¿Se han preguntado alguna vez qué es lo que sucede dentro de la cabeza de sus alumnos? ¿Cuál es el proceso de pensamiento de sus alumnos? El modelo de Pensamiento Visible les permite ‘ver’ cómo piensan sus alumnos y crear una cultura de pensamiento en sus clases.

Entendemos mejor aquello que vemos y oímos. Miramos, observamos, escuchamos y construimos a partir de ello. El proceso de cómo pensamos es por lo general invisible. Algunas veces, las menos, las personas explican sus ideas, el proceso que sustenta una conclusión, pero la mayoría de las veces esto no sucede así. Generalmente todo el proceso de pensamiento sucede dentro de nuestros cerebros y no se ‘ve’.
Pensamiento Visible es el resultado de una investigación llevada a cabo por Harvard University que propone el desarrollo del pensamiento profundo a la par de habilidades significativas de observación.

Las personas no piensan en profundidad simplemente porque no encuentran la oportunidad o no sienten que sea importante ahondar en las ideas. Lo que Pensamiento Visible se propone entonces es crear una disposición activa hacia el pensamiento profundo y visible para todos que permita crear culturas de pensamiento.

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Pero ¿cómo hacer visible el pensamiento de nuestros alumnos? A través de unas sencillas o mini estrategias llamadas Rutinas de Pensamiento
Las rutinas de pensamiento son sencillas estrategias que hacen del pensamiento algo valorado. Las rutinas pueden ser un set de preguntas, una secuencia de pasos. Estas mini estrategias se convierten en rutinas con el uso reiterativo y su correspondiente documentación. Las rutinas de pensamiento nos ayudan a entender situaciones de la vida diaria, a decodificar información, a tomar decisiones, a manejarnos interpersonalmente, a encarar problemas o situaciones de un modo creativo.

Cada rutina:
 Tiene un fin orientado a una forma de pensar específica
 Se utiliza una y otra vez
 Consta de unos pocos pasos
 Es fácil de aprender y de enseñar
 Puede utilizarse en diferentes contextos
 Puede ser utilizada en forma individual o en grupos

Las rutinas son flexibles, pueden combinarse unas con otras, modificarse situacionalmente, son generativas, son visualmente atractivas. Un aula o un espacio cualquiera donde se valore el pensamiento debe necesariamente hacerlo explícito. Por eso es tan importante que el proceso de pensamiento de los alumnos se vea en los pasillos, dentro del aula, en sus cuadernos. El alumno debe estar rodeado de ‘pensamiento’ y de ayudas visuales que lo motiven a pensar.

El lenguaje que utilizamos los adultos también debe contribuir a formar una cultura de pensamiento en el aula. Una sencilla estrategia que permite al docente darle tiempo al alumno para que piense y al docente la oportunidad de escuchar en vez de responder al instante a toda pregunta que realizan los alumnos es: Qué te hace decir esto?

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Incluir en nuestro lenguaje diario con los alumnos palabras que hacen al pensamiento es vital: debemos ayudar a los alumnos a aprender a pensar. Al modelar con nuestro lenguaje ponemos en palabras procesos que hacen al pensamiento. También podemos hacer visible nuestro propio aprendizaje y de esa manera ayudar a los niños a hacer visible su propio aprendizaje. El modelaje cobra importancia aquí. Para que los alumnos piensen, primero tenemos que pensar nosotros y además hacerles ver a los alumnos que la mejor manera de aprender es enseñar. Por otro lado hacerles ver también el valor del error como una instancia de aprendizaje. Para ello nosotros debemos darle la bienvenida al error en nuestras aulas y no que sea penalizado. Una baja tolerancia al error o la frustración no ayuda al aprendizaje. Tendremos así que desarrollar nuevas maneras de trabajar, entender qué debo abandonar para darle cabida al pensamiento significativo, al error, a la práctica deliberada. Pensar hoy es administrar la información que está dada por todos los medios con un simple click. Por eso es de suma importancia gestar la necesidad de aprender, de conocer nuestras limitaciones y ayudar a los alumnos a sobrevivir en esta era de la información. La experiencia, el hacer, ayuda. Es mejor 5 cuentas con comprensión que 30 cuentas mecanizadas. Utilicemos los verbos de acción de la manera más variada posible: practicar, informar, hacer, realizar, conectar, definir, desarrollar, imaginar. No nos quedemos solo en ‘informar’. Debemos educar niños que sepan lo que hacen, que sepan argumentar y para ello deben saber pensar y poder compartir ese pensamiento para enriquecerse y enriquecer a otros. Como dice John Hattie: ‘El objetivo de la educación es formar personas que puedan aprender por sí mismos y regular el propio comportamiento’.

Para ello deberemos
 Estimular la generación de metas
 Enseñar a planificar y seleccionar estrategias y/o rutinas de pensamiento
 Evaluar y reflexionar
 Revisar y chequear
 Controlar la motivación

Las intervenciones de los docentes tienen un impacto directo sobre el aprendizaje de los alumnos. Por eso debemos buscar que las intervenciones sean eficaces. Haciendo visible el pensamiento en nuestras clases nos aseguramos de conocer cómo piensan nuestros alumnos, qué procesos internos siguen para pensar o aprender como lo hacen, construimos el aprendizaje entre todos y entre todos armamos una cultura de pensamiento que facilita el aprendizaje.

María Barberis