“No vemos que no vemos…”

                                                             Heinz Von Foester

“La educación está en crisis” se escucha con fuerza, referidas a temas de educación general. Obviamente en directa resonancia con lo psicopedagógico y lo docente. Se trata desde mi punto de vista, de una idealización del pasado de la educación argentina, que como suele suceder, se basa en medias verdades. Miradas desde el catastrofismo y la frustración encuentran “culpables” sea a los gobiernos o a la educación, a los docentes o directivos (su ausencia o falla) de males diversos dando origen a mitos/creencias sobre las que vale la pena reflexionar en este comienzo de año:

Veamos algunos mitos:

La educación puede reparar la justicia social, lograr igualdad, compensar diversos déficits ajenos a ella misma. Sin embargo, en sociedades muy polarizadas como la nuestra, la realidad muestra que la escuela tiende más bien a reproducir estas diferencias, aun cuando el objetivo declarado sea la ampliación de derechos y la igualdad social. (Tiramonti 2015)

La escuela puede socializar en mejores valores que los predominantes en la sociedad: Otra ilusión tampoco sostenible, pues la escuela socializa en los valores de los grupos familiares y de cada comunidad educativa de sus alumnos. La escuela – y otros sistemas sociales– son más bien la caja de resonancia de lo que ocurre en la sociedad más amplia.

Otro mito muy vigente que se refuerza a veces desde discursos tal como es el de “los maestros de antes eran mejores que los de ahora” (o bien los maestros son malos o no quieren actualizarse – trabajan poco, tienen 3 meses de vacaciones, etc) en relación a una etapa idílica de oro de la educación anterior . Sin negar falencias reales hay que agregar que hoy los maestros tienen una larga formación, mucho mayor que antes y  discutible por cierto… Se actualizan en una gran mayoría y además manejan más y mejor las TICS. Lo que sí han sufrido es una notable descalificación profesional y de status social. Aquella autoridad docente de “origen” hoy es una autoridad docente “de ejercicio”. Los maestros son cuestionados en su legitimidad que debe ser demostrada y conquistada cada día, (“en la cancha” dicen los mismos chicos ) frente a alumnos y padres que son también radicalmente diferentes a los de décadas anteriores.

Otro mito es aquel que plantea que los alumnos de escuela secundaria, sobre todo, se aburren en ella y no les interesa nada. Desde mi perspectiva lo que se ha agrandado es la brecha generacional entre jóvenes y adultos y hay un desacople o desajuste evidente entre el modo en que jóvenes y adultos entienden la escuela. Sin embargo, lo que muchos de los últimos estudios muestran hoy, es que los adolescentes aprecian la sociabilidad que se genera en ella: aprender a estar con otros, a convivir, a compartir espacios a encontrarse con otros diferentes (Nuñez P 2015) y no exclusivamente los contenidos, a los que pueden acceder por distintos caminos y con modalidades más ágiles, divertidas, más rápidas que las propuestas escolares.

Y así se suceden muchos otros mitos (hay educación de menor calidad pero hay más inclusión social) que nuestra profesión, tan íntimamente ligada a ella, necesita revisar evitando la tendencia a la simplificación, la linealidad y el cortoplacismo ya que son obstáculos significativos para abordar los nuevos desafíos educativos.

Los  “Alumnos siglo XXI o alumnos WI FI” como los hemos llamado en otros trabajos, nos llevan a dejar planteadas varias preguntas que van respondiéndose en el camino de cada año escolar.

TIC

Recapitulo algunas de aquellas preguntas:

  • cuáles son los nuevos saberes necesarios para desarrollarse en esta sociedad de la información?
  • qué desacoples o dislocamientos produce una escuela que permanece estática frente a la fugacidad y la velocidad del tiempo actual,
  • qué lugar ocupa la familia que se conecta poco y mal con ella y un contexto que separa/ segrega / discrimina y excluye a unos y sobre estimula a otros?
  • A qué llamamos hoy aprender?
  • Qué es un buen aprendizaje? ¿Cuáles son sus indicadores? ¿Cómo se define su calidad? Cómo evaluamos?
  • Qué redes intersistémicas es necesario activar?
  • Desde dónde?
  • Qué lugar profesional nos corresponde a cada uno de nosotros?
  • Cuáles son los nuevos educadores? (la calle/ la ciudad, las redes?)

 Mas y mas preguntas:

  • todos pueden / deben aprender? Solo algunos? Quiénes?
  • Separados?… por edades homogéneas? En un mismo sitio? Con contenidos homogéneos?
  • Qué contenidos son más importantes? Las artes deberían tener otro lugar / alguno/ ninguno? en los aprendizajes
  • Quiénes podrán evaluar y desde qué parámetros los aprendizajes?

No están ausentes las familias en este planteo, ya que en mi cosmovisión son interdependientes y se interrelacionan fuertemente entre sí – el que llamo desde hace años: el puente familia escuela- y a su vez con los medios de comunicación y el contexto socio- político e histórico más amplio.

Familias

Diferentes configuraciones y dinámicas familiares, que en su relación con los medios también han generado nuevas formas de sociabilidad desafían los límites tradicionales. Nuevas dinámicas, estilos y modelos familiares se caracterizan por elecciones, alianzas, y conflictos que producen alternativamente actividades compartidas de intercambio, arbitraje, negociaciones, control y prohibición.

Hoy la cotidianeidad familiar, está signada por reglas en torno a las varias pantallas, no obstante con características y valoraciones diferentes para las distintas edades y distintos niveles socio económicos. Se destacan los usos de las computadoras, los CD, los videos, el Chat,el Twitter, los celulares—smartphones– y otras tecnologías que ya han ingresado, para quedarse, en las familias y han puesto en evidencia un borramiento de jerarquías, de asimetrías referidas a la capacidad y comprensión de uso. La transferencia de conocimientos se ha invertido de hijos a padres y los jóvenes prescinden de los adultos para su uso, ya que el intercambio se da básicamente con pares.

El tema sigue abriendo cada vez más preguntas, que si son honesta y seriamente repensadas, son fecundos hitos para caminar hacia logros en lugar de solo críticas o quejas que en nada ayudan a solucionar los problemas

Como síntesis y solo abordando algunos aspectos, a mi criterio importantes, y muy necesarios en este año que será intenso dejo como in-conclusión:

IN conclusiones:

  • La importancia de la alfabetización emocional como me gusta llamarla, poco tomada en cuenta por el contexto escolar, y, creo yo, tan estrechamente conectada con algunos de los temas que hoy nos preocupan y nos ocupan en las escuelas ( violencia –maltrato- bullying- convivencia-) y, que afectan directamente los aprendizajes.
  • ¿ en qué son diferentes estos alumnos escolarizados de lo que nuestras representaciones mentales/ sociales, históricas, suponen?
  • Cuántas de las características del mundo contemporáneo extra escolar han ingresado al mundo de la educación?
  • Acompañamos las nuevas “maneras de estar juntos “ que hoy adoptan nuestros alumn@s?
  • Cuántas modalidades de alfabetización consideramos en la educación formal ? (la llamada alfabetización múltiple)
  • Cuánta importancia damos a la reflexión y a la resolución de problemas y el colaborar y co operar activamente con pares?

 Todas preguntas aun vigentes.

Dra Silvia Baeza