Pensamiento visible

¿Se han preguntado alguna vez qué es lo que sucede dentro de la cabeza de sus alumnos? ¿Cuál es el proceso de pensamiento de sus alumnos? El modelo de Pensamiento Visible les permite ‘ver’ cómo piensan sus alumnos y crear una cultura de pensamiento en sus clases.

Entendemos mejor aquello que vemos y oímos. Miramos, observamos, escuchamos y construimos a partir de ello. El proceso de cómo pensamos es por lo general invisible. Algunas veces, las menos, las personas explican sus ideas, el proceso que sustenta una conclusión, pero la mayoría de las veces esto no sucede así. Generalmente todo el proceso de pensamiento sucede dentro de nuestros cerebros y no se ‘ve’.
Pensamiento Visible es el resultado de una investigación llevada a cabo por Harvard University que propone el desarrollo del pensamiento profundo a la par de habilidades significativas de observación.

Las personas no piensan en profundidad simplemente porque no encuentran la oportunidad o no sienten que sea importante ahondar en las ideas. Lo que Pensamiento Visible se propone entonces es crear una disposición activa hacia el pensamiento profundo y visible para todos que permita crear culturas de pensamiento.

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Pero ¿cómo hacer visible el pensamiento de nuestros alumnos? A través de unas sencillas o mini estrategias llamadas Rutinas de Pensamiento
Las rutinas de pensamiento son sencillas estrategias que hacen del pensamiento algo valorado. Las rutinas pueden ser un set de preguntas, una secuencia de pasos. Estas mini estrategias se convierten en rutinas con el uso reiterativo y su correspondiente documentación. Las rutinas de pensamiento nos ayudan a entender situaciones de la vida diaria, a decodificar información, a tomar decisiones, a manejarnos interpersonalmente, a encarar problemas o situaciones de un modo creativo.

Cada rutina:
 Tiene un fin orientado a una forma de pensar específica
 Se utiliza una y otra vez
 Consta de unos pocos pasos
 Es fácil de aprender y de enseñar
 Puede utilizarse en diferentes contextos
 Puede ser utilizada en forma individual o en grupos

Las rutinas son flexibles, pueden combinarse unas con otras, modificarse situacionalmente, son generativas, son visualmente atractivas. Un aula o un espacio cualquiera donde se valore el pensamiento debe necesariamente hacerlo explícito. Por eso es tan importante que el proceso de pensamiento de los alumnos se vea en los pasillos, dentro del aula, en sus cuadernos. El alumno debe estar rodeado de ‘pensamiento’ y de ayudas visuales que lo motiven a pensar.

El lenguaje que utilizamos los adultos también debe contribuir a formar una cultura de pensamiento en el aula. Una sencilla estrategia que permite al docente darle tiempo al alumno para que piense y al docente la oportunidad de escuchar en vez de responder al instante a toda pregunta que realizan los alumnos es: Qué te hace decir esto?

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Incluir en nuestro lenguaje diario con los alumnos palabras que hacen al pensamiento es vital: debemos ayudar a los alumnos a aprender a pensar. Al modelar con nuestro lenguaje ponemos en palabras procesos que hacen al pensamiento. También podemos hacer visible nuestro propio aprendizaje y de esa manera ayudar a los niños a hacer visible su propio aprendizaje. El modelaje cobra importancia aquí. Para que los alumnos piensen, primero tenemos que pensar nosotros y además hacerles ver a los alumnos que la mejor manera de aprender es enseñar. Por otro lado hacerles ver también el valor del error como una instancia de aprendizaje. Para ello nosotros debemos darle la bienvenida al error en nuestras aulas y no que sea penalizado. Una baja tolerancia al error o la frustración no ayuda al aprendizaje. Tendremos así que desarrollar nuevas maneras de trabajar, entender qué debo abandonar para darle cabida al pensamiento significativo, al error, a la práctica deliberada. Pensar hoy es administrar la información que está dada por todos los medios con un simple click. Por eso es de suma importancia gestar la necesidad de aprender, de conocer nuestras limitaciones y ayudar a los alumnos a sobrevivir en esta era de la información. La experiencia, el hacer, ayuda. Es mejor 5 cuentas con comprensión que 30 cuentas mecanizadas. Utilicemos los verbos de acción de la manera más variada posible: practicar, informar, hacer, realizar, conectar, definir, desarrollar, imaginar. No nos quedemos solo en ‘informar’. Debemos educar niños que sepan lo que hacen, que sepan argumentar y para ello deben saber pensar y poder compartir ese pensamiento para enriquecerse y enriquecer a otros. Como dice John Hattie: ‘El objetivo de la educación es formar personas que puedan aprender por sí mismos y regular el propio comportamiento’.

Para ello deberemos
 Estimular la generación de metas
 Enseñar a planificar y seleccionar estrategias y/o rutinas de pensamiento
 Evaluar y reflexionar
 Revisar y chequear
 Controlar la motivación

Las intervenciones de los docentes tienen un impacto directo sobre el aprendizaje de los alumnos. Por eso debemos buscar que las intervenciones sean eficaces. Haciendo visible el pensamiento en nuestras clases nos aseguramos de conocer cómo piensan nuestros alumnos, qué procesos internos siguen para pensar o aprender como lo hacen, construimos el aprendizaje entre todos y entre todos armamos una cultura de pensamiento que facilita el aprendizaje.

María Barberis


Que nos deja para (re) pensar el 2014?

Enfocada en las emociones que me surgen al sentirme invitada a esta participación en el blog, cuestión que me resulta novedosa, simpática y muy ágil… me iban apareciendo las vivencias de tantos años de clases y de lindos y fecundos intercambios con colegas, haciendo cierres y reflexiones sobre lo caminado en cada año o etapa .

Muchos son los temas “nuevos” o más novedosos sobre los que creo deberíamos reflexionar más y desde distintas perspectivas. Me centraré en aquellos que durante este último año, en lo personal, me han parecido significativos y me invitan a re-pensar. Surgen como una síntesis o simple muestra desde mi práctica clínica y de lo que decodifico a través de las cátedras, talleres y seminarios que desarrollo.

Las dejaré planteadas y posibles de ser desarrolladas en posteriores colaboraciones, para que cada lector se deje impactar por aquella que le resuena mas, para luego, a través del intercambio que permiten estos foros virtuales podamos ir girando ideas que completen y complementen diversos aspectos, proponiendo también, distintos enfoques.

Comenzaré por plantear la magnitud y la importancia o el impacto (mayor que en otros momentos) que evalúo en mis prácticas, que tiene hoy el stress (ansiedad generalizada de formas diversas) sobre las vidas de las personas, no importa su edad o su actividad (niños, adolescentes, jóvenes y adultos sea en ámbitos escolares, o laborales y hasta domésticos)

Stress, producto de exigencias, evaluaciones permanentes, temor a perder el trabajo, a rendir “mal” algún examen…. Exceso de competencia en lugar de colaboración, y por ende, gran incertidumbre y poca satisfacción personal respecto a los logros, y marcada ausencia de valoración o convalidación externa (en una gran mayoría de casos)

Otro aspecto que me sigue sorprendiendo ya desde hace unos años, es la dificultad en la etapa de elecciones vocacionales y en tomar decisiones a largo, o más bien diría, a mediano plazo. No sólo duda e inseguridad respecto a lo elegido sino cambios y hasta saltos de una elección a otra a veces bien distantes entre sí. Situación que se enlaza con la anterior al no estar tan claro un eje organizador sea estudio, trabajo o forma de vida.

Abro un pequeño paréntesis – aun no explorado pero cautivante- que es el gran tema del tiempo. Me refiero a el/ los cambio/s en la dimensión “tiempo”. Tiempo Subjetivo, ¿tiempo comprimido?, ¿la instantaneidad temporal? ¿el aquí y ahora? ¿cómo lo significamos? ¿Lo ganamos, lo perdemos, lo negociamos, lo compramos, lo ahorramos…..? ¿Qué transmitimos acerca del tiempo/ qué enseñamos? ¿Qué modelamos? ¿Qué y cómo entienden nuestros niños el tiempo?

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“…no estamos estresados porque nos falte tiempo, sino que nos falta tiempo porque estamos estresados”,dice Stefan Klein, vale la pena tomarse un tiempo para pensarlo. Relojes, agendas y almanaques nos imponen “urgencias” que a veces ocultan las necesarias prioridades. Más cerca seguramente de lo filosófico o metafísico pero que claramente nos impacta, en lo personal y en lo profesional, es una dimensión para no infravalorar en tiempos por venir.

En términos de familia -con clara predominancia por sobre otras temáticas-, este año que pasó, mostró un interés marcado por las familias homoparentales abordándolas desde distintas perspectivas e impactando fuertemente las creencias y modelos e intervenciones profesionales tradicionales tanto clínicas como institucionales. En algunos casos con el foco puesto en la crianza de los hij@s, en otros iluminando las dificultades escolares que se generan (entre pares y con docentes) a partir de lo considerado, todavía, disruptivo respecto de modelos más tradicionales y homogéneos.

También, y ya como un clásico de los últimos años, no pueden dejar de mencionarse las llamativas dificultades parentales acerca de los límites (cómo, cuándo y para qué) para los hijos (a cualquier edad, incluso adultos) y que muchas veces, da lugar a situaciones de violencia diversas. Vale la pena mencionar con cuanta frecuencia los colegas plantean/mos “la soledad de los hijos más jóvenes!” refiriéndose a una suerte de desamparo frente a la falta de normas o ausencia parentales.

La visibilidad que ha tenido a lo largo del año la violencia en el noviazgo, temática muy abordada en los medios en particular desde los aspectos de género. No encuentro articulación todavía con aspectos de prevención (por ejemplo desde ámbitos familiares y educativos) que podrían tener como marco la ley Nacional de Educación Sexual Integral, bien implementada.

Con mucho énfasis, ya desde hace un tiempo, se ha seguido visibilizando la temática de bullying escolar, afortunadamente con mayor comprensión del fenómeno y sus perdurables y destructivas consecuencias y, afortunadamente, con algunas intervenciones institucionales provechosas.

Cerrando este espacio, que ha resultado un mosaico de lo caminado profesionalmente en el año, dejaría abierta—una vez más- a riesgo de repetirme - la ventana de la necesidad de innovación.

En tiempos fluidos y turbulentos como los que vivimos, creo que es la posibilidad de innovar. Me refiero claramente a no insistir en actuar sobre los mismos marcos o modelos- que han probado no ser eficaces- pretendiendo soluciones diferentes que solo perpetúan a veces las dificultades. Un buen ejemplo podrían ser los modelos escolares (o de aprendizajes) o formas de escolarización aun excesivamente homogéneas entre nosotros.

Cambiar los marcos en los que hemos comprendido o leído las supuestas realidades, sin temor a entender o actuar de maneras novedosas….

Si hoy las neurociencias nos permiten confirmar o inversamente descartar supuestos y hasta teorías, la capacidad humana de re- crear, innovar nos permite seguir abriendo constantemente nuevas ventanas, al conocimiento, al aprendizaje…. a la vida….

Hasta un próximo encuentro! Y Buen año con aires de innovación!

Dra Silvia Baeza

sbaeza@fibertel.com.ar

sbaeza@usal.edu.ar

 


Aprendizajes amigables al corazón

¿Cómo crear un clima acogedor, seguro y amable en el aula?

Entornos emocionalmente positivos

Para crear un clima emocionalmente acogedor, seguro y muy positivo en el aula, tendrás que ser un maestro en comprender a los niños. Y esto se consigue con una de las competencias docentes más importante “Saber Escuchar”.

Cuando entres mañana al aula prueba hablar menos y escuchar más. Muchos maestros dicen que saber escuchar no es algo difícil ni especial, pero se equivocan. Si fuera algo fácil, sencillo, y corriente cómo es que tantos niños no se sienten escuchados en la escuela. En el 2014, realicé una encuesta a niños de quinto grado, de diferentes escuelas de CABA Gran Buenos Aires. Les entregué una hoja para responder en forma anónima a la siguiente pregunta; ¿Cuántas personas conoces en la escuela que te escuchan interesados y disfrutan mucho lo que le cuentas?

Las respuestas fueron que conocían entre 0 y dos personas que los escuchaban. Estas eran en primer lugar sus amigos, en segundo lugar por docentes de los primeros grados. Ningún alumno se sintió escuchado por más de 2 personas. Más del 50 % del alumnado encuestado dijo sentirse escuchado por ninguna persona. Para aprender necesitamos sentirnos seguros, calmos y motivados. Y esto se logra cuando nos sentimos comprendidos, que nos conocen y respetan.

Escuchar es esencial para comprender a los niños, al escucharlos los conocemos más, aprendemos más de ellos y les garantizamos un aprendizaje más personalizado.

Pues bien, te estarás preguntando cómo haces para escuchar a 20 a 30 niños que están ansiosos por contar, hablar y relatar todo tipo de anécdotas. Aquí te dejo algunas opciones.

Actividades para el aula que aumentan las oportunidades de sentirse escuchados.

(Recomiendo que el docente abra estos espacios compartiendo con sus alumnos las actividades planteadas al grupo. Es decir que el docente actúe como un modelo para animar y organizar las tareas)

  • El día de contar, mostrar y escuchar

Primero escoge un día de la semana para realizar esta actividad. Por ejemplo todos los viernes de este mes. Asigna un viernes para 5 niños. Ese día deberán traer a la escuela algo que les gusta usar mucho, que quieren mucho y que disfrutan mucho haciéndolo. Puede ser un juguete, un libro preferido, una peli, un instrumento musical, deportivo, una foto de una mascota, una prenda, etc. La idea es que ese día tienen que mostrar lo que han elegido al grupo y contar el porqué de su elección, cuándo lo utiliza, con quien, quién se lo regalo, donde lo guarda, características y una anécdota referida a eso que trajo para compartir. El grupo practicará escuchar mientras su compañero hace esta presentación, al finalizar podrán hacerle preguntas. Compartir y contar una preferencia, gusto, afinidad con otros estrecha los vínculos sociales y da cohesión al grupo.

  • Rondas de sueños

Siéntalos en círculo si es un grupo pequeño, o en varios círculos si son muchos alumnos. Pide a los niños que piensen e imaginen qué sueño desean con todo su corazón que se haga realidad. También pueden dibujarlo, o expresarlo como prefieran. Compartir sueños, aumenta nuestra posibilidad de hacerlos realidad, nos conecta emocionalmente, es decir corazón con corazón, eleva la empatía del grupo y genera un clima emocionalmente positivo.

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  • El día de los logros

Elige un día del mes para decretarlo el día de los logros. Ese día cada alumno traerá un dibujo, foto, mensaje, de algún logro que haya obtenido, logros pequeños, medianos, grandiosos, todos los tamaños cuentan, porque lo importante es que “un logro es haberse atrevido”, no solo el resultado alcanzado. Puede ser, el día que se animó a dormir solo, el gol que metió, aprender a andar en bici, actuar en el cole, compartir juguetes, aprender a nadar abajo del agua, leer un libro entero, ver una peli de terror, animarse a participar de un torneo, aprender artes marciales, saltar de un lugar muy alto, probar nuevos sabores y comidas, etc. Una buena idea es pedirles a los padres que los ayuden a identificar sus logros. Ese día se arma un gran “mural de logros” en el aula donde quedan expuestos los dibujos, fotos, todo lo que los niños trajeron de sus casas. Visualizar nuestros logros nos conecta emocionalmente con nuestras fortalezas y mentalmente con el éxito. Saber que pudimos nos da la confianza suficiente para animarnos a ir por más. Puedes dejar el mural de los logros en el aula un largo tiempo para que los niños los tengan a mano cuando necesiten recuperar confianza y conectarse con sus victorias para sentirse más fuertes y capaces. Cuando observes a un niño que está perdiendo su confianza o comienza a sentirse menos potente, invítalo a mirar sus logros. Esta simple invitación lo ayudara a cambiar su foco atencional de lo que “NO PUEDE” a lo que “PUEDE y ES CAPAZ”. Los logros tienen poder, conocerlos hará que se sienta mucho más fuerte y más valiente.

  • Escucha mi música

Asigna un día a cada niño para que traiga a la escuela su música favorita para compartir y escuchar en el aula. También podemos pedir las letras de las canciones para conocer más las historias y mensajes que transmiten. Luego podemos seleccionar las canciones que transmiten mensajes positivos, optimistas y motivantes para que crear una musicoteca (biblioteca musical) del aula.

Escuchar la música predilecta de los niños, escuchar sus sueños, valorar sus logros, son pistas claves para generar un entorno de aprendizaje emocionalmente positivo en el aula.

La clave para lograr aprendizajes amigables al corazón de todos los niños es: escucharlos, escucharlos y escucharlos.

Lic. Mariana de Anquin

Psicopedagoga

La Lic Mariana de Anquin dará un taller de formación docente en la Editorial Proyecto CEPA el  jueves 16 de Marzo de 2017 - Para más info e inscripción hacer click Curso Aprendizajes Amigables al Corazón.


¿Es posible jugar en la escuela? - Creando el clima de juego

Creando el clima de juego...

Si consideramos que el juego es una actividad natural y espontánea del hombre y mucho más del niño, y si observamos a un niño jugando, veremos que en realidad éste no necesita ninguna preparación previa de ningún tipo. Los niños entran y salen del juego de una forma genuina y espontánea. Crean situaciones lúdicas en cualquier momento y lugar y cambian de actividad con mucha facilidad ,siempre y cuando ellos mismos estén manejando ese tiempo y no sea propuesto desde un timing externo.

La situación es diferente cuando los adultos queremos proponer un determinado juego, pero muy especialmente cuando se trata de un grupo y más aún de un grupo en situación escolar. En la escuela los niños -si bien juegan también- están en un contexto diferente que no siempre se caracteriza por lo lúdico. Si consideramos, por ejemplo, que un grupo está trabajando algún contenido determinado con su docente y en la hora siguiente la/el maestra/o quiere proponer un juego, se deberá preparar al grupo para que pueda disponerse de otra manera. La presión social acerca de “la escuela es asunto serio” (y pareciera que es difícil considerar el juego como serio, donde la seriedad escolar pareciera asociarse más al aburrimiento o a la ausencia de risa, carcajada, alegría espontánea) y “en la escuela no debés jugar” es en ocasiones tan fuerte que, al proponerle el docente un juego a los niños, estos requieren de cierto esfuerzo para poder disfrutar realmente y no considerarlo como una actividad de otro tipo.

Por ello, puede ser importante incluir previamente una de las actividades explicadas a continuación para lograr este clima lúdico en el grupo.

Algunas sugerencias simples:

 

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En cuanto al espacio:

Una posibilidad es correr un poco el mobiliario del aula (bancos y sillas por lo menos), de manera de crear un espacio más abierto para facilitar el movimiento. Si no se tienen muchas posibilidades de mover los bancos por problemas de dimensiones del aula, podremos poner las sillas sobre los bancos y correr (o no) las mesas. El cambio de mobiliario ya genera en el grupo una predisposición diferente al entrar al aula, de alguna manera se les anuncia con ello que algo diferente sucederá.

Otra posibilidad, es ir directamente al patio de la escuela o bien a algún área más abierta, siempre y cuando no se interfiera en las actividades de los demás grupos (por ejemplo, algún sector de un pasillo, un aula desocupada, gimnasio, etc.)

Si estos cambios no son posibles, podremos por lo menos proponer a los niños un cambio en la forma de sentarse, de manera tal que interior y exteriormente visualicen un cambio. Por ejemplo: que cada niño se siente en el lugar de otro, o bien que se sienten con la silla mirando para atrás, ubicándose el coordinador atrás del aula y no al frente donde está el pizarrón. Lo importante siempre será marcar de alguna manera una diferencia con el espacio tradicional y acostumbrado del aula, para permitir también que se genere algo nuevo.

 

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En cuanto al tiempo:

También el manejo adecuado del tiempo por parte del coordinador/docente es fundamental para permitir un adecuado desarrollo del juego. Antes de proponer un juego tenemos que medir aproximadamente cuánto tiempo nos podrá llevar todo el desarrollo del mismo, de manera de disponer también de dicho tiempo y no tener que interrumpir la actividad, salvo que lo organicemos en diferentes etapas. Si bien la hora de clase tiene un tiempo reloj determinado, podremos prever la combinación de dos horas de clase por ejemplo, en caso de pensar alguna actividad lúdica más prolongada.

En cuanto a las actividades como para preparar el clima de juego:

  • Si el juego se propone al comienzo de alguna hora de clase, cuando los niños vienen del recreo o de alguna otra actividad, es importante unificar en lo posible el estado de ánimo del grupo y tranquilizar o relajar a los niños si vienen muy alborotados, de manera tal que vayan desconectándose lentamente de la actividad previa. Para ello es útil tener un grabador en el aula y durante un instante no muy largo dejarles escuchar música suave. Otra posibilidad interesante que se puede realizar es la implementación de algunos de los juegos breves que se presentan a continuación. Los mismos no tienen otro objetivo más que estabilizar y equilibrar mínimamente el clima grupal y son de una duración muy corta (2 a 3 minutos como máximo). Al finalizar cada juego de relajación podemos hacer alguna pregunta breve al grupo en general o a cada niño la misma pregunta, si el grupo no es muy numeroso. Por ejemplo les podemos preguntar cómo se sintieron o qué sintieron, si les gustó el juego, o alguna pregunta relativa a cada uno de ellos.

Juegos de movimientos lentos:

 

Estos juegos tienen en cuenta la tendencia natural de los niños de utilizar el propio cuerpo, transformando la energía potencial   en energía concentrada y calma.

  • El coordinador deberá demostrar primero a los niños el siguiente ejercicio: “Imagínense que soy una pequeña pluma. Observen cómo me voy levantando en el aire (levantando suavemente brazos y cabeza). Luego voy deslizándome de nuevo lentamente hasta el piso hasta dormirme suavemente allí. Ahora se transforman todos ustedes en pequeñas plumas de colores hermosos, que suben lentamente y bajan nuevamente hasta quedarse dormidos.”
  • Aquí el coordinador presentará la siguiente propuesta: “Imagínense que tienen que llevar un regalo que se rompe con mucha facilidad. Caminen muy despacito y con cuidado para que este regalo no se rompa. Piensen durante un instante cuál es este regalo que están llevando... Cómo lo llevan... Para quién es este regalo... A dónde lo llevan... Y sigan caminando hasta apoyar el regalo en algún lugar”

Juegos con manos mágicas:

Estos juegos suaves pretenden facilitar aquellas experiencias con las que comenzó nuestra vida: ser acariciado y acariciar, ser tocado y tocar. A través de estos juegos podemos reestablecer esa posibilidad de disfrutar activa y pasivamente los contactos. Así cada niño podrá entrar en mejor comunión con su propio cuerpo y comprender mejor la forma de funcionamiento de las diferentes partes del cuerpo.   Podrá desarrollar también una imagen positiva de su propio cuerpo y desarrollar así una adecuada valoración de sí mismo. Podrán aprender a conectarse con respeto y atención con otro niño. Permiten desarrollar confianza y pertenencia al grupo.

  • Pedir a los niños que se agrupen de a dos y se busquen algún lugar en el aula donde quisieran estar (sentados en las sillas, en el piso o parados en algún lugar). Uno de ambos niños deberá cerrar los ojos. Se deberán imaginar ahora que el niño que mantiene los ojos abiertos tiene un shampoo mágico con el que le lavará el pelo al compañero. Mientras se lo va esparciendo suavemente por toda la cabeza, el otro niño va recibiendo una cantidad de ideas nuevas que se le van impregnando. Luego de un breve período se intercambian los roles. Una vez que todos terminaron, podrán comenzar a jugar, seguros de que todos los niños han adquirido, por medio del shampoo mágico, muchas ideas nuevas para intercambiar.
  • Los niños se deberán parar, apoyando las manos sobre los hombros del compañero de adelante, formando una ronda El coordinador les dirá a continuación: “Imagínense que tienen manos mágicas. Si ustedes amasan suavemente los hombros del compañero, esto le hará tan bien que seguramente le ayudará a sentirse bien liviano. Si quieren pueden cerrar los ojos para sentir también los masajes aliviadores que van recibiendo del compañero de atrás.”

Viajes fantásticos:

A través de estos “viajes fantásticos” cortos se facilita el ejercicio de la concentración y la posibilidad de encontrar el propio tiempo y ritmo.

 

  • Pedimos a los niños que se paren al lado del banco o en algún otro lugar. Cada niño es ahora un reloj de arena (en el caso que se considere que los niños no conocen un reloj de arena es conveniente mostrárselo previamente para que conozcan el funcionamiento). El sector superior del reloj está en la cabeza de los niños y el inferior en la panza, lleno de una arena suave de un lindo color. Les decimos: “Toda la arena está ahora en la cabeza, dejamos entonces que la arena corra suavemente hasta la panza y con la arena también mandamos todo lo que en ese momento pensamos o sentimos, de manera que la cabeza esté muy lentamente libre de todo”.

     El coordinador pasará luego al lado de cada niño y acariciará suavemente a cada uno en la espalda mientras la arena va corriendo para abajo junto con todos los pensamientos. La arena se acumulará luego abajo, donde la dejaremos por un largo rato.

  • Cada niño se sentará lo más derecho posible. El coordinador les dice: “Imagínense una montaña bien alta, que abajo es bien ancha y arriba tiene una punta. Hoy ustedes serán montañas.

Levanten las manos por arriba de la cabeza hasta juntarlas, para formar la cima de la montaña. Respiren lentamente y sientan qué grande es la base de la montaña y cuántos niños tendrán lugar para descansar en esta montaña. Lentamente bajen otra vez los brazos.”

 

Del libro JUEGOS PARA LA EDUCACIÓN MÁS ALLÁ DEL AULA

María Regina Öfele, Editorial Proyecto Cepa, 2015

Extracto del capítulo 2 : Creando el clima de juego


¿La educación está en crisis? Mitos y preguntas sobre la escuela actual

“No vemos que no vemos…”

                                                             Heinz Von Foester

“La educación está en crisis” se escucha con fuerza, referidas a temas de educación general. Obviamente en directa resonancia con lo psicopedagógico y lo docente. Se trata desde mi punto de vista, de una idealización del pasado de la educación argentina, que como suele suceder, se basa en medias verdades. Miradas desde el catastrofismo y la frustración encuentran “culpables” sea a los gobiernos o a la educación, a los docentes o directivos (su ausencia o falla) de males diversos dando origen a mitos/creencias sobre las que vale la pena reflexionar en este comienzo de año:

Veamos algunos mitos:

La educación puede reparar la justicia social, lograr igualdad, compensar diversos déficits ajenos a ella misma. Sin embargo, en sociedades muy polarizadas como la nuestra, la realidad muestra que la escuela tiende más bien a reproducir estas diferencias, aun cuando el objetivo declarado sea la ampliación de derechos y la igualdad social. (Tiramonti 2015)

La escuela puede socializar en mejores valores que los predominantes en la sociedad: Otra ilusión tampoco sostenible, pues la escuela socializa en los valores de los grupos familiares y de cada comunidad educativa de sus alumnos. La escuela – y otros sistemas sociales-- son más bien la caja de resonancia de lo que ocurre en la sociedad más amplia.

Otro mito muy vigente que se refuerza a veces desde discursos tal como es el de “los maestros de antes eran mejores que los de ahora” (o bien los maestros son malos o no quieren actualizarse – trabajan poco, tienen 3 meses de vacaciones, etc) en relación a una etapa idílica de oro de la educación anterior . Sin negar falencias reales hay que agregar que hoy los maestros tienen una larga formación, mucho mayor que antes y  discutible por cierto... Se actualizan en una gran mayoría y además manejan más y mejor las TICS. Lo que sí han sufrido es una notable descalificación profesional y de status social. Aquella autoridad docente de “origen” hoy es una autoridad docente “de ejercicio”. Los maestros son cuestionados en su legitimidad que debe ser demostrada y conquistada cada día, (“en la cancha” dicen los mismos chicos ) frente a alumnos y padres que son también radicalmente diferentes a los de décadas anteriores.

Otro mito es aquel que plantea que los alumnos de escuela secundaria, sobre todo, se aburren en ella y no les interesa nada. Desde mi perspectiva lo que se ha agrandado es la brecha generacional entre jóvenes y adultos y hay un desacople o desajuste evidente entre el modo en que jóvenes y adultos entienden la escuela. Sin embargo, lo que muchos de los últimos estudios muestran hoy, es que los adolescentes aprecian la sociabilidad que se genera en ella: aprender a estar con otros, a convivir, a compartir espacios a encontrarse con otros diferentes (Nuñez P 2015) y no exclusivamente los contenidos, a los que pueden acceder por distintos caminos y con modalidades más ágiles, divertidas, más rápidas que las propuestas escolares.

Y así se suceden muchos otros mitos (hay educación de menor calidad pero hay más inclusión social) que nuestra profesión, tan íntimamente ligada a ella, necesita revisar evitando la tendencia a la simplificación, la linealidad y el cortoplacismo ya que son obstáculos significativos para abordar los nuevos desafíos educativos.

Los  “Alumnos siglo XXI o alumnos WI FI” como los hemos llamado en otros trabajos, nos llevan a dejar planteadas varias preguntas que van respondiéndose en el camino de cada año escolar.

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Recapitulo algunas de aquellas preguntas:

  • cuáles son los nuevos saberes necesarios para desarrollarse en esta sociedad de la información?
  • qué desacoples o dislocamientos produce una escuela que permanece estática frente a la fugacidad y la velocidad del tiempo actual,
  • qué lugar ocupa la familia que se conecta poco y mal con ella y un contexto que separa/ segrega / discrimina y excluye a unos y sobre estimula a otros?
  • A qué llamamos hoy aprender?
  • Qué es un buen aprendizaje? ¿Cuáles son sus indicadores? ¿Cómo se define su calidad? Cómo evaluamos?
  • Qué redes intersistémicas es necesario activar?
  • Desde dónde?
  • Qué lugar profesional nos corresponde a cada uno de nosotros?
  • Cuáles son los nuevos educadores? (la calle/ la ciudad, las redes?)

 Mas y mas preguntas:

  • todos pueden / deben aprender? Solo algunos? Quiénes?
  • Separados?... por edades homogéneas? En un mismo sitio? Con contenidos homogéneos?
  • Qué contenidos son más importantes? Las artes deberían tener otro lugar / alguno/ ninguno? en los aprendizajes
  • Quiénes podrán evaluar y desde qué parámetros los aprendizajes?

No están ausentes las familias en este planteo, ya que en mi cosmovisión son interdependientes y se interrelacionan fuertemente entre sí – el que llamo desde hace años: el puente familia escuela- y a su vez con los medios de comunicación y el contexto socio- político e histórico más amplio.

Familias

Diferentes configuraciones y dinámicas familiares, que en su relación con los medios también han generado nuevas formas de sociabilidad desafían los límites tradicionales. Nuevas dinámicas, estilos y modelos familiares se caracterizan por elecciones, alianzas, y conflictos que producen alternativamente actividades compartidas de intercambio, arbitraje, negociaciones, control y prohibición.

Hoy la cotidianeidad familiar, está signada por reglas en torno a las varias pantallas, no obstante con características y valoraciones diferentes para las distintas edades y distintos niveles socio económicos. Se destacan los usos de las computadoras, los CD, los videos, el Chat,el Twitter, los celulares—smartphones-- y otras tecnologías que ya han ingresado, para quedarse, en las familias y han puesto en evidencia un borramiento de jerarquías, de asimetrías referidas a la capacidad y comprensión de uso. La transferencia de conocimientos se ha invertido de hijos a padres y los jóvenes prescinden de los adultos para su uso, ya que el intercambio se da básicamente con pares.

El tema sigue abriendo cada vez más preguntas, que si son honesta y seriamente repensadas, son fecundos hitos para caminar hacia logros en lugar de solo críticas o quejas que en nada ayudan a solucionar los problemas

Como síntesis y solo abordando algunos aspectos, a mi criterio importantes, y muy necesarios en este año que será intenso dejo como in-conclusión:

IN conclusiones:

  • La importancia de la alfabetización emocional como me gusta llamarla, poco tomada en cuenta por el contexto escolar, y, creo yo, tan estrechamente conectada con algunos de los temas que hoy nos preocupan y nos ocupan en las escuelas ( violencia –maltrato- bullying- convivencia-) y, que afectan directamente los aprendizajes.
  • ¿ en qué son diferentes estos alumnos escolarizados de lo que nuestras representaciones mentales/ sociales, históricas, suponen?
  • Cuántas de las características del mundo contemporáneo extra escolar han ingresado al mundo de la educación?
  • Acompañamos las nuevas “maneras de estar juntos “ que hoy adoptan nuestros alumn@s?
  • Cuántas modalidades de alfabetización consideramos en la educación formal ? (la llamada alfabetización múltiple)
  • Cuánta importancia damos a la reflexión y a la resolución de problemas y el colaborar y co operar activamente con pares?

 Todas preguntas aun vigentes.

Dra Silvia Baeza


Cerebros colapsados: es hora de enfriar los cerebros

“La hora de enfriar los cerebros” es un momento especial de la jornada escolar donde buscaremos alejar la fatiga mental de los alumnos para que puedan continuar aprendiendo con alta motivación.

Cuando trabajamos duro en un asunto, concentrados, esforzándonos cognitivamente para resolver una situación, nuestra mente se fatiga . La fatiga mental aparece luego de un esfuerzo cognitivo sostenido en el tiempo. La mente nos pide hacer una pausa para relajarse, recuperar energía y así continuar. Cuando no escuchamos este pedido, la mente trabaja fatigada, con muchísimo esfuerzo y pocos resultados. En la escuela los niños se sienten muchas veces abrumados, agobiados y fatigados mentalmente por diversos motivos. Más allá de cual sea el motivo, lo importante es saber que si están fatigados mentalmente por más que insistamos por diferentes caminos, el niño no aprenderá. Necesitamos quitar la sensación de agobio, calmar la agitación mental, el aceleramiento, bajar la presión   y enfriar los cerebros-Los niños nos dan claras señales de sentirse fatigados mentalmente, muchas veces se quejan de cansancio, dolores de cabeza, vértigo, perturbaciones de la vista, hemorragias nasales, desgano o sobrexcitación.

Para garantizar el aprendizaje de todos los niños podemos incorporar en la rutina del aula, un momento especial “La Hora de enfriar los cerebros “ que tiene como objetivos combatir la fatiga mental, brindar pausas para la recuperación cognitiva y aumentar el bienestar emocional.

Estoy convencida que cuando ayudamos a los niños a estar en calma, logran relajar el cuerpo, centran la atención y el aprendizaje florece, aumenta y se expande. Lo contrario a la calma es el aceleramiento, la multitarea constante, la velocidad de reacción, el apuro y la prisa cotidiana, la ansiedad y el pesimismo. Los niños nunca aprenderán si viven apurados, en un caos de actividades constantes y con agendas hipercargadas. Los niños siempre aprenden y mejoran cuando sienten calma, presencia, orden, y pausas.

La Hora de enfriar los cerebros es el momento especial para ayudar a los niños a hacer una pausa, recuperar la calma, relajarse y aumentar su bienestar emocional.

Simples propuestas para realizar en el aula o en el patio de la escuela:

-Respirar para enfriar el cerebro

Una manera sencilla de enfriar el cerebro es invitar a los niños a suspender lo que están haciendo, y en silencio respirar profundamente varias veces. La respiración no solo induce a los niños a un estado de calma y relajación sino que ayuda a oxigenar el cerebro. La respiración enfría nuestros cerebros colapsados de información, estímulos, consignas y ruidos. La respiración inunda nuestra mente con el bálsamo de la serenidad. También podemos respirar escuchando una música tranquila o sonidos de la naturaleza.La influencia de la música en el cerebro según algunos investigadores radica en los patrones y el cronometraje. La música sinfónica e instrumental se utiliza en salas de hospitales, ante intervenciones quirúrgicas, en fábricas, en bibliotecas, y en otros ambientes, buscando según los casos, la relajación, la concentración, la memorización, la creatividad, el análisis. Todo esto que hace la música se debe a las ppm (pulsaciones por minuto), ya que cambian el estado del cerebro y lo hacen más receptivo.

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Reír para enfriar el cerebro

Albert Figueras, médico del Hospital Valle Hebrón de Barcelona, especialista en bienestar emocional, asegura que del mismo modo en que el cerebro segrega cortisol cuando sentimos estrés, se ha descubierto que existen otras hormonas capaces de relajarnos y producir una sensación de calma y bienestar. Entre ellas destaca la oxitocina, pero podemos inducir su fabricación de forma voluntaria a través de la risa.

Figueras insiste en que la risa puede ayudarnos a reducir el estrés, de hecho tenemos una tendencia natural a fijarnos en las caras sonrientes y su expresión se contagia fácilmente. Reírnos relaja la musculatura y permite estrechar vínculos con los que nos rodean. En un experimento se demostró que 60 minutos diarios de comedia televisiva podían reducir notablemente los niveles de cortisol (hormona presente en cuadros de estrés) en los espectadores. Todo esto nos impulsa a incorporar la risa como otra propuesta para enfriar los cerebros. Pidámosle a los niños participar de una ronda de chistes, o de compartir un video de bloopers, o mirar un capítulo de un dibujo animado que los invite a reír mucho.

Movernos para enfriar el cerebro

Hoy sabemos de los innumerables beneficios que tiene el hacer ejercicio para nuestra salud física, mental y emocional. Además, cada vez más estudios evidencian que la actividad física tiene una relación directa con la mejora del rendimiento cognitivo de los niños. Cuando un cerebro está colapsado, hacer ejercicio es una excelente idea. El ejercicio ayuda a liberar tensiones y mejora el manejo del estrés. Ayuda a combatir y mejorar los síntomas de la ansiedad y la depresión, y aumenta el entusiasmo y el optimismo.

El Dr. Fabrizio Mancini, médico quiropráctico, filántropo, conferencista bilingüe, y presidente emérito de Parker University en Dallas, Texas, nos alerta acerca de que los químicos que contienen los medicamentos antidepresivos que se dan para tratar la depresión en adultos y niños, son químicos que están en el cerebro. Por lo tanto hay que generarlos, y muchos se consiguen haciendo ejercicio.Por ejemplo, el ejercicio intenso aumenta la concentración de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina, la adrenalina y la noradrenalina. Algunos de estos neurotransmisores modulan procesos cognitivos como la consolidación de la memoria, sensación de bienestar y calma.

Al observar fatiga mental en los niños podemos invitarlos al patio a mover el cuerpo. Realizar estiramientos, caminar, trotar o bailar. Jugar una clásica mancha, o cola del zorro, son maneras de mover el cuerpo luego de haber permanecidos mucho tiempo sentados o sedentarios en el aula. Son movimientos y ejercicios que ayudan al cerebro a liberar tensiones, generan químicos responsables del bienestar. A su vez al ejercitar estamos llevando mayor oxígeno a todo el organismo, y en especial al cerebro, el cual se sentirá muy agradecido.

Cuando nos serenamos en el campo de visión se amplia, podemos ver recursos, personas, que antes por el apuro y la prisa no veíamos .Cuando nos serenamos la mente se aclara, el cerebro recupera oxígeno para conectar mejor las ideas, el cuerpo se relaja liberando tensión innecesaria, el ruido se apaga y el corazón se enciende con emociones tan luminosas como la calma, la alegría, y la confianza.

Incorporar en el aula la hora de enfriar los cerebros, es enseñarles a los niños a parar, descansar, recuperarse y seguir con más fuerza. Fuerza que les dará esa energía extra para sostenerse en tiempos agitados, fuerza que les devolverá la esperanza en el desaliento, fuerza que les recordará que no están solos y los animara a pedir ayuda, a buscar aliados y hacer equipo.

Lic. Mariana de Anquin

Psicopedagoga

Autora del libro "Niños brillantes. ¡Todos lo son!"


Bullying escolar

En el actual contexto educativo padres de familia, estudiantes, docentes, medios de comunicación y amplios sectores de la sociedad, manifiestan su preocupación ante el problema de la violencia escolar, fenómeno social que ha venido en aumento en los últimos años.

Creemos que no debemos obviar este tema en el momento actual ya que ocupa y preocupa mucho a quienes comparten contextos escolares y creen que este es un sitio idóneo desde donde enseñar a convivir a nuestros niños y jóvenes, a pesar de que no siempre es un contexto fácil para hacerlo.

Las formas de violencia tienen lugar en los espacios de la escuela o cercanos, tales como los pasillos, las aulas, el comedor, los baños, el gimnasio y los alrededores –calles o esquinas - de la institución con evidentes conductas de maltrato, intimidación, agresión verbal o física entre los mismos niños y jóvenes.

EL BULLYING….es

El acoso entre escolares, internacionalmente denominada “ bullying”, (Lowenstein, 1977; Olweus, 1978;), es una conducta de persecución e intimidación física y/o psicológica que realiza un alumno contra otro, al que escoge como víctima de repetidos ataques.  Un rasgo específico de estas relaciones es que el alumno agresor trata de forma tiránica a un compañero, al que hostiga, oprime y atemoriza repetidamente, hasta convertirlo en su víctima habitual. Los agresores o bullies suelen actuar movidos por el deseo de poder, de intimidar, dominar, aunque en ocasiones reconocen estar motivados por simple diversión o pasatiempo.

Se trata de un episodio persistente que puede durar semanas, meses e incluso años. Esta acción negativa o intencionada, sitúa a la víctima en una posición de la que difícilmente pueda escapar por sus propios medios. La continuidad de estas relaciones provocan en las víctimas efectos claramente negativos: ansiedad, descenso de la autoestima, cuadros depresivos y hasta concomitantes físicos que dificultan su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes (Olweus, 1983).

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Dado su carácter encubierto, a veces oculto para los docentes, se dificulta su detección temprana y además se acompaña del rechazo o negativa de otros alumnos el comentar esos sucesos con los docentes.

Si bien hoy han aumentado las investigaciones y estudios acerca de este tema, existe escaso conocimiento y muy escasa o casi ninguna reflexión escolar acerca de cómo afrontarlo en las escuelas. No hay políticas públicas que exijan a los colegios, un programa anti-bullying, como existen en otros países; es decir, un conjunto de medidas concretas que apunten a prevenir las acciones de intimidación, de agresión o violencia entre estudiantes y atender y realizar seguimientos de aquellos casos que lo requieran..

ALGUNOS INDICADORES PARA LA DETECCIÓN DEL BULLYING:

  • El clima de tensión permanente. Una de las señales de que en un grupo se está viviendo una situación de bullying es, o bien la tensión permanente que se vive en clase (acorde a la frecuencia de actitudes disruptivas), o bien lo que se conoce como calma tensa donde en un ambiente de aparente cordialidad se ve explícitamente cómo unos alumnos se ríen, se burlan o molestan a otro que cada vez intenta ocupar un menor espacio en la clase o en el patio, o que queda rezagado cuando se forman los grupos. La tensión suele explotar en el grupo por nimiedades y aumenta a medida que el día avanza. Es en este medio hostil cuando algunos docentes, prefieren hacer como si no pasara nada.
  • Alumnos que están frecuentemente implicados en los conflictos: Otra señal a tener en cuenta son los alumnos que se involucran a menudo en disputas, aunque el verdadero acosador no siempre es visible. Algunas veces se camufla en medio de un grupo de cuatro o cinco que se comportan como verdaderos matones, sin disimulos. En otros casos, el acosador aparece ante la mirada del docente como amigo de la víctima y la propia víctima llega por momentos a creerlo así. El doble juego del cabecilla puede hacer incluso que sus compañeros lo tengan bien considerado debido a que todo el grupo está convencido de que la víctima es dañada o molestada porque se lo merece. Este convencimiento grupal puede llevar a un acosador a mantener su estatus durante varios años, por lo que es indicado aplicar estrategias para determinar que es él y no otro el violento. En ocasiones, puede ser interesante hacer un seguimiento de quiénes son los que lo están implicados sólo de vez en cuando, pero que se mantienen a lo largo del tiempo.
  • Las ausencias reiteradas de la escuela. Cuando hay casos de bullying en las escuelas, es común que los alumnos acosados falten a clase. El control de las ausencias es muy importante para saber si en el aula hay situaciones de agresión permanente. La fobia a ir a clase y la necesidad de evitar la marginación o de hacer el ridículo frente a los compañeros son sólo algunas de las razones que llevan a un alumno a ausentarse del colegio. Pero estas ausencias no son los únicos detalles visibles, también hay cambios de humor, de conducta, un mayor nerviosismo y enfermedades fingidas.
  • ¿Qué espacios ocupan los alumnos en clase y en el recreo? Los chicos excluidos suelen estar  cerca de las esquinas del patio; en lugares apartados de los acosadores o en el primer banco en clase y suelen salir últimos o primeros cuando acaba la jornada. Es como si intentaran ocupar poco espacio, “pasar desapercibidos”

EL ROL DEL DOCENTE:

Es importante motivar a los docentes a que se sumen a una campaña para prevenir, atender y erradicar el bullying en las escuelas, puesto que este fenómeno crea un clima de temor y desconfianza que impacta directamente en los aprendizajes de los alumnos. Repetimos que no exclusivamente es el docente el único que debe preocuparse de esta situación, también los directivos, los alumnos, los padres, en fin, toda la comunidad educativa.

Sin embargo, al docente le corresponde un rol preferencial en prevenir y atender el bullying en el aula. Se debe considerar que, según estudios realizados, la mayoría de los estudiantes que son maltratados por uno de sus compañeros de curso declaran que, la casi totalidad de las amenazas se realizan dentro de las aulas. El bullying es un fenómeno que nos habla de intolerancia, discriminación, negación de la diversidad,  prejuicios, estereotipos, y altera seriamente el  clima escolar y áulico

La función del docente consistirá siempre y particularmente en estas situaciones , en enseñar a los estudiantes, técnicas de resolución de conflictos, asertividad y técnicas de habilidades sociales cuyo objetivo central será:

1) Mejorar la comunicación entre todos los miembros del grupo y con otros grupos/cursos.

2) Brindar técnicas de solución pacífica de los conflictos, a través del análisis de los problemas y la valoración de las mejores soluciones, sin emplear la violencia.

3) Permitir la expresión de cualquier evento grave en las relaciones entre los alumnos (ej: situaciones de acoso, intimidaciones, etc.).

4) Identificar a los presuntos responsables o autores de tales actos, y diseñar estrategias específicas y efectivas para anular su influencia negativa sobre el grupo de alumnos.

Extracto del libro "Nuevas familias, nuevos alumnos, nuevas escuelas" escrito por Silvia Baeza y Andrea Bertrán.

Publicado por Editorial Proyecto Cepa en 2013.

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¿Cómo favorecer la calma y la concentración en el aula?

Uno de los desafíos actuales es promover en el aula un ambiente de calma, que favorezca la concentración de los alumnos y que permita aprender en un clima ameno. Los docentes se quejan de que a los alumnos les cuesta concentrarse y que esto trae como consecuencia, entre otras cosas, dificultades de conducta y de relación entre los alumnos. El aburrimiento, el cansancio, las conductas impulsivas, van de la mano de la falta de atención y concentración. Las dificultades de atención, también conllevan dificultades en el aprendizaje, ya que la atención es uno de los requisitos básicos para aprender.

¿Qué podemos hacer para favorecer la concentración de los alumnos?¿ la atención puede entrenarse?¿en qué medida se relaciona la concentración con el bienestar emocional?

La práctica de la respiración conciente es un buen método para favorecer la concentración en los alumnos, y es una manera muy simple y concreta de entrenarla. Realizar en el aula ejercicios de respiración conciente de modo sistemático, puede ser una manera de que los alumnos aumenten el rendimiento académico y disminuyan los conflictos.

¿A qué nos referimos con RESPIRACIÓN CONCIENTE? Al hecho de prestar atención a la respiración por unos instantes, a hacer conciente un hecho mecánico como el de la respiración. Si nos concentramos por unos instantes en la respiración, logramos que la mente se calme y que se frene el desfile de pensamientos: “ si pienso en la respiración, no puedo pensar en otra cosa”.

Hay ejercicios muy simples que ayudan a hacer conciente la respiración, y que le agregan ciertas variantes o visualizaciones, que favorecen la toma de conciencia y la concentración. Si diariamente practicamos con nuestros alumnos por unos minutos, la respiración conciente en el aula, vamos a estar favoreciendo al calma, promoviendo un mayor bienestar emocional y entrenando la concentración.

Algunos de estos ejercicios pueden ser:

  1. Concentrarse en la respiración
  • Sentados, pies apoyados en el suelo, columna recta, hombros relajados.
  • Concentrarse en la respiración, centrarse en el aire fresco que se siente al inspirar y en el aire cálido al exhalar.

Si vienen pensamientos a tu cabeza, saludarlos y dejarlos pasar y volver a centrarse en la respiración

  1. Respiración del corazón radiante
  • Sentados, pies apoyados en el suelo, columna recta, hombros relajados.
  • Al inspirar, nos imaginamos que un rayo de luz dorada fluye hacia adentro y llena nuestro corazón, el centro del pecho.
  • Al exhalar, la luz se irradia desde el corazón hacia todas las direcciones.
  1. 5-2-5
  • Sentados, pies apoyados en el suelo, columna recta, hombros relajados.
  • Inspirar por la nariz contando hasta cinco
  • Retener la respiración contando hasta dos
  • Exhalar por la boca contando hasta cinco.
  • Repetir varias veces hasta relajarse.
  1. La flor
  • Sentados, pies apoyados en el suelo, columna recta, hombros relajados.
  • Imaginar que estás oliendo una flor
  • Para sentir su perfume, lo inspiramos por la nariz, lo más lentamente posible.
  • Al exhalar, le devolvemos el perfume a la flor con mayor lentitud aún.
  1. La ola del mar
  • Sentados, pies apoyados en el suelo, columna recta, hombros relajados.
  • Al inspirar, imaginar que la ola del mar viene a mis pies y los cubre de agua a temperatura agradable.
  • Al exhalar, imaginar que la ola se vuelve al mar.

Como habrán observado, son ejercicios muy simples, que pueden realizarse fácilmente en el aula. Al principio puede ser que a los alumnos les resulte extraño y que les cueste alcanzar el silencio y la calma necesaria para llevarlos a cabo. Como en todo aprendizaje, será necesario repetir hasta lograr que los alumnos se apropien y puedan comprobar en ellos mismos los beneficios de hacer estos ejercicios regularmente.

Se puede destinar un momento de la jornada escolar a hacerlos, por ejemplo al volver del recreo, al promediar el día, al volver de educación física, etc. Es recomendable que se instale como una rutina diaria y que luego se refuerce cuando se necesita, por ejemplo antes de un examen.

Practicar este tipo de ejercicios no sólo mejora la concentración, lo cual influye directamente en el rendimiento académico, sino que también, promueve un mayor bienestar emocional y por lo tanto previene conductas agresivas.

Es importante que el maestro, también haga los ejercicios junto a sus alumnos y que pueda comprobar los beneficios en él mismo.

Anímense a probar y verán el poder de la respiración!!

Lic. María Cecilia Marino

Ejercicios extraídos de AGENDA EMOCIONAL, EDITORIAL PROYECTO CEPA

Agenda


¿Cómo enseñar a resolver conflictos interpersonales?

En el maravilloso camino del paso de la niñez a la adolescencia, los amigos y compañeros se convierten en personas muy significativas en nuestras vidas. La convivencia con otros está llena de oportunidades de interactuar y por lo tanto de tener conflictos con los demás. Frente a éstos, los chicos suelen hacer lo que saben o lo que pueden. Algunos prefieren pasarlo por alto aunque para ellos sea un problema importante y por lo tanto se van llenando de bronca contra el amigo hasta que finalmente “explotan” todos esos sentimientos en la situación menos pensada, dejando una herida en la relación. Esto es muy común en los chicos y adultos más tímidos o inseguros, que temen perder el afecto del otro si dicen lo que les pasa o quieren evitar que el otro se enoje. Otros chicos responden ante todos los conflictos como si fueran gravísimos, se enojan de manera desmedida y actúan con agresión, peleando, insultando o pegando, con lo que no sólo no solucionan el problema sino que además pierden amigos. Algunos, recurren enseguida al adulto (padres o maestro) para que les diga que tienen que hacer (¡qué tentación para nosotros!) o para poner en evidencia al amigo o al hermano. Otros, los menos, saben cómo resolver los conflictos interpersonales dialogando, poniéndose en el lugar del otro y haciéndose escuchar con asertividad, buscando acuerdos, negociando soluciones que los acercan y fortalecen la amistad.

Como sabemos, las habilidades sociales son conductas aprendidas principalmente a partir de los modelos que los adultos significativos les ofrecemos a nuestros chicos en el día a día. Lo bueno es que siempre estamos a tiempo de enseñar y proponer nuevos modelos. Los chicos son más felices cuando cuentan con un repertorio simple pero variado de recursos y estrategias para solucionar sus conflictos interpersonales.

Consideramos fundamental el hecho de que se dedique en la escuela un tiempo programado para enseñar sobre estos temas, a través de propuestas como las que presentamos en este artículo y de otras similares, que promuevan la reflexión y el aprendizaje de habilidades sociales y emocionales.

Como ejemplo les dejamos esta actividad cuyo objetivo es ayudar a los chicos a reflexionar acerca de los conflictos que se presentan en su vida social, poder ponderar su importancia o “tamaño” y elegir en función de esto algún camino para resolverlo paulatinamente de manera autónoma.

Actividad recomendada para chicos de 9 a 11 años

Primer momento: Se les presenta a los alumnos la idea de conflicto como algo esperable en las relaciones humanas y se dan ejemplos:

 

Es esperable que entre las personas haya situaciones de conflicto. Entre los chicos y las chicas de tu edad también es muy común que haya problemas

 

Algunos chicos me contaron los conflictos que suelen tener con sus compañeros y amigos. Estos son algunos ejemplos

 

  • No me prestan los útiles cuando pido.
  • Cuando quiero jugar me dicen que ya son muchos, que no puedo.
  • Me empujan en la fila o en las escaleras.
  • Me sacan los útiles sin pedirme permiso y no me los devuelven.
  • Se burlan de mí porque… uso aparatos, soy muy alto/a, me cuesta leer, saco muy buenas notas, por la ropa o las zapatillas que uso, porque me cuestan los deportes, soy flaca/o o gorda/o, porque dicen que hablo”raro”, porque mi acento es de otro país,uso anteojos, corro lento , etc.
  • Cuando me acerco a un grupito me ignoran a propósito.
  • Me desaparecen mis cosas (útiles, libros, carpetas, uniforme, la mochila) y después aparecen rotas.
  • Me critican.
  • Al pasar por mi banco un compañero sin querer tira mi cartuchera.
  • Se ríen de mis preguntas o comentarios en clase.
  • Cuando hablo hacen caras o suspiran de manera despectiva.
  • Me pegan.
  • Me exigen que les dé la plata que llevo o la merienda.
  • Al entrar al aula me pisan sin querer.
  • Me amenazan para que no cuente a mis padres y maestros lo que me está pasando.
  • Dicen mentiras sobre mí y las suben a las redes sociales.
  • Me mandan mensajes de texto con insultos o cargadas.
  • Me exigen que les dé la tarea hecha o que les permita copiarse en las pruebas.
  • Para poder participar de un grupo tengo que regalarles alguna cosa (como mi merienda, o figuritas) o hacerles favores (como la tarea, llevarles la mochila, ordenar sus carpetas, etc)
  • En el recreo nadie quiere jugar conmigo y me dejan afuera a propósito.
  • Organizan programas como ir al cine frente a mí y no me invitan.
  • Me insultan sin motivo

Segundo momento: Se promueve la reflexión sobre sus propios conflictos, aquellos con los que se encuentran en forma cotidiana

 

Seguramente a vos se te ocurren otras situaciones que te sucedieron a vos o a tus amigos.

Hacé una lista de los conflictos que tuviste estos últimos meses con tus compañeros y amigos

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Tercer momento: Se promueve la reflexión personal acerca del “tamaño” de los problemas con el objetivo de encontrar la forma más adecuada de solucionarlo

Si leen con atención las dos listas de conflictos van a descubrir que no todos los problemas son igual de importantes o de graves.

 

Podemos decir que los conflictos “son como los pañales”… porque vienen en diferentes tamaños:

pequeño - mediano y grande.

Cuando tenemos un conflicto interpersonal es mejor que nos preguntemos qué tamaño tiene ese problema para nosotros para elegir después la manera más conveniente de solucionarlo.

 

Volvé a leer las listas de conflictos escribí al lado de cada ejemplo:

 

-una P para los conflictos pequeños

- una M para los medianos

- o una G para los grandes

Cuarto paso: Se promueve la comparación de puntos de vista con otros compañeros para ayudar a tomar conciencia que no todos ponderamos los conflictos de la misma manera

Para hacer en parejas o en grupos: comparen lo que anotaron y expliquen por qué para ustedes cada uno de esos conflictos es P, M, o G.

 

Para reflexionar:

Es muy posible que todos hayan estado de acuerdo rápidamente en algunos de los ejemplos y en otros no. Esto es esperable porque por distintas razones que tienen que ver con nuestra forma de ser, con nuestra historia personal y familiar y hasta con el hecho de ser varón o mujer, podemos darle distinta importancia a un mismo problema. ¡Es muy importante recordar que quizás

lo que para mí es un problema pequeño para mi amigo es más importante!

 

Del libro: NO QUIERO PELEAR

Autora: María Cecilia Sosa Cabrios

Editorial Proyecto Cepa

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Proyecto "convivencia y aprendizaje"

El siguiente artículo fue escrito por la Lic. Virginia Silva para difundir las actividades que se realizaron de 4to a 7mo grado de su colegio como parte del programa "Convivencia y aprendizaje" (*1) en el cual ella participa como psicopedagoga. La actividad consistió en una hora cátedra semanal brindando aportes de educación emocional para los alumnos. La institución en la que se llevó a cabo dicho proyecto es el colegio Bami Marc Chagall ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Durante la escolaridad en el nivel primario, nuestros alumnos transitan el maravilloso camino del paso de la niñez a la adolescencia, donde los amigos y compañeros se convierten en personas muy significativas.

Es en la escuela donde se posibilita la convivencia con pares, es donde se ponen en juego múltiples experiencias, accediendo de esta manera a interactuar con otros y por lo tanto de tener posibles conflictos con los demás.

Cuando en nuestra institución educativa hablamos de “conflictos”, lo hacemos desde los aportes de Ma. Ángeles Prados (*2), (n.d.): “ …. el conflicto es confrontación de ideas, creencias y valores, opiniones, estilos de vida, pautas de comportamiento, etc. , que en una sociedad democrática que se rige por el diálogo y la tolerancia, encuentran su espacio y ámbito de expresión”.

Entendemos así en nuestro shule, que el conflicto forma parte de la propia naturaleza del ser humano. Está presente en un sin fin de situaciones cotidianas de nuestras vidas, razón por la cual está siempre latente en el ambiente escolar. Todo conflicto nos ayuda a madurar y desarrollarnos como personas, porque tenemos que poner en marcha una serie de mecanismos que nos permitan actuar de una manera positiva y no agresiva.

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Es preciso entonces estimular las destrezas adecuadas para educar a los niños en la resolución de conflictos de una forma pro social, aportando nuevas alternativas a la solución de problemas y generando situaciones de aprendizajes significativos tanto dentro como fuera del salón de clases.

Frente a las relaciones entre pares, ellos suelen hacer lo que saben o lo que pueden. Ante esto a través de un espacio escolar formal de “Convivencia y Aprendizaje”, ayudamos a nuestros alumnos desde 4* a 7* grado a reflexionar acerca de las vivencias y conflictos que surgen en su vida social, proponiendo diversas estrategias a través de la “Educación Emocional” (*3).

La Educación Emocional nos permite adquirir una mayor conciencia de las emociones, los pensamientos y la forma en que ambos se relacionan. Esta propuesta nos facilita poder proporcionarle al alumno un mayor conocimiento de sí mismo y de los demás, favoreciendo el desarrollo integral de ellos y armonizando los componentes cognitivos y afectivos.

De esta manera, se facilita el descubrimiento de los efectos que produce su comportamiento tanto en el área personal, como en la interacción social (compañeros, docentes, personas en general, entorno familiar) posibilitando el propio crecimiento, el cual ayudará a la resolución de problemas, a la toma de decisiones,  y en las relaciones interpersonales.

Nuestros objetivos primordiales son “hablar hasta entenderse, reconocer y respetar tanto las  propias emociones como las de los demás, las necesidades y dificultades, para propiciar un clima armonioso”.

La Metodología de Trabajo es a través de Talleres con propuestas que consisten en juegos y ejercicios acordes a la edad de cada grado, realizando actividades escritas y plásticas, juegos de simulación o dramatización, actuación de roles, elaboración de cuentos e historias y principalmente reflexiones grupales junto a las docentes.

Centramos nuestras intervenciones a través de diversos ejes, como el del Desarrollo Personal (Auto-aceptación), Desarrollo Emotivo (Emociones), Desarrollo Cognitivo y Conductual (Creencias y Conductas) y Desarrollo Social (Relaciones interpersonales y resolución de conflictos). El abordaje de  estos ejes permite a cada alumno explorar y reconocer sus pensamientos, emociones positivas y negativas, sus propias conductas, como así también las de los demás.

Desde “Convivencia y Aprendizaje” y a través de una educación emocional, promovemos y enseñamos en “Bami Marc Chagall” nuevos modelos de convivencia, ayudamos a nuestros alumnos a incorporar conductas que los protejan, que les permitan afrontar y superar obstáculos y así posibilitamos a que cuenten con recursos y estrategias para fortalecer positivamente sus vínculos.

Lic. Virginia Silva (4*)

Psicopedagoga

(*1) Artículo de la Revista Escolar “Kol Bet Am” 2013, de la Escuela “Bami Marc Chagall”, CABA. www.bamimarcchagall.edu.ar

(*2) Prados, Ma. Ángeles, (n.d.). Los conflictos en el Aula, (versión digital). Psicopedagogía.com obtenido el 15 de abril de 2009 de: www.psicopedagogía.com/articulos/?articulo=398-

(*3).Aportes a través de capacitaciones en CEPA “Clima Emocional Positivo en el Aula”- www.proyectocepa.com

(4*) Co-Coordinadora Equipo Encontrar : facebook.com/encontrar.educacion.emocional – www.encontraremocional.com