que vivimos, creo que es la posibilidad de innovar. Me refiero claramente a no insistir en actuar sobre los mismos marcos o modelos- que han probado no ser eficaces- pretendiendo soluciones diferentes que solo perpetúan a veces las dificultades. Un buen ejemplo podrían ser los modelos escolares (o de aprendizajes) o formas de escolarización aun excesivamente homogéneas entre nosotros.

Cambiar los marcos en los que hemos comprendido o leído las supuestas realidades, sin temor a entender o actuar de maneras novedosas….

Si hoy las neurociencias nos permiten confirmar o inversamente descartar supuestos y hasta teorías, la capacidad humana de re- crear, innovar nos permite seguir abriendo constantemente nuevas ventanas, al conocimiento, al aprendizaje…. a la vida….

Hasta un próximo encuentro! Y Buen año con aires de innovación!

Dra Silvia Baeza

sbaeza@fibertel.com.ar

sbaeza@usal.edu.ar

 


Aprendizajes amigables al corazón

¿Cómo crear un clima acogedor, seguro y amable en el aula?

Entornos emocionalmente positivos

Para crear un clima emocionalmente acogedor, seguro y muy positivo en el aula, tendrás que ser un maestro en comprender a los niños. Y esto se consigue con una de las competencias docentes más importante “Saber Escuchar”.

Cuando entres mañana al aula prueba hablar menos y escuchar más. Muchos maestros dicen que saber escuchar no es algo difícil ni especial, pero se equivocan. Si fuera algo fácil, sencillo, y corriente cómo es que tantos niños no se sienten escuchados en la escuela. En el 2014, realicé una encuesta a niños de quinto grado, de diferentes escuelas de CABA Gran Buenos Aires. Les entregué una hoja para responder en forma anónima a la siguiente pregunta; ¿Cuántas personas conoces en la escuela que te escuchan interesados y disfrutan mucho lo que le cuentas?

Las respuestas fueron que conocían entre 0 y dos personas que los escuchaban. Estas eran en primer lugar sus amigos, en segundo lugar por docentes de los primeros grados. Ningún alumno se sintió escuchado por más de 2 personas. Más del 50 % del alumnado encuestado dijo sentirse escuchado por ninguna persona. Para aprender necesitamos sentirnos seguros, calmos y motivados. Y esto se logra cuando nos sentimos comprendidos, que nos conocen y respetan.

Escuchar es esencial para comprender a los niños, al escucharlos los conocemos más, aprendemos más de ellos y les garantizamos un aprendizaje más personalizado.

Pues bien, te estarás preguntando cómo haces para escuchar a 20 a 30 niños que están ansiosos por contar, hablar y relatar todo tipo de anécdotas. Aquí te dejo algunas opciones.

Actividades para el aula que aumentan las oportunidades de sentirse escuchados.

(Recomiendo que el docente abra estos espacios compartiendo con sus alumnos las actividades planteadas al grupo. Es decir que el docente actúe como un modelo para animar y organizar las tareas)

  • El día de contar, mostrar y escuchar

Primero escoge un día de la semana para realizar esta actividad. Por ejemplo todos los viernes de este mes. Asigna un viernes para 5 niños. Ese día deberán traer a la escuela algo que les gusta usar mucho, que quieren mucho y que disfrutan mucho haciéndolo. Puede ser un juguete, un libro preferido, una peli, un instrumento musical, deportivo, una foto de una mascota, una prenda, etc. La idea es que ese día tienen que mostrar lo que han elegido al grupo y contar el porqué de su elección, cuándo lo utiliza, con quien, quién se lo regalo, donde lo guarda, características y una anécdota referida a eso que trajo para compartir. El grupo practicará escuchar mientras su compañero hace esta presentación, al finalizar podrán hacerle preguntas. Compartir y contar una preferencia, gusto, afinidad con otros estrecha los vínculos sociales y da cohesión al grupo.

  • Rondas de sueños

Siéntalos en círculo si es un grupo pequeño, o en varios círculos si son muchos alumnos. Pide a los niños que piensen e imaginen qué sueño desean con todo su corazón que se haga realidad. También pueden dibujarlo, o expresarlo como prefieran. Compartir sueños, aumenta nuestra posibilidad de hacerlos realidad, nos conecta emocionalmente, es decir corazón con corazón, eleva la empatía del grupo y genera un clima emocionalmente positivo.

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  • El día de los logros

Elige un día del mes para decretarlo el día de los logros. Ese día cada alumno traerá un dibujo, foto, mensaje, de algún logro que haya obtenido, logros pequeños, medianos, grandiosos, todos los tamaños cuentan, porque lo importante es que “un logro es haberse atrevido”, no solo el resultado alcanzado. Puede ser, el día que se animó a dormir solo, el gol que metió, aprender a andar en bici, actuar en el cole, compartir juguetes, aprender a nadar abajo del agua, leer un libro entero, ver una peli de terror, animarse a participar de un torneo, aprender artes marciales, saltar de un lugar muy alto, probar nuevos sabores y comidas, etc. Una buena idea es pedirles a los padres que los ayuden a identificar sus logros. Ese día se arma un gran “mural de logros” en el aula donde quedan expuestos los dibujos, fotos, todo lo que los niños trajeron de sus casas. Visualizar nuestros logros nos conecta emocionalmente con nuestras fortalezas y mentalmente con el éxito. Saber que pudimos nos da la confianza suficiente para animarnos a ir por más. Puedes dejar el mural de los logros en el aula un largo tiempo para que los niños los tengan a mano cuando necesiten recuperar confianza y conectarse con sus victorias para sentirse más fuertes y capaces. Cuando observes a un niño que está perdiendo su confianza o comienza a sentirse menos potente, invítalo a mirar sus logros. Esta simple invitación lo ayudara a cambiar su foco atencional de lo que “NO PUEDE” a lo que “PUEDE y ES CAPAZ”. Los logros tienen poder, conocerlos hará que se sienta mucho más fuerte y más valiente.

  • Escucha mi música

Asigna un día a cada niño para que traiga a la escuela su música favorita para compartir y escuchar en el aula. También podemos pedir las letras de las canciones para conocer más las historias y mensajes que transmiten. Luego podemos seleccionar las canciones que transmiten mensajes positivos, optimistas y motivantes para que crear una musicoteca (biblioteca musical) del aula.

Escuchar la música predilecta de los niños, escuchar sus sueños, valorar sus logros, son pistas claves para generar un entorno de aprendizaje emocionalmente positivo en el aula.

La clave para lograr aprendizajes amigables al corazón de todos los niños es: escucharlos, escucharlos y escucharlos.

Lic. Mariana de Anquin

Psicopedagoga

La Lic Mariana de Anquin dará un taller de formación docente en la Editorial Proyecto CEPA el  jueves 16 de Marzo de 2017 - Para más info e inscripción hacer click Curso Aprendizajes Amigables al Corazón.