Compartimos con ustedes un proyecto de ALFABETIZACIÓN EMOCIONAL FAMILIAR,  que se llevó a cabo con niños de sala de 4 años, coordinado por la  Prof. Jimena Allione y la Directora Prof. Patricia Ramos del Colegio Privado El Manantial  Villa Dolores, Córdoba , Argentina.

Este proyecto surge luego  de conocer  y disfrutar del libro “Emocionario .Dime lo que sientes” de la autora Cristina Nuñez Pereira. Nos gusto tanto el libro que nos desafiamos a crear nuestro propio diccionario de emociones.

El objetivo fue “Crear un diccionario de emociones donde los autores fuesen los niños y sus familias”. Así que nos pusimos manos a la obra y comenzamos este proyecto de Alfabetización Emocional Familiar.1

El trabajo de la Dra. Candece Pert, neuróloga experta en bioquímica del cerebro, postulada al premio nobel de Medicina, impulso con fuerza  este proyecto de Alfabetización Emocional. La Dra. Pert insiste en que el aprendizaje emocional empieza en la infancia: “Debemos enseñar a nuestros hijos a aceptar y comprender sus diferentes emociones. De este modo se sienten cómodos con ellas, y, cuando se hacen mayores, las utilizan de otro modo, como indicadores, en lugar de guardárselas. Se preguntan ¿por qué me siento así? Esta emoción me debe estar indicando algo. Creo que es importante aprenderlo desde la infancia y también que exista una cultura que lo permita”. Muchos adultos aprendieron a encerrar sus emociones en su cuerpo negándose la posibilidad de expresarlas. Los niños aprenden por imitación, observando a las personas  significativas como a sus padres y docentes. 2 Por eso si queremos enseñarles a los niños a expresar sus emociones de manera asertiva es necesario que empecemos a hacerlo los adultos que convivimos con ellos. Un pilar importante para la expresión emocional es contar con un vocabulario emocional amplio y variado, para poder ponerle un nombre a eso que estamos sintiendo. Contar con un diccionario de emociones nos pareció que era un recurso muy útil para nutrir y enriquecer el vocabulario emocional de todos nosotros. (Niños, docentes y familias)

Lo primero que pensamos fue que muchos especialistas sugieren al  nivel inicial trabajar con las seis emociones básicas “Alegría-Enojo-Tristeza-Sorpresa-Miedo-Asco”, pero nosotras quisimos trabajar con muchas emociones más. 3Esta idea responde al propósito del proyecto Alfabetización emocional, enriquecer el vocabulario emocional de los educadores, niños y sus familias. Fue así que decidimos  incluir además de las “emociones básicas”, emociones como  el  Amor, la Compasión, la Rabia, la Soledad, la Desilusión, el  Cariño, la Esperanza, la Euforia, los Celos, la Envidia y muchas más.

El Emocionario fue una invitación a sumergirnos en el mundo de las emociones para mirarlas de cerquita y aprender un poco más de cada una de ellas. Fue así que surgieron inquietantes preguntas: ¿que son las emociones?, ¿cuántas emociones hay?, ¿todas las personas tienen las mismas emociones?, ¿para qué nos sirven?, ¿cuando las sentimos?, ¿cómo se llaman?, (conocer sus nombres, identificarlas, conocer su expresión corporal y facial) ¿cómo impactan en nuestros cuerpos, pensamientos y conductas?

Implementamos en la sala el momento de “Estas  emociones viajan a casa”. Consistía en sacar al azar tres papelitos que contenían el nombre de tres emociones. Esas emociones visitaban a la familia, quienes conversaban acerca de experiencias donde hayan sentido esas emociones, cómo se veía el cuerpo cuando estaban atrapados por esa emoción, que decían y hacían.

5Luego les pedíamos que eligieran una emoción para tomarse una selfie familiar que la representase.

La primer casa que visito el Emocionario, fue la de la Seño. Ella trabajo con tres emociones y se tomo su selfie, luego el Emocionario fue visitando cada una de las familias, y de a poco sus páginas se fueron llenando de emociones, experiencias, anécdotas y mucha sensibilidad.

Cada vez que el Emocionario regresaba a la sala, los niños en ronda esperaban con mucho entusiasmo descubrir que emociones nuevas había en sus páginas. Compartían  situaciones en común con sus compañeros, otras veces se sorprendían con las experiencias familiares que el emocionarlo contaba, y casi siempre empatizaban con las emociones de la familia.

Así fue como el Emocionario visito  a cada una de las familias  dejando sus páginas  cargadas de emociones. Entonces decidimos ir a contar todo lo que aprendimos de las emociones a los vecinos de nuestra Cuidad. Así que aprovechamos las recorridas por el barrio para repartir folletos de Alfabetización Emocional Vecinal creados por los niños. Los folletos contenían algunas de las emociones que habían trabajado en el Emocionario.

 “Poder ponerle un nombre a la emoción que estamos sintiendo, nos ayuda a regularla, baja los niveles de intensidad emocional, facilitando  la gestión asertiva de las mismas. Expresar lo que sentimos en vez de actuarlo, es un antídoto contra  los comportamientos agresivos, violentos e indiferentes frente al dolor del otro.”. Daniel Goleman

Conclusión: Contar con un rico vocabulario emocional nos permitió describir mejor lo que sentimos, aumentando nuestra autoconciencia emocional, primer paso de la Educación Emocional.

El Emocionario de sala azul permitió que los adultos  y los niños compartan experiencias familiares vinculadas a determinadas emociones .Esto contribuyo  a establecer vínculos más fuertes  y a que los miembros de la familia se conozcan mejor unos a otros. A algunos niños les sorprendió  comprobar que sus padres, abuelos  y seño  también sienten miedo, tristeza, celos  o inseguridad.

7Feedback de las familias

“Qué difícil es hablar de emociones. Nunca me había detenido a pensar en las emociones que nos tocaron, y fue realmente todo un descubrimiento. Gracias.”

“Hablar de emociones nos sensibilizo mucho a todos”. Gracias Seño.”

“Nos pareció re difícil preparar el Emocionario. Es difícil trabajar y hablar de   nuestras emociones  con los chicos. Pero salieron cosas hermosas .Estuvo muy bueno”

“Yo soy abuela y este trabajito me hizo pensar en lo diferente que fue mi educación . “

“Pensé que nos  iban a tocar contento-triste o enojado, las típicas, y nos tocaron otras emociones que nunca nos habíamos puesto a pensar. Estuvo muy bueno pensar en otras emociones, ya que también las sentíamos.”

 

Prof. María Jimena Allione, Docente de Sala Azul.

Prof. Patricia Ramos, Directora Nivel Inicial Colegio Privado El Manantial

 

Bibliografìa

 

Molecules Of Emotion: The Science Between Mind-Body Medicine. Pert Candece, Simon and Schuster (1999).