En los momentos en los que el cansancio y el vano recurso de la queja parecen instalarse y ganar la partida, es necesario encontrar recursos y estrategias para mirar nuestros contextos con lentes que capten lo mejor de cada uno, abriendo así posibilidades y construyendo las bases de la confianza, la motivación y la consecuente superación de dificultades.

Educar en positivo sugiere alentar e impulsar creando vínculos que permitan que cada persona conozca y llegue a descubrir su propia manera de desplegar su potencial y convertirse en la “mejor versión” de sí mismo. Desde nuestra fisiología cerebral contamos con valiosas herramientas -indispensables de conocer, entrenar y transmitir- para llegar a tal fin.

Los aportes desde la PNL -programación neurolingüística- fundamentados desde las neurociencias, nos abren una nueva perspectiva a todos los que tenemos el privilegio de acompañar el crecimiento de otras personas. Estas disciplinas nos enriquecen con conceptos que contribuyen al desarrollo del autoconocimiento acerca de las fortalezas y dificultades que podemos encontrar a la hora de adquirir nuevos aprendizajes, de comunicarnos y de relacionarnos unos con otros y con nosotros mismos. Además, nos invitan a mantener la mirada y los oídos atentos hacia nuestros interlocutores, para poder responder efectivamente al gran desafío de poder darle o pedirle a cada uno lo que necesite.

Educar en positivo es acotar brechas entre personas, preguntar y repreguntarse, transitar con entusiasmo nuevos caminos, divertirse, apasionarse con reveladores descubrimientos, sorprenderse, emocionarse, celebrar la esencia de cada uno.

Educar en positivo es abrazar la educación integral que todo ser humano merece.

Lic. Silvina Fernandes

Autora del libro «Educación en positivo», Editorial Proyecto CEPA