La respiración es una amiga que me acompaña siempre y me permite darme cuenta de cómo está mi cuerpo y de que emociones estoy sintiendo. Cuando estoy asustado, mi respiración es rápida y corta. En cambio, cuando estoy tranquilo, es profunda y lenta.

Estar atento a la respiración nos permite relajarnos y concentrarnos en nosotros mismos y en lo que hacemos. Escuchar nuestra respiración, nos da tranquilidad y bienestar.

Se pueden hacer estas prácticas siempre que necesitemos serenarnos o simplemente para sentirnos bien.

Les compartimos a continuación una práctica sencilla y poderosa:

 

Respiración del corazón radiante

  • Sentados, pies apoyados en el suelo, columna recta, hombros relajados.
  • Al inspirar, nos imaginamos que un rayo de luz dorada fluye hacia adentro y llena nuestro corazón, el centro del pecho.
  • Al exhalar, la luz se irradia desde el corazón hacia todas las direcciones.

Extraída del libro-agenda CALMA TU CABEZA, (y tu cuerpo) 40 propuestas sencillas para la escuela y para la vida de Editorial Proyecto Cepa.

Ilustración: @jopidibuja (Facebook)