La educación emocional tiene dos grandes objetivos: el desarrollo de competencias emocionales en todas las personas y crear climas emocionales favorables al bienestar. En general se han tratado mucho más las competencias emocionales y en cambio se ha olvidado bastante la dimensión grupal (clima emocional). Por esto,aprovechando la oportunidad que nos brinda CEPA (Clima Emocional Positivo en el Aula), consideramos oportuno insistir en su importancia.

En cualquier contexto se genera un clima emocional. Si nos centramos en el contexto educativo se puede distinguir entre el clima emocional de aula y de centro. Aquí nos interesa hablar del primero.El clima emocional de aula se refiere al contexto o ambiente que se genera dentro de las cuatro paredes en que se imparte una clase y que favorece o dificulta el proceso educativo. El mejor clima será aquel que nos permita conseguir los objetivos educativos en un marco de relaciones cordiales.El clima de aula o de clase es por tanto la situación o ambiente que se crea en una situación docente y puede ser diferente para cada una de las asignaturas, que se imparten en una misma aula, con un mismo grupo de alumnos, pero con profesores distintos.

El clima de clase no se refiere a un momento dado, sino que es de manera más o menos permanente, a partir de la interacción de las características físicas del lugar, de las características del alumnado, del docente, la materia, las estrategias y las del propio centro que influyen en los resultados educativos del alumnado.

El clima de clase es una cualidad que se alcanza cuando los distintos elementos que hay en ella llevan un cierto tiempo en interacción. Es lo suficientemente estable como para averiguar cómo es, pero al mismo tiempo puede variarse si se modifican algunos de los parámetros que lo configuran.

El clima no es una sola variable o característica, sino el resultado de la interacción de variables provenientes del alumnado, el profesorado, la materia, las estrategias metodológicas, la propia clase y el centro. Por ello se considera que el clima es un constructo, una macro variable, compleja y no directamente observable sino que se infiere a partir de considerar otras variables más simples o dimensiones.contagio emocional 2

Si sabemos cuál es el clima más adecuado para la educación y podemos saber cuál es el que tenemos en nuestra clase, estamos en condiciones de mejorarlo y favorecer así mejores procesos y resultados educativos mejorando de este modo nuestra tarea profesional.

El contagio emocional tiene mucho que ver con el clima emocional. El contagio es la transmisión directa de una emoción de una persona a otra. Las emociones se expanden como si de un virus se tratase. Lo cual puede suceder tanto en las relaciones interpersonales como intragrupales. Algunos autores hablan de tono afectivo de grupo para referirse a este fenómeno, que consiste básicamente en reacciones afectivas homogéneas dentro de un grupo. Esto se observa, por ejemplo, en un concierto de rock Bruce Springsteen, donde se produce un contagio emocional en prácticamente todos los asistentes.

En el lenguaje coloquial a veces se dice «me has contagiado tu estado de ánimo», ya sea positivo o negativo.Un ejemplo de contagio emocional se da cuando alguien explica un chiste y el hecho de que uno ría, o no, depende de si percibe que los demás lo encuentran divertido. Es decir, se puede producir o no el contagio.

El contagio emocional está influido por el tipo de vínculos interpersonales y por las relaciones de poder. Es más probable que nos sintamos contagiados por las emociones de personas con las cuales mantenemos unos vínculos afectivos próximos y satisfactorios, que no con personas desconocidas o con la cuales mantenemos relaciones lejanas o conflictivas.

Respecto al poder, la persona que se percibe como superior en una relación es la que contagia a la que se percibe como inferior. Esto se debe en parte porque se percibe que la persona superior tiene recursos para hacer que nuestras vidas sean mejores o peores. Y como consecuencia se produce una predisposición por parte de la persona que se percibe como inferior a comportarse de tal forma que satisfaga las expectativas de la persona que se percibe como superior.

De todas formas, el contagio emocional en general es bidireccional. Una persona influye en otra y la emoción de ésta repercute en la primera. Esto sucede sobretodo en un tipo de relaciones caracterizadas por la igualdad.

Dado que el contagio es bidireccional, debo ser consciente en todo momento de lo que me puede contagiar. ¿Me quiero contagiar de las emociones que me transmite esta persona? ¿De qué no estoy dispuesto a dejarme contagiar?

Pero no solamente tengo que pensar y decidir sobre las emociones de las cuales me voy a dejar contagiar y cuáles no. Sino que también tengo que decidir sobre ¿qué emociones me propongo contagiar en mi entorno? ¿Ira, odio, ansiedad, angustia, y contribuir al malestar? ¿O más bien emociones positivas como por ejemplo reconocimiento, respeto, agradecimiento, humor, alegría, amor y bienestar?

Todos decidimos en todo momento, aunque muchas veces de forma inconsciente, sobre qué emociones nos dejamos contagiar y sobre cuáles estamos contribuyendo a contagiar. De esta forma se van creando los climas emocionales con la participación de las personas implicadas.

Rafael Bisquerra

 

Bibliografía para saber más

Bisquerra, R. (2009). Psicopedagogía de las emociones. Madrid: Síntesis.

Bisquerra, R. (2012). Orientación, tutoría y educación emocional. Madrid: Síntesis.

Bisquerra, R., Pérez-González, J. C., y García Navarro, E. (2015). Inteligencia emocional en la educación. Madrid: Síntesis.

Hatfield, E. , Cacioppo, J. L., Raspón R. L. (1994). EmotionalContagion. Studies in emotionand social interactions. Cambridge: Cambridge University Press.

Martínez Múñoz, M. (2000). Programa de orientación del clima de clase. En M. Alvarez y R. Bisquerra, Manual de Orientación y tutoría. Barcelona: Praxis.