Enfocada en las emociones que me surgen al sentirme invitada a esta participación en el blog, cuestión que me resulta novedosa, simpática y muy ágil… me iban apareciendo las vivencias de tantos años de clases y de lindos y fecundos intercambios con colegas, haciendo cierres y reflexiones sobre lo caminado en cada año o etapa .

Muchos son los temas “nuevos” o más novedosos sobre los que creo deberíamos reflexionar más y desde distintas perspectivas. Me centraré en aquellos que durante este último año, en lo personal, me han parecido significativos y me invitan a re-pensar. Surgen como una síntesis o simple muestra desde mi práctica clínica y de lo que decodifico a través de las cátedras, talleres y seminarios que desarrollo.

Las dejaré planteadas y posibles de ser desarrolladas en posteriores colaboraciones, para que cada lector se deje impactar por aquella que le resuena mas, para luego, a través del intercambio que permiten estos foros virtuales podamos ir girando ideas que completen y complementen diversos aspectos, proponiendo también, distintos enfoques.

Comenzaré por plantear la magnitud y la importancia o el impacto (mayor que en otros momentos) que evalúo en mis prácticas, que tiene hoy el stress (ansiedad generalizada de formas diversas) sobre las vidas de las personas, no importa su edad o su actividad (niños, adolescentes, jóvenes y adultos sea en ámbitos escolares, o laborales y hasta domésticos)

Stress, producto de exigencias, evaluaciones permanentes, temor a perder el trabajo, a rendir “mal” algún examen…. Exceso de competencia en lugar de colaboración, y por ende, gran incertidumbre y poca satisfacción personal respecto a los logros, y marcada ausencia de valoración o convalidación externa (en una gran mayoría de casos)

Otro aspecto que me sigue sorprendiendo ya desde hace unos años, es la dificultad en la etapa de elecciones vocacionales y en tomar decisiones a largo, o más bien diría, a mediano plazo. No sólo duda e inseguridad respecto a lo elegido sino cambios y hasta saltos de una elección a otra a veces bien distantes entre sí. Situación que se enlaza con la anterior al no estar tan claro un eje organizador sea estudio, trabajo o forma de vida.

Abro un pequeño paréntesis – aun no explorado pero cautivante- que es el gran tema del tiempo. Me refiero a el/ los cambio/s en la dimensión “tiempo”. Tiempo Subjetivo, ¿tiempo comprimido?, ¿la instantaneidad temporal? ¿el aquí y ahora? ¿cómo lo significamos? ¿Lo ganamos, lo perdemos, lo negociamos, lo compramos, lo ahorramos…..? ¿Qué transmitimos acerca del tiempo/ qué enseñamos? ¿Qué modelamos? ¿Qué y cómo entienden nuestros niños el tiempo?

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“…no estamos estresados porque nos falte tiempo, sino que nos falta tiempo porque estamos estresados”,dice Stefan Klein, vale la pena tomarse un tiempo para pensarlo. Relojes, agendas y almanaques nos imponen “urgencias” que a veces ocultan las necesarias prioridades. Más cerca seguramente de lo filosófico o metafísico pero que claramente nos impacta, en lo personal y en lo profesional, es una dimensión para no infravalorar en tiempos por venir.

En términos de familia -con clara predominancia por sobre otras temáticas-, este año que pasó, mostró un interés marcado por las familias homoparentales abordándolas desde distintas perspectivas e impactando fuertemente las creencias y modelos e intervenciones profesionales tradicionales tanto clínicas como institucionales. En algunos casos con el foco puesto en la crianza de los hij@s, en otros iluminando las dificultades escolares que se generan (entre pares y con docentes) a partir de lo considerado, todavía, disruptivo respecto de modelos más tradicionales y homogéneos.

También, y ya como un clásico de los últimos años, no pueden dejar de mencionarse las llamativas dificultades parentales acerca de los límites (cómo, cuándo y para qué) para los hijos (a cualquier edad, incluso adultos) y que muchas veces, da lugar a situaciones de violencia diversas. Vale la pena mencionar con cuanta frecuencia los colegas plantean/mos “la soledad de los hijos más jóvenes!” refiriéndose a una suerte de desamparo frente a la falta de normas o ausencia parentales.

La visibilidad que ha tenido a lo largo del año la violencia en el noviazgo, temática muy abordada en los medios en particular desde los aspectos de género. No encuentro articulación todavía con aspectos de prevención (por ejemplo desde ámbitos familiares y educativos) que podrían tener como marco la ley Nacional de Educación Sexual Integral, bien implementada.

Con mucho énfasis, ya desde hace un tiempo, se ha seguido visibilizando la temática de bullying escolar, afortunadamente con mayor comprensión del fenómeno y sus perdurables y destructivas consecuencias y, afortunadamente, con algunas intervenciones institucionales provechosas.

Cerrando este espacio, que ha resultado un mosaico de lo caminado profesionalmente en el año, dejaría abierta—una vez más- a riesgo de repetirme – la ventana de la necesidad de innovación.

En tiempos fluidos y turbulentos como los que vivimos, creo que es la posibilidad de innovar. Me refiero claramente a no insistir en actuar sobre los mismos marcos o modelos- que han probado no ser eficaces- pretendiendo soluciones diferentes que solo perpetúan a veces las dificultades. Un buen ejemplo podrían ser los modelos escolares (o de aprendizajes) o formas de escolarización aun excesivamente homogéneas entre nosotros.

Cambiar los marcos en los que hemos comprendido o leído las supuestas realidades, sin temor a entender o actuar de maneras novedosas….

Si hoy las neurociencias nos permiten confirmar o inversamente descartar supuestos y hasta teorías, la capacidad humana de re- crear, innovar nos permite seguir abriendo constantemente nuevas ventanas, al conocimiento, al aprendizaje…. a la vida….

Hasta un próximo encuentro! Y Buen año con aires de innovación!

Dra Silvia Baeza

sbaeza@fibertel.com.ar

sbaeza@usal.edu.ar