Los docentes tenemos un papel fundamental en la vida de las personas. Podemos sanar o enfermar. Muchos de nosotros podemos dar testimonio de docentes que han sido muy importantes en nuestra vida porque nos ayudaron a crecer como personas y de otros que nos han dejado experiencias amargas.

Un docente puede sanar cuando ayuda a sus alumnos a encontrar sus fortalezas y a plantearse sueños. También cuando enseña que todos pueden aprender, a distintos ritmos y de distintas maneras y cuando valora la conexión personal con sus alumnos. Por el contrario, un docente puede enfermar cuando contagia desmotivación, desgano, apatía y falta de pasión. También cuando descalifica y desvaloriza a sus alumnos.

La docencia es una profesión maravillosa, porque trabaja con la mente y con el corazón de las personas, y según como la vivamos puede transformarse en una pesada carga. ¿Cuáles pueden ser los efectos secundarios de la tarea docente? ¿Qué cosas sería necesario evitar y de cuáles regular la dosis? ¿A qué  debemos estar atentos para evitar efectos no deseados? Estas preguntas pueden guiarnos hacia la búsqueda de conductas, hábitos y prácticas saludables.

Entre los aspectos a evitar, podemos mencionar las lecturas simplistas de la realidad que sólo tienden a buscar culpables y leer los hechos de manera aislada sin atender el contexto ni los vínculos propios de cada situación.  La falta de respeto y el maltrato. El pesimismo, la queja y la victimización.

Entre los aspectos que será necesario regular para evitar sobredosis, podemos mencionar la omnipotencia, entendiendo la importancia de considerar los límites del rol sin renunciar a hacer todo lo que está a nuestro alcance. Otro aspecto a regular son las expectativas desajustadas, que nos impiden conectar con alumnos y grupos reales y no ideales. Otro aspecto a tener en cuenta es evitar la sobredosis de escuela. Todas las profesiones y más aún la docencia, necesitan nutrirse en otros ámbitos, con otras actividades que resulten enriquecedoras para las personas. Desarrollar hobbies, participar de actividades culturales, disfrutar de la lectura, tener actividades sociales satisfactorias, etc. En definitiva, hacer cosas para nuestro bienestar físico y mental para enriquecer nuestro ser personal y por lo tanto profesional. Es fundamental, contar con espacios de nutrición física, espiritual y emocional.

Todas las profesiones tienen el potencial de causar efectos secundarios, dependerá de nosotros estar atentos a las señales para evitar consecuencias más graves.

 

Lic. María Cecilia Marino

 

Próximo curso sobre este tema: “Habilidades emocionales de los docentes. ¿Cómo ser docente y no morir en el intento?”

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