Las sillas Cooperativas

¿Por qué las clases destinadas a adultos tienen que ser aburridas? ¿es posible hablar acerca de que en las clases hay que usar metodologías activas, mientras todos están sentados tomando nota? ¿perderá seriedad o rigurosidad académica una clase donde hay juego y movimiento? ¿Qué ocurre cuando jugamos?

Estas preguntas y otras por el estilo rondan en mi cabeza al diseñar las clases del Curso de Especialización en Educación Emocional Y Social que ya va por su sexta edición y al que concurren educadores de todos los niveles y profesionales de carreras afines a la educación. Cuando comenzamos con esta propuesta, la idea fue clara: ofrecer un ámbito de formación teórica y vivencial, para que los asistentes pudieran sacar provecho no sólo de lo que escuchaban o leían, sino también de sus vivencias y de las de sus compañeros. ¿Se puede enseñar educación emocional sin favorecer el surgimiento de emociones positivas? ¿sin dar espacio para lo subjetivo? ¿sin emocionarse? Ciertamente creo que no. Por eso, en las clases se utilizan distintas dinámicas grupales que favorecen la participación, el intercambio y la diversión. Logramos así, pasar por el cuerpo conceptos centrales como la colaboración, el poder de la diversión, el juego como facilitador de los vínculos y del clima positivo de la clase etc.

Les comparto acá una de las dinámicas que utilizo habitualmente con los asistentes al Curso de Especialización en Educación Emocional y Social que se llama SILLAS COOPERATIVAS.

 Es parecida al juego de las sillas, pero en lugar de ser competitivo es colaborativo.

En el famoso juego de la silla, los participantes bailan alrededor de las sillas, donde hay una silla menos que participantes; al cesar la música, el que no consigue sentarse es eliminado, luego se quita otra silla y vuelve a sonar la música, al cesar la música deben sentarse de nuevo y el que no lo consigue es eliminado.

En el juego de las “Sillas Cooperativas”, al igual que el juego anterior, los participantes bailan alrededor de las sillas, pero, al cesar la música, deben conseguir subirse todos a las sillas, no se elimina a ningún participante. Una vez que todo el equipo consigue subirse se elimina una silla y vuelve a sonar la música, cuando cesa la música deben volver a subirse todos y así hasta que consigan subirse en el menor número de sillas posible.

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Lic. María Cecilia Marino

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