Clipboard01Entrevista realizada por Gustavo Gotbeter para la Revista 12NTES a la Lic María Cecilia Marino .

La especialista nos ofrece una caracterización
básica acerca de la educación emocional y sus
modos y ámbitos de implementación, tal
como ella lo entiende en función de su experiencia.

 

 

 

 

12(ntes): ¿Qué es la educación emocional?, esto que hoy en día está un poquito en boga, pero para ser un poco más precisos, ¿cuáles son sus posibilidades, sus alcances, por qué surge, por qué este énfasis?
M.C.M: No quiero ensayar una definición de libro, pero la idea es la de educar las competencias emocionales, que son, a grandes rasgos, cinco: la consciencia emocional, la autoestima, la empatía, la regulación emocional y las habilidades sociales. Se trata de educar de manera sistemática esas competencias y eso es lo que se denomina educación emocional.
Es un proceso educativo continuo y permanente, complementario del desarrollo cognitivo.
12(ntes): En el abordaje que se hace o se plantea hacer en las escuelas, ¿constituye una práctica separada del resto del trabajo escolar o la consideran transversal?
M.C.M: Puede abordarse de ambas maneras: transversalmente o en procesos paralelos, simultáneos con las demás prácticas escolares. Sin embargo lo que yo sugiero es desarrollarlo de manera paralela al trabajo que se hace desde los demás espacios curriculares. Hacerlo de forma transversal a las áreas curriculares sería lo ideal.Pero tratándose de un contenido nuevo, algo con lo que los docentes y las escuelas recién están comenzando a familiarizarse, si lo encaramos de manera transversal corremos el riesgo de que el trabajo se diluya, se haga una especie de “como si” se implementaran estrategias de educación emocional. Proponemos dedicarle un espacio curricular, que puede incluirse dentro de lo que son las horas de tutoría, por ejemplo, o dentro del espacio que se destina a proyectos institucionales. Dedicándole un espacio adecuado y exclusivo, que puede ser semanal o quincenal, aunque se trate de un espacio acotado, que incluso no abarque todo el año, se logra un desarrollo ordenado, seguir un programa concreto y focalizado. Y además resulta un modo más asequible, digamos más amigable para los docentes, que incorporarlo de manera transversal en las áreas curriculares.
12(ntes): Las escuelas están demandando este tipo de prácticas actualmente. ¿Por qué aparece ahora con tanto énfasis, cuál es tu visión acerca de esta perentoriedad por encarar esta cuestión?
M.C.M: Yo te puedo contar sólo a partir de mi propia experiencia. Conozco el marco de la educación emocional desde el año 98, cuando trabajando como psicopedagoga en un colegio, empiezo a sentirme desconforme con esto de tener sólo un rol asistencial. Me propongo entonces hacer algo desde lo preventivo. Es entonces cuando comienzo a investigar y me doy cuenta que en España ya hacía por entonces algunos años que se venía trabajando con lo que ellos llamaban alfabetización emocional, es decir enseñar en las escuelas habilidades para el desarrollo de las competencias emocionales. La propuesta y la perspectiva me fascinaron. Ahí comienzo a trabajar de manera sistemática con esto, cuando era una novedad. Porque en las escuelas uno hablaba de emociones y era una rareza, pero decía lo mismo pero pronunciando la palabra valores, y ya no había resistencias. Hablar de emociones era una excentricidad. Luego en el año 2010 creo mi editorial. Los cursos que organizaba contaban por entonces con escasos interesados. Pero en paralelo y de a poco comienzan a aparecer otras propuestas relacionadas con la educación emocional. En buena medida desde la rama del coaching, y empieza a generarse una moda, por la que yo particularmente no me identifico en absoluto.
112(ntes): ¿Por qué?
M.C.M: Porque a menudo las modas banalizan los contenidos y las propuestas. Insisto mucho en que no se trata, o no debería tratarse, de una moda. Para quienes estamos convencidos es realmente muy importante enseñar a los alumnos a manejar el estrés, a regular sus respuestas, a auto conocerse, a mejorar su autoestima, a tolerar la frustración. No se trata de una moda y es un complemento indispensable en el desarrollo cognitivo. Entonces volviendo a tu pregunta, de por qué lo demandan ahora mucho en los colegios, creo que se relaciona con el aumento de la violencia, de las demandas sociales hacia la escuela. Muchas veces la escuela no encuentra respuestas adecuadas a estos problemas, a las demandas de padres y de los chicos. Es obvio para nosotros que este marco no tiene todas las respuestas ni para estas cuestiones ni para muchos otros desafíos que se plantean en la escuela. Tenemos que disponer de más herramientas para abordar los aspectos socioafectivos. Esta necesidad aparece porque no sabemos cómo ayudar a los chicos a resolver conflictos, no sabemos cómo trabajar la violencia, y bueno ahí aparece la educación emocional. El problema con las modas es que muy a menudo banalizan los contenidos y las propuestas.
12(ntes): ¿Podrías describir algún tipo de propuestas o qué cosas se hacen con los chicos, algún ejemplo de práctica?
M.C.M: Hay muchos abordajes posibles. Yo te puedo contar el que tiene que ver con mis ideas y mi estilo. A mi me gusta el abordaje activo, donde los chicos pongan el cuerpo, donde se trabaje en grupos, y donde exista la posibilidad de conversar y de desplegar algo de lo interno, a través del arte, de la palabra, de cuerpo. Por ejemplo, algo que hacemos con chicos pequeñitos de 6 años, un escudo personal, que es una actividad donde los chicos elaboran su escudo. Ese escudo está dividido en dos partes: en una tienen que dibujar o escribir “las cosas que me salen bien” y en la otra “las cosas que me cuestan y me gustaría aprender”. Ahí aparece todo un despliegue para decorar ese escudo, para compartirlo, para compararlo con el de los otros. Esto está basado en la idea de que la autoestima se construye sobre la certeza de que las personas tenemos fortalezas y debilidades, no solo fortalezas, y que por lo tanto es importante, desde muy chiquitos, que los chicos tomen consciencia de que hay cosas que salen bien y cosas que les cuestan. Pero que también de que esas cosas que les cuestan con esfuerzo las pueden mejorar, aunque no lleguen a ser su fortaleza. Por eso el escudo contempla “lo que me sale bien”, “lo que me cuesta pero me gustaría aprender”, y mostrarles a las personas una visión realista de ellos mismos. Se trata de constatar que todos somos únicos y diferentes y que no a todos nos salen bien las mismas cosas, ni nos cuestan las mismas cosas. Este concepto teórico es “bajado” a chicos de 6 años que lo asimilan muy bien. A mi me gusta trabajar con slogans. Supongamos que el eslogan es este: “Lo importante es intentar”, porque si yo intento seguramente puedo mejorar y puedo aprender, entonces es un logro maravilloso cuanto a los dos o tres días de clase vos escuchás que un compañero le dice al otro: “no digas que no podés, lo importante es intentar”. Ahí es cuando empezás a ver cómo comienza a circular en el aula otro discurso, a partir de empezar a implementar, o enseñar estos contenidos que pareciera que están dados, que son obvios, pero no lo son. No lo son tampoco, por ejemplo, para las familias. Algún padre te dice: “¿pero cómo le voy a decir a mi hijo que hay cosas que le cuestan?”, y… sí, es una visión realista de ellos mismos y a partir de eso se construye la autoestima. Son contenidos que no son tan obvios.
12(ntes): Hablando de padres y de docentes. ¿Qué tipo de trabajo proponés para hacer justamente con ellos?
M.C.M: Con los docentes hay que trabajar mucho. Yo llevo a cabo capacitaciones generales y cursos de especialización en educación emocional y social, donde se profundiza en el marco. Se trabaja con los docentes desde el marco teórico y la práctica como este ejercicio del escudo, para que puedan reflexionar, intercambiar, comparar, sacar sus propias conclusiones. Trato de que los docentes saquen ideas de otras áreas que no sean las tradicionalmente pedagógicas. Los estimulo a que piensen propuestas a partir del arte, la música, el marketing, la comunicación. El trabajo que yo hago con los docentes no es solo capacitarlos teóricamente, sino también en metodologías activas, innovadoras, creativas, artesanales, porque si no corremos el riesgo de convertirlo en un contenido árido, aburrido, lo cual contradice lo que los mismos supuestos de la propuesta intentan promover. Con los padres y madres organizo talleres en los colegios. Me gustaría hacer más cosas. Yo organizo talleres generales en los que la gente participa, agradece. Uno a veces se queja de que las familias no colaboran y están alejadas de la realidad de la escuela. Sin embargo los padres agradecen que se traten estos temas, lo valoran. Les tranquiliza que esto se aborde en la escuela e, incluso, piden herramientas para aplicar en las casas. Sin embargo, ahí queda.
He propuesto a muchas escuelas organizar talleres con pocos participantes, en un encuadre más íntimo, donde se den las condiciones para un trabajo más reflexivo sobre crianza y educación emocional.
12(ntes): ¿Hay receptividad para este tipo de abordaje más profundo?
M.C.M: En pocos. En general todavía no he tenido mucho éxito. Se trata de propuestas de participación optativa. Las reuniones masivas son muy buenas para iniciar, para sensibilizar, ponerlos en tema, pero estaría bueno tener espacios de reflexión en espacios grupales más reducidos. Además siempre sugiero informar qué contenidos de educación emocional se trabajan en la escuela con los chicos en las distintas edades, porque obviamente no es lo mismo lo que se hace con niños y niñas de 5 años, donde el eje es la autoestima, el autoconocimiento, que con niños de 9 o 10 donde el eje está puesto en la empatía, o de 12 con quienes se trabajan habilidades sociales. La comunicación es importante, mantener a las familias informadas de lo que se lleva a cabo en la escuela, a través de notas en el cuaderno de comunicaciones o los envíos de mails o el sistema de que disponga la escuela. Se trata de contarles acerca de los contenidos, qué implican, cuáles son los fundamentos. Las familias tienen que estar al tanto como sucede con otros contenidos curriculares, porque hay consignas que los chicos tienen que llevar a las casas. Las familias tienen que estar al tanto como sucede con otros contenidos curriculares.
12(ntes):Mencionaste edades de 6, 9, 12 años ¿En la secundaria también hay experiencias en educación emocional?
M.C.M: Sí. Falta material. Nosotros estamos armando. Se trabaja los mismos contenidos de la educación emocional que son conciencia emocional, autoestima, empatía, regulación emocional y habilidades sociales. Estos cinco ejes se abordan en los tres niveles educativos. Claro que en el jardín el trabajo está más centrado alrededor de lo que tiene que ver con la pregunta ¿quién soy?, es decir: autoconocimiento y autoestima. A partir de los 9 años el trabajo se centra en quien es el otro: empatía. Y a partir de los 11 o 12 se va a relacionar más con la pregunta: ¿cómo nos relacionamos?, habilidades sociales. Sin embargo esto no significa que en la secundaria no se trabaje autoconocimiento y autoestima. Estas habilidades se pueden abordar en todas las etapas educativas. En secundaria el abordaje es a partir de consignas con fuerte énfasis en las dinámicas grupales. Los logros, obviamente, serán mayores si el trabajo ha comenzado en edades más tempranas. Para eso la escuela debe disponer de un programa para todos los niveles, progresivo. Si comenzamos recién en la secundaria, nos encontraremos con adolescentes que, si hablan de ciertas cuestiones por primera vez, tendrán más dificultades o limitaciones. Por eso nuestra propuesta es comenzar en sala de 5.
12(ntes): ¿Tu trabajo es en escuelas privadas y públicas?
M.C.M: Trabajo sobre todo en escuelas privadas de todo el país. En escuelas públicas he tenido algunas experiencias aisladas como en el interior de la provincia de Santa Fé. He impartido capacitaciones a sus docentes de todos los niveles, incluso en colegios técnicos. Y ha habido mucho interés.
12(ntes): Mencionaste que tu trabajo parece ser encarado desde una concepción preventiva. ¿Qué efectos ha tenido? Me refiero fundamentalmente a la escuela secundaria, donde algunas situaciones son complejas.
M.C.M:Nosotros aportamos herramientas. Cuando el docente está inmerso en el tema, ha leído, cuando hace actividades periódicamente, cuando sabe a qué apuntan las actividades, dispone de más herramientas para abordar situaciones conflictivas, frente a ese alumno que a lo mejor no puede aprender por su baja autoestima. O ante otro que quizás intempestivamente le dio un golpazo a un compañero. Dispone de mejores herramientas para afrontar esas situaciones de una manera más efectiva. Ahora bien, y ahí volvemos al tema de las expectativas y de la moda, la educación emocional no evita los conflictos en la escuela. Existe una gran cantidad de variables que intervienen: el contexto, el temperamento y la personalidad de los chicos, las posibilidades de cada docente, las familias. Pero la educación emocional brinda herramientas que permiten administrarlo, mitigar sus efectos negativos, potenciar los positivos.
Esto no es una…
12(ntes): …panacea de resolución de todos los males.
M.C.M: Exacto. Ni una panacea ni una cuestión de que si no haces esto tu escuela se hunde en lo peor. Se trata de una herramienta maravillosa porque desarrolla habilidades para la vida. Dependiendo la personalidad y el temperamento de las personas habrá quienes tendrán mayor capacidad que otros de desarrollarlas, pero la escuela no puede dejar de brindárselas a todos.
En los casos donde se trabaja con estas dinámicas, con esta propuesta se logra un mayor conocimiento del grupo de alumnos porque el docente tiene otra llegada a los chicos. Esta propuesta no es una panacea de resolución de todos los males.
12(ntes): Mejora el clima…
M.C.M: Mejora el clima del aula enormemente. Los chicos empiezan a poder decir las cosas de otra manera: ‘’me molesta, no me gusta, estoy triste, esto me enoja’’, lo cual, por ejemplo, disminuye la ocurrencia de las explosiones de ira. Internalizar herramientas para el manejo del estrés frente a una prueba, frente a algo nuevo, frente a algo que les cuesta. Me gratifica mucho cuando después de una capacitación se me acercan docentes que me dicen: ‘’esto me sirve para mi’’. Cuando un docente te dice eso y puede frenar y darse cuenta que las habilidades emocionales se pueden desarrollar, que pueden aprender determinadas conductas que les van a mejorar su calidad de vida -y por lo tanto la calidad de vida de los que le rodean- eso es realmente maravilloso. Yo tengo muchos reportes de que esas cosas suceden: el docente que registra, que tiene otro nivel de autoconciencia, que logra otro nivel de comunicación con los alumnos, que logra otro clima.
Y que los chicos comienzan a hablar naturalmente de sus emociones y de sus sentimientos, lo que permite que se escuchen más, que puedan auto conocerse y comprender mejor al otro, es impresionante. Cuanto más temprano se comience el trabajo con los chicos, más rápidamente lograrán incorporan nociones tan importantes como que todos nos equivocamos, que no está mal equivocarse, que si uno se esfuerza el resultado puede ser mejor, que todas las personas sentimos emociones diferentes y que no está mal sentirlas, cualquiera que sea, lo que es bien distinto a actuar en función de esas determinadas emociones. Que no es ni bueno ni malo enojarse, que es algo que nos pasa a todos, pero que no está bien, si estoy enojado, darle una piña al otro. Los chicos aprenden a naturalizar sus emociones, y a aceptar que frente a un mismo hecho podemos sentir distinto. La educación emocional es la base de educación en valores: no puedo hablar de respeto si no le enseñé antes el concepto de empatía. Esta es la dirección del trabajo que llevamos a cabo. Contar con estas herramientas para nosotros y para nuestros alumnos es una manera muy linda de ayudarlos a vivir una vida mejor, una vida más plena, y la escuela también tiene enseñar a la gente a ser feliz además de enseñarle matemática.

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